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Otro Plan Hecho en Washington

Escrito por Editorial N.515 / Revista Insurrección

Para lanzar la versión 2.0 del Plan Colombia, fue necesario montar el espectáculo del 4 de febrero en la capital de los Estados Unidos, donde se reunieron el Presidente Obama, el Presidente Santos, más expresidentes y burócratas, para brindar por el Nuevo siglo americano.

Desde antes, los dos ministros de guerra de Santos, Pinzón en Washington y Villegas en Bogotá, se turnaron para pedirle al Gobierno de los EEUU, que trazara pronto la versión 2.0 del Plan Colombia.

Más de un siglo lleva la peregrinación a Washington, de la minoría gobernante en Colombia, para pedir directrices, las que son presentadas como producto de una fuerte alianza, en que los de acá siguen “la estrella polar” de allá, la norteamericana.

Esta vez traen más de lo mismo y como hace 15 años, el Plan que presentan ante la opinión es una cosa y el que ejecutan es otra.

Ante los medios de comunicación están diciendo que los propósitos que persiguen, son fortalecer las instituciones del Estado y atender un supuesto post conflicto. Pero si revisamos lo que hicieron los 15 años anteriores a nombre del Plan Colombia, resulta fácil prever, lo que le espera a Colombia y a las naciones vecinas de aquí en adelante.

El libro de reciente aparición "Los archivos de WikiLeaks: El mundo según el imperio estadounidense", recuerda cómo la potencia norteamericana injiere en su esfera de influencia latinoamericana y caribeña, y cómo traza planes para ejecutarla; sus autores Alexander Main y Dan Beeton, demuestran “cómo EEUU apoya a la derecha política, a pesar de ser violentos y anti-democráticos (...) los cables dibujan una imagen viva de la mentalidad ideológica de Guerra Fría de los altos emisarios de EEUU y muestran cómo éstos ejecutan planes punitivos”.

Supuestamente en el mundo se acabó la Guerra Fría, pero acá no. El conflicto colombiano es un fósil de esa época y como tal, los EEUU le imponen a los colombianos, planes, como esta versión 2.0 del Plan Colombia.

La excusa de la Guerra anti drogas, ya no la pueden esgrimir, porque los EEUU cada vez se quedan más aislados con sus políticas represivas, ante el consumo de drogas.

Después se inventaron la Guerra global contra el terror, pero si en Colombia se pacta una solución política del conflicto, ¿a cuáles terroristas les van a aplicar el Plan?

¿Cómo se entiende que sí la insurgencia va a desparecer, tras la firma de unos acuerdos, siga viva la doctrina contrainsurgente, que declara enemigo interno, a todo el que se oponga al régimen de minorías privilegiadas, que domina en Colombia?

Refutan los voceros del régimen afirmando, que “persisten factores de riesgo como las bandas y otras formas de delincuencia”... pues contra ellas, es que existe la policía militarizada, que no cesa de crecer ni de corromperse.

Entonces, si los militares están hechos para cuidar las fronteras, ¿por qué no reducen su número? En vez de estar enganchándolos en los planes de guerra del Medio Oriente, ofreciéndolos para las misiones de la ONU y articulándolos a la maquinaria de guerra global de la OTAN.

¿De cuál post conflicto están hablando, los asistentes a este banquete de Washington?

La puja continental está trenzada entre los seguidores de Washington y los que se proponen un camino soberanista. Y es claro que el régimen colombiano está atado al carro de guerra norteamericano y de la OTAN.

Hay que recordar, que en cumplimiento del Plan Colombia anterior, el entonces ministro de guerra y hoy Presidente Juan Manuel Santos, realizó el ataque contra territorio ecuatoriano, en Sucumbíos, el Primero de marzo de 2008.

Tampoco debe olvidarse, que la parte secreta de ese Plan Colombia contempló desarrollar un ejército de “combatientes de la libertad”, aquí llamado narco paramilitarismo, con el que ejecutaron una cruel guerra sucia, sin atenerse a normas ni escrúpulos de ningún tipo.

No son buenas noticias para el pueblo colombiano ni para las naciones hermanas del continente, la llegada de esta versión 2.0 del Plan Colombia. Por lo que la denuncia y movilización en su contra, es la opción que le queda a los pueblos.

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