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No es una Despedida, Galeano

Dejó dicho Galeano:

"Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen.

Los votantes votan pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.

Los jueces condenan a las víctimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente está al servicio de las cosas."

 

Saber de la partida física de Eduardo Hughes Galeano el 13 de abril, quien nació en 1940, en Montevideo, Uruguay, nos causa un sentimiento de pérdida que nos va recorriendo el cuerpo hasta convertirse en tristeza, porque todo o toda militante del ELN, tenemos algún recuerdo asociado al instante, al momento, al sitio en el que nos emocionamos leyendo cualquier párrafo o frase que nos impactó de sus libros.

Eduardo Galeano es y será un escritor que desenterró el pasado de Nuestra América para ponerlo al servicio de la vida, de la lucha y del futuro. No fue ni ha sido el único que dedicó buena parte de su existir, para investigar y explorar la historia desde nuestros orígenes, como pueblos y culturas, sin encerrarse meramente en los textos de academias, universidades y bibliotecas, sino desde lo profundo de la cultura popular en la sabiduría de los ancestros, en el recuento oral transmitido de generación en generación, desde hace miles de años.

Pero ha sido él quien ha logrado llevarlo más lejos y entregarlo de nuevo a la multitud en un lenguaje sencillo, claro, libre de malezas intelectualoides, sin subestimar a quien lo lee, reconociendo que el protagonista de la historia, "señora de andar lento", es el pueblo y será el único capaz de transformarlo, si asume el reto de dirigir su propio destino.

El esfuerzo para dar su aporte a la construcción de un conocimiento latinoamericano propio, a través de la denuncia de la injusticia y los mecanismos de dominación de los imperios en cada uno de sus escritos, lo convierte en uno de los referentes principales en la reafirmación de la identidad Nuestroamericana, porqué parodiando los títulos de sus libros más conocidos, “nuestra memoria aún es de fuego” y “las venas de América Latina” siguen estando abiertas y sangrantes.

Escribió, no para llorarnos y empantanarnos en los pesares y las miserias de la historia que nos fue impuesta a espada y cruz, sino para que tengamos el valor de mirarnos en el espejo y reconocer las ignominias que hemos sufrido para poder buscar un rumbo mejor y dirigirnos hacia la realización de la utopía, de una sociedad justa, porqué como él dijo "para eso sirve la utopía, para caminar".

Futbolista frustrado, dibujante en la juventud, editor, diagramador, poeta, periodista combativo, exiliado de su país por la dictadura militar, amante de su vieja máquina de escribir, pensador irreverente, fumador empedernido, enemigo del dogma y la arrogancia, son muchas de las facetas que lo hacen una persona inclasificable, como la forma literaria de sus libros, así prefería él que fuera, porque cuando se clasifica, se tiende a separar y a excluir.

Hoy ante la memoria del compañero y maestro arrojamos una flor, disparamos una salva y levantamos nuestro agradecimiento y admiración, porque aunque pudiésemos en algún momento estar en desacuerdo con un método o un análisis, los luchadores actuamos con respeto y solidaridad con quienes asumen la causa común de salvar el planeta y la humanidad. Toda persona y más los y las que nos decimos revolucionarias, por formación política y por simple salud mental y espiritual, en estos tiempos de consumismo y de guerra imperialista, debemos leer a Eduardo Galeano.

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