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El Papa Francisco Descubre a los Genocidas

Desde el año pasado el Papa Francisco insiste en que estamos en una Tercera guerra mundial, que se libra en múltiples frentes, pero que la mueve un sólo plan bélico global.

Ésta realidad de ahora, la acaba de comparar con la de hace un siglo, cuando el imperio otomano (la actual Turquía), desencadenó el 24 de abril de 1915, un genocidio en contra del pueblo armenio, que dejó un millón y medio de asesinados y otros 800 mil desterrados.

El régimen turco reaccionó airadamente, porque el Papa estableció responsabilidades exactas por el exterminio masivo, sistemático y premeditado de los armenios; llamándolo por su nombre: genocidio. Esto dijo:

"Parece que la humanidad es incapaz de poner un alto al derramamiento de sangre inocente. Parece que la familia humana se ha negado a aprender de los errores causados por la ley del terror, por lo que hoy en día, también, hay quienes tratan de eliminar a los demás con la ayuda de unos pocos, y con el silencio cómplice de otros que simplemente se dedican a observar".

 

Tres responsables señala el Papa:

1         Los determinadores fueron los generales turcos, que pretendía salvar al decrépito imperio otomano, por medio de preservar su territorio, para lo cual optaron por deportar y eliminar a los armenios, que poblaban el oriente de Turquía; a quienes acusaron de intentar crear un Estado independiente, aliado del zar de Rusia.

2         Como autores materiales, junto a los militares turcos, actuaron las bandas de kurdos, también pobladores del oriente turco; a quienes azuzaron para ejecutar la matanza, a cambio de quedarse con las riquezas de los armenios.

3         Los cómplices fueron las potencias de Europa occidental a quienes también favorecía la eliminación y dispersión del pueblo armenio; en momentos que libraban la Primera guerra mundial (1914-1919).

A la Ley de Tehcir que ordenó la deportación de los armenios y dio inicio al genocidio, el Papa la llama Ley del terror. Modalidad bélica que persiste hasta nuestros días, por la incapacidad que tienen las potencias para aprender de los errores.

 

La memoria hizo fracasar al genocidio

Baykar Sivazliyan [*], presidente de la Unión de armenios de Italia y miembro del Comité internacional organizador de la conmemoración del genocidio, afirma que:

"Queremos mostrar al mundo que el genocidio fracasó. Los armenios todavía están allí. A través de nuestra cultura queremos sensibilizar a nuestros amigos y hacerles entender que si el genocidio hubiera tenido éxito ellos también hubieran perdido una pieza de su civilización... La diáspora es resultado directo del genocidio; es consciente de la importancia de la memoria. El victimario ha intentado enviar al olvido nuestra tragedia, no lo ha logrado".

Sivazliyan, profesor de armenio en la Universidad estatal de Milán y de lengua turca en la Universidad de Lecce, devela los diversos mecanismos que usa el régimen turco, para no reconocer que la matanza y destierro de los armenios, constituye un genocidio:

*          El presidente turco en 2014, ofreció "condolencias" por lo sucedido.

*          Además propone crear un comité de historiadores, para "comprender" el genocidio.

*          Encubre la fecha del centenario del genocidio, superponiendo una fiesta turca ese mismo día, a la que "invitó" al presidente de Armenia.

Estas maniobras de encubrimiento, trivialización e invisibilización han sido en vano, porque la ONU desde su nacimiento ha reconocido esta tragedia como un genocidio. Hoy 22 países también lo reconocen así, y 40 de los 50 Estados de EEUU, también la caracterizan de igual forma.

 

¿Y Colombia?

La Asociación internacional de estudiosos del genocidio (IAGS), por sus siglas en inglés, también tipifica este holocausto armenio como genocidio. Por su parte, el Estado colombiano permanece mudo ante esta tragedia.

No hay que ser miembro de la IAGS, para comprender las tres claves de interpretación que ofrece el Papa Francisco, ni las otras tres que sintetiza Sivazliyan; y para deducir que el terror de Estado aplicado en Colombia, en las 7 décadas de conflicto interno, ha tenido unos componentes similares, a los del genocidio armenio.

Para avanzar en el camino de ponerle fin al conflicto armado colombiano y construir la paz, hay que oír a una testigo insigne del genocidio perpetrado por la Alemania de Hitler, la pensadora Hannah Arendt (1906-1975); quien dice:

"En la medida en que realmente pueda llegarse a 'superar' el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió".

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