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La Cándida América y el Imperio Desalmado

Es indudable que hoy, un fantasma recorre el mundo, el fantasma del cambio. Es la hora de los pueblos que se sacuden del capitalismo. Ha surgido de nuevo la esperanza; las ideas y prácticas de cambio son cada vez más fuertes y otro mundo ha echado a andar fundamentado, como decía el Che Guevara, en valores y lógicas distintas a la acumulación de ganancias. En la medida que la lucha emancipadora avanza, es más aguda la intervención imperialista y numerosos los planes de agresión contra los pueblos.

 

Consumismo, despojo y guerra imperialista

Estados Unidos, con una población de 320 millones de habitantes (5 por ciento de la población mundial), es en un país altamente dependiente de los recursos y bienes materiales del mundo, consumiendo cerca del 30 por ciento del total global, configurando así una situación injusta e irracional. En la sociedad norteamericana hay un segmento significativo de la población que sufre desnutrición, ausencia de salubridad y derechos fundamentales, por lo que podemos afirmar que no todo el pueblo estadounidense tiene una forma de vida consumista.  

Extraer recursos de todas las regiones del mundo, es para los EEUU uno de sus principales objetivos, a él sirve su política de seguridad, como dice el ex secretario de Estado Colin Powell (1):

Su "objetivo es garantizar para las empresas estadounidenses el control de un territorio que se extiende desde el Ártico hasta la Antártida y el libre acceso sin ningún obstáculo de nuestros productos, servicios, tecnologías y capitales por todo el hemisferio".

¿Qué puede sostenerle al imperio yanqui, un consumo de 30 millones de barriles de petróleo diarios? Se sostienen con el saqueo a los pueblos, que los poseen en abundancia; y si estos pueblos se resisten al despojo, los EEUU acuden la guerra para obtenerlos.

Por eso la demanda de petróleo y metales como níquel, cobalto, hierro, molibdeno, cobre, zinc, se logra imponiendo la fuerza y poder militar mediante las guerras de despojo contra los pueblos del mundo. Es la naturaleza del imperio el que lo ha llevado a desplegar su fuerza militar y alentar las guerras del Golfo, la invasión a Irak, Afganistán, África, la guerra y destrucción de Libia y otras tantas.

El Mayor retirado del ejército norteamericano, Ralph Peters, afirmó en Agosto del 2006 (2) que, "El rol de facto de las Fuerzas Armadas será mantener la seguridad del mundo para nuestra economía y que se mantenga abierta a nuestro ataque cultural. Con estos objetivos, mataremos una cantidad considerable de gente".

 

Dependencia es vulnerabilidad estratégica

Los EEUU importan el 98 por ciento de los los recursos que requiere su funcionamiento. Esta dependencia no es solamente en función de la producción de bienes de consumo, sino también para el mantenimiento de la gigantesca industria militar, que consume abundante recursos energéticos como el petróleo.

Según estudios realizados sobre la guerra en Medio Oriente, un soldado norteamericano en Irak o Afganistán consume 60 litros diarios de petróleo, todo el despliegue militar gasta 13 millones de litros, lo que equivaldría a unos 4 mil 900 millones al año. Se calcula entonces que el Ministerio de guerra de los EEUU (Pentágono) está consumiendo unos 340 mil barriles diario, que es mayor al consumo de Suecia o Suiza.

Aunque EEUU solo cuenta con el 2 por ciento de las reservas de petróleo del mundo y produce el 9 por ciento del mismo, gasta el 30 por ciento de la producción mundial. También consume el 45 por ciento de la gasolina del mundo y el 26 por ciento del gas, por eso necesita de Arabia Saudita, Canadá, América Latina y al resto de países miembros de la OPEP para extraer el porcentaje restante.

Pero hay más. Los Estados Unidos dependen cien por ciento del arsénico, grafito, manganeso, estroncio, talantio, bauxita, aluminio, piedras preciosas, asbestos, platino, cobalto, cobre, cromo y níquel, Es decir, el imperio yanqui depende de todos los recursos no renovables (3).

 

Una mirada voraz sobre Nuestra América

América Latina ha sido durante mucho tiempo la proveedora de insumos para sostener el capitalismo. Por ejemplo, Venezuela es el tercer proveedor mundial de petróleo, México el cuarto y Colombia el séptimo, sin desestimar las importantes reservas de Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia, Costa Rica y Guatemala. Por eso es una región de importancia estratégica, al proveer el 25 por ciento de todos los recursos minerales, energéticos y no minerales, que requiere el imperio norteamericano.

Además nuestro continente tiene el 25 por ciento de los bosques y el 40 por ciento de la bio diversidad mundial, casi un tercio de las reservas mundiales de bauxita, cobre y plata, el 27 por ciento del carbón, el 24 por ciento del petróleo, 8 por ciento del gas y 5 por ciento del uranio. Y nuestro potencial hidroeléctrico es considerable.

América Latina, representa el 12 por ciento de la población mundial y tiene el 47 por ciento de las reservas de agua potable, contando con el mayor acuífero del mundo: el Guaraní y con el segundo sistema de arrecife coralino del mundo, ubicado a lo largo de las costas de Guatemala, Honduras, México y Belice. Tiene además, la mayor reserva agroforestal y pulmón del mundo: la Amazonía.

 

Los EEUU persiguen revertir los avances

Los procesos revolucionarios que adelantan varios pueblos en la América Latina han colocado otros referentes de vida y sociedad distintos a los capitalistas, cuestionando muchos de sus cimientos y superando situaciones de injusticia. El hecho mismo que hayan salido de la pobreza 50 millones de latinoamericanos en un ciclo de 15 años de revoluciones, evidencia que si se puede andar por caminos distintos al colonialismo y la dependencia, avanzando hacia sociedades post neoliberales, de democracia protagónica y soberanía nacional.

Es inocultable que las revoluciones del continente han cortado la dependencia y el colonialismo que imponían los EEUU a los pueblos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Nicaragua, El Salvador, quienes han ganado en soberanía e independencia, alejándose del control del imperialismo, diversificando sus mercados y alianzas.

Nuevas instituciones de integración regional fundamentadas en la autonomía y dignidad, han ido constituyéndose como serio peligro para el imperialismo norteamericano y la derecha mundial, que ven erosionada su hegemonía y afectada la dinámica del capitalismo, porque mejora sustancialmente el nivel de vida de la población de Nuestra América, colocando los recursos nacionales en función del progreso, bienestar y Buen Vivir de nuestros pueblos.

El decreto de Obama que clasifica a Venezuela como “una amenaza” para el imperio apunta a impedir que se desarrolle un nuevo ciclo revolucionario en América Latina, que se potencien y reimpulsen los procesos de democracia y progresismo, que se están dando en una fase de impulso a la nueva arquitectura de poder regional.

Poderosas campañas de satanización se están ejecutando desde la derecha imperial mundial contra los partidos, organizaciones y revolucionarios, que comandan las transformaciones políticas en América y Europa. Las fuerzas de la derecha se reagrupan, movilizan sus ideas y toda su brutalidad militar, buscando inmovilizar las fuerzas sociales y políticas, llenando a los pueblos de temor. Así sucede en Brasil, Venezuela, Argentina, Grecia: El enemigo para ellos es el progresismo y las revoluciones.

Toda la fuerza de la izquierda del mundo debemos unirnos en torno a la defensa de las revoluciones en curso en Europa y América, pues estas son las bases para relanzar nuevas sociedades emancipadas e igualitarias, democráticas, democratizadas y soberanas, que integren sus pueblos en proyectos de nación y socialismo.

Sin duda en Venezuela se juega el futuro de América y su lucha es nuestra lucha. ¡Resistir, avanzar y vencer! Es la hora del gobierno de los pueblos y de los revolucionarios articulados en un solo haz de objetivos liberadores. Es hora de profundizar el cambio de rumbo de nuestras sociedades hacia el socialismo del Buen Vivir, sobreponiéndonos a las dificultades, pero sobre todo mandando al carajo al imperialismo definitivamente.

 

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Notas:

  1. Citado en James Cockcroft: imperialismo, estado y movimientos sociales latinoamericanos frente al fracaso de la globalización neoliberal, publicado en Rebelión, 19 de junio del 2004.
  2. La vida después de la debacle del petróleo, de Matthew Davis Sabinar, citado en el libro Colombia y el imperialismo contemporáneo de Renán vega Cantor y Felipe Martín Novoa año 2014, editorial Ocean Sur.
  3. Idem.
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