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Con Camilo, Siempre Junto al Pueblo

Escrito por Editorial N.516 / Revista Insurrección

El gobierno de Santos está desesperado, al igual que el resto de gobiernos, que basaron sus economías en la exportación de materias primas, porque siguen cayendo sus precios y su demanda, ante la crisis de los países industrializados y de los llamados países emergentes.

Se resalta la caída en picada de los precios del petróleo, que ya bajó de los 30 dólares el barril y se aproxima a los 20 dólares. El problema es que el presupuesto de Colombia para el 2016, lo hicieron calculando los ingresos petroleros a 64 dólares el barril, lo que significa que se parte con un enorme déficit fiscal, teniendo en cuenta, que el petróleo representa cerca de la mitad de las exportaciones.

Pero lo más grave es que en Colombia, los precios de producción de petróleo, oscilan entre 35 y 25 dólares por barril. Es decir, que ya hay una proporción grande de pozos, que no es rentable explotarlos y dentro de muy poco, toda la actividad extractiva estará trabajando a pérdida y la renta petrolera caerá a cero.

Este profundo hueco fiscal, el gobierno plantea llenarlo, aumentando todos los impuestos vigentes y creando nuevos en contra de las capas medias y bajas de la población. También se disminuirá el gasto social y se acabará de feriar lo poco que queda de empresas públicas, como lo hicieron con Isagen y piensan hacerlo con Ecopetrol y la Empresa de Teléfonos de Bogotá.

La inmensa mayoría de la población está cada vez más estrangulada, puesto que el desgraciado aumento del salario mínimo resultó menor que la inflación, lo que significa que en el 2016 los trabajadores podrán comprar menos productos que en el 2015, disminuyendo su calidad de vida.

La pobreza y la miseria del pueblo colombiano se agrava, por la falta de planes de contingencia para afrontar los daños ambientales, que causa la explotación irracional de la naturaleza. Ahora, con el fenómeno de El Niño, habrá sequía durante el primer semestre del 2016, aumentando las temperaturas, secando los ríos, postrando las actividades agropecuarias, secando los embalses hidroeléctricos, etc. Ya hay un gran porcentaje de municipios que están en emergencia, con racionamientos de agua y pronto habrá racionamientos eléctricos, además del desabastecimiento alimentario. La única medida del gobierno es aumentar las tarifas de los servicios que no presta y poner multas al consumo del agua.

Ante este panorama de crisis generalizada, Santos recrudece la legislación antisocial, para legalizar mayores actividades represivas contra la población, que se atreva a protestar y a exigir sus derechos. Así, mientras se intensifica la campaña mediática para desarmar a las guerrillas a nombre de la paz, se arremete con las fuerzas estatales contra la población que pide la paz con justicia social.

Colombia es un rezago de la Guerra Fría, que impuso el imperialismo norteamericano, para instaurar el Terrorismo de Estado, como política oficial de estos países. Vivimos sometidos bajo la dictadura de un Estado genocida, que tortura, masacra y encarcela al movimiento social y político de oposición.

El Estado colombiano es el responsable de asesinar más de millón y medio de personas, desaparecer a más de 250 mil, desterrar a más de 7 millones y tener secuestrados en las cárceles a más de 10 mil presos políticos. No puede haber impunidad para estos crímenes de Estado y de Lesa Humanidad y las víctimas exigen verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.

A pesar que las hordas regulares y paramilitares del Estado continúan el genocidio, el valiente pueblo colombiano mantiene su tradición de lucha. Hoy, cuando los sectores populares de Bogotá, se manifiestan contra el pésimo transporte público, el alcalde Peñalosa, sale a calificarlos de “desadaptados, vándalos y terroristas” y ordena su represión; cuando él es el responsable de esta situación tan caótica, que sólo enriqueció a unos pocos empresarios del transporte urbano.

De igual forma, cuando el Ejército de Liberación Nacional se defiende de los grandes operativos de tierra arrasada que adelantan las fuerzas estatales, entonces nos critican, por “no querer subir al tren de la paz”.

Frente a la tiranía que nos gobierna, el ELN ejerce el legítimo derecho a la Rebelión y en este contexto se enmarca la campaña de Camilo 50 Años: Sembrando Vida y Amor Eficaz.

La paz se logra con la lucha y seguir luchando junto al pueblo, es la forma más consecuente de rendir homenaje a nuestro Comandante en Jefe Camilo Torres Restrepo, indiscutible líder de la Revolución Socialista Continental, caído en Patio Cemento, Santander, el 15 de febrero de 1966.

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