background
logotype
image1 image2 image3

Inicio

EE UU, ¿Juez y Parte?

Desde su nacimiento, los Estados Unidos han vivido de la guerra y la han utilizado como soporte de su constante política expansionista y colonizadora.

En 1823 declaran su voluntad imperialista, con su doctrina Monroe de “América para los americanos” y luego con su doctrina del “Destino Manifiesto”, sustentan que por voluntad de Dios, están destinados a someter al continente y al mundo a sus intereses e instituciones. Así, invaden a México y le roban el 55 por ciento de su territorio. Desde entonces, no han parado sus intervenciones por todo el mundo.

Sus empresas colonialistas, son un derroche de barbarie y crímenes de guerra, que justifican con sus propias leyes imperialistas, desconociendo los tratados internacionales y los avances de la justicia mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se inventan la doctrina de la “Seguridad Nacional”, con la cual justifican desarrollar guerras por todo el planeta, para contrarrestar el avance del comunismo, que caracterizan como la principal amenaza a su seguridad interna. Sus absurdas “doctrinas” las trata de imponer como leyes universales, apoyándose en su poderío militar.

Pero, ¿Quién aplica la justicia hacia Estados Unidos en todos estos casos? El sistema político mundial como la ONU, el Consejo de Seguridad de ésta, y los principales organismos internacionales de derechos humanos están subordinados a los intereses imperialistas.

Nada ni nadie han logrado poner en el debate público mundial la responsabilidad de Estados Unidos en la aplicación de sus políticas guerreristas, ni siquiera por el lanzamiento de las bombas atómicas contra poblaciones indefensas; es decir, que este país pretende blindarse de cualquier tipo de acusación, ubicándose en el lugar supremo de impunidad.

La guerra que ha padecido Colombia en los últimos setenta años, incluso el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, ha estado determinada por las directrices estadounidenses. Son el Pentágono y la CIA los diseñadores de la Guerra de Baja Intensidad y del Terrorismo de Estado, que en nuestra patria ha cobrado millones de víctimas.

Colombia viene en un intento por resolver los conflictos que han provocado la guerra interna, a través del diálogo, con la instalación de la mesa de negociación con las FARC y la exploración para la apertura de este mecanismo con el ELN.

Recientemente el presidente de EEUU, Barack Obama nombró a Bernard Aronson como primer enviado estadounidense para participar en esas conversaciones. Al respecto, saludamos la decisión tomada por EE.UU., pero consideramos que su papel no puede quedarse en ser un inocente observador, o un ilustrado asesor, o un feliz componedor, ni mucho menos pretender ser el juez imparcial, sino que debe estar en la mesa como directo responsable de la guerra y sus desastres, y, debe asumir compromisos para reconstruir la Colombia en paz.

Existen unos elementos puntuales de los diálogos con las guerrillas, en los cuales tiene injerencia el gobierno estadounidense, relacionados con eliminar la extradición de guerrilleros, la repatriación de presos políticos y la cancelación de las listas terroristas aplicada erróneamente contra organizaciones armadas que tienen un proyecto político. Pero, en la mesa, el gobierno de los EE.UU. no puede ser juez y parte, sino que debe responder por sus políticas expoliadoras, de saqueo, intervencionistas y por ser los determinadores de la guerra.

El delegado de EEUU, quien tiene una gran experiencia en los proceso de paz de Nicaragua y el Salvador, afirmó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, “tienen que demostrar valentía y renunciar a la violencia para siempre” de ser así, que el ejemplo empieza por casa y el imperialismo debe asumir los graves costos de su política militarista y comprometerse con la paz mundial.

Como ELN, consideramos que el sistema político mundial debe someterse a transformaciones estructurales y estar guiado por los principios de solidaridad y complementariedad, ampliando las experiencias de la ALBA y UNASUR, regido por un sistema de justicia eficiente que brinde el equilibrio y la resolución de los conflictos entre los países, donde se garantice la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

2015  Voces de Colombia   Diseñado por: Equipo Digital ELN