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Setenta Años de Lluvia Radioactiva

Escrito por Comandante Pablo Beltrán

La primera bomba atómica la lanzaron hace 70 años, un seis de agosto y tres días más tarde, lanzaron la segunda.

Los Estados Unidos lanzaron ambas, contra objetivos civiles y sin que fuera militarmente necesario hacerlo; fueron agresiones en las que hicieron uso desproporcionado de la fuerza, con la intención de aterrorizar. De este modo, casi borran del mapa a dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki.

Un poco más allá, estaba concentrado el ejército japonés de Kuantung, que contaba con 5 millones de soldados... ¿por qué los EEUU, no lanzaron sus bombas atómicas, contra este gran objetivo militar?

El imperio norteamericano lanzó las dos bombas, con las que masacró a 220 mil civiles en ambas ciudades, para ganar el campeonato de terminar la Segunda guerra mundial, rindiendo al imperio japonés con esta sucia modalidad; arrebatándole el título a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que había hecho rendir a Hitler, el dictador alemán, el 9 de mayo de 1945.

Si bien la guerra la ganaron los Aliados (EEUU, Inglaterra y la URSS), venciendo a los nazi-fascistas (Alemania, Italia y Japón); la gran perdedora fue la humanidad, porque de ella emergieron los EEUU como potencia hegemónica, que desde entonces esgrime el garrote del arma atómica.

 

15 mil 850 armas atómicas

Las bombas lanzadas por EEUU hace 7 décadas tenían una potencia destructiva de 18 kilotones (18 mil toneladas de TNT), creaban una bola de fuego de 200 metros de diámetro. Años más tarde, las grandes potencias crearon bombas de 50 megatones (50 millones de toneladas de TNT), que crean bolas de fuego de 4,6 kilómetros de diámetro.

En Nagasaki, el 9 de agosto de 1945, media hora después de detonada la bomba, cayó una lluvia radioactiva que contaminó zonas distantes de la ciudad. Lluvias de este tipo proliferaron hasta 1963, cada vez que las potencias probaban en la atmósfera sus nuevas bombas; desde este año, acordaron hacer las pruebas bajo tierra. La contaminación no se detiene, porque más de 400 reactores nucleares, regados por todo el mundo, no cesan de accidentarse y de filtrar materiales radioactivos al aire y a las aguas.

Nueve países (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte) desarrollan armas atómicas, hasta contar hoy con un arsenal de 15 mil 850 bombas, con las que se amenazan mutuamente, arrastrando tras sí, la total desaparición del planeta y sus habitantes.

Cuatro de estas potencias atómicas se agrupan en la OTAN -que desde la crisis de Ucrania en 2014-, se encuentra en ofensiva hacia el Este, obligando a Rusia a “dar gran importancia a las armas nucleares de corto alcance que tiene en Europa”, según reporta el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y Seguridad (1).

 

'Este verano estaremos en guerra'

John R. Schindler, ex analista de inteligencia de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA), en mayo pasado, escribió en su cuenta de Twitter: "Un alto oficial de la OTAN (no estadounidense) me dijo hoy: 'Este verano probablemente estaremos en guerra. Si tenemos suerte, no será nuclear'"(2).

La alta la probabilidad de una guerra mundial y el milagro de que no involucre armamento nuclear, también lo sostiene el general Lee Butler, quien cree que hemos sobrevivido hasta ahora una era nuclear, por “alguna combinación de habilidad, suerte e intervención divina” (3).

En 1982, el almirante Hyman Rickover, fundador de la armada nuclear, llamó la atención sobre la estupidez, que lleva a la especie humana a auto inmolarse:

“Hasta hace unos 2 mil millones de años, era imposible tener alguna vida en la tierra; es decir, había tanta radiación sobre la tierra que no se podía tener ninguna vida... peces o alguna otra cosa.

Gradualmente, hace cerca dos mil millones de años, la cantidad de radiación sobre este planeta se redujo y posibilitó que se iniciara alguna forma de vida, y comenzó en los mares.

Ahora, cuando volvemos a utilizar la energía nuclear, estamos creando algo que la naturaleza trató de destruir para posibilitar la vida.

Pero cada vez que se produce radiación, se produce algo que tiene vida, en algunos casos durante miles de millones de años, y pienso que entonces la raza humana va a arruinarse, y es mucho más importante que obtengamos el control de esa horrible fuerza y tratemos de eliminarla” (4).

El primero de agosto de 1964, en un parque de Hiroshima prendieron la Llama de la paz, para que estuviera encendida, hasta que la guerra nuclear deje de ser una amenaza para la Tierra.

Este fuego eterno nos impone el desafío de seguir por la ruta de la estupidez o tomar el camino de la vida. La vía la elige cada uno.

 

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Notas.

  1. La modernización de los arsenales nucleares. Declaraciones de Oliver Meier, experto en proliferación nuclear del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y Seguridad (SWP, por sus siglas en alemán). DW, 15-06-15.
  2. OTAN: La Tercera Guerra Mundial puede estallar este verano. RT Noticias, 27-05-15.
  3. Las políticas de EEUU suponen una amenaza para la humanidad . Noam Chomsky, TomDispatcht, 2-07-14.
  4. El "omnicidio" nuclear. Harvey Wasserman, Truthdig. Traducido para Rebelión por Germán Leyens, 4-04-14.
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