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Cómo Construir al Enemigo

Escrito por Comandante Pablo Beltrán

Guardamos un minuto de silencio por las víctimas de la masacre perpetrada contra los periodistas de Charlie Hebdo, ocurrida en Paris, el pasado 7 de enero.

El mejor homenaje a los sacrificados, es decir unas cuantas verdades sobre el fundamentalismo, usado como arma para acallar opiniones críticas; operación de silenciamiento, que tiene un fin político y un móvil económico.

 

Seguir los rastros del dinero

Pasada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), muchos pueblos aprovecharon el debilitamiento de los viejos imperios, para romper los lazos de dependencia colonialista; 29 de las nuevas naciones que surgieron, se agruparon en la Conferencia de Bandung de 1955, para tomar distancia de las grandes potencias y construir un camino propio, dando nacimiento a lo que se denominó el Tercer Mundo y el Movimiento de países No Alineados (NOAL).

De esta corriente emancipadora hizo parte el nacionalismo árabe, liderado por el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser (1918-1970). La mayoría de los países árabes, propietarios de grandes reservas de petróleo y gas, comenzaron a nacionalizar sus riquezas y bienes comunes, lo que causó la ira de los grandes capitalistas, quienes desataron una agresiva reacción imperialista, para evitar perder el control de los hidrocarburos que monopolizaban.

El imperio centró la estrategia anti nacionalista en empoderar a los sectores más reaccionarios y fundamentalistas del mundo árabe, para enfrentar a los progresistas. Desde entonces los Hermanos Musulmanes se convirtieron en un arma imperialista, que hundió sus garras en todos los países árabes; saltaron a la fama cuando asesinaron al presidente de Egipto en 1981, y hoy gobiernan o son la fuerza política mayoritaria en Turquía, Egipto, etc.

 

El monstruo se come la mano izquierda del amo

De las entrañas de los Hermanos Musulmanes crearon a Al Qaeda, engrandecida por el imperialismo norteamericano para librar la guerra de Afganistán en 1979; luego convertida en objetivo de ataque en 2001, cuando decretaron la Guerra Global contra el terror.

El guión lo repiten con el ISIS, también llamado Estado Islámico, fabricado con fundamentalistas reclutados en varias docenas de países, entrenado y armado por la OTAN y lanzado desde 2012, contra los pueblos del Medio Oriente y el norte de África. Ahora, el imperio también los declara objetivo militar, provocando atroces reacciones de los fundamentalistas, en contra de los pueblos, cuyos gobiernos dieron vida, equiparon, adiestraron y dirigieron a ISIS.

Los monstruos creados en el laboratorio de guerra de la OTAN, dejaron en 2014, regueros de sangre entre otros, con el asesinato del periodista James Foley y ahora con la masacre de Charlie Hebdo. Gracias a estos monstruos, las potencias de la OTAN, como Francia, después de 2012, aumentaron el porcentaje de petróleo que saquean de Libia. “¡Cada gota de petróleo es una gota de sangre!”, decía Clemenceau (1841-1929).

 

Polarizar, homogenizar y atacar

Si los imperialistas hace un siglo fomentaban el odio a los judíos en la sociedad europea, hoy hacen crecer la islamofobia. Éste odio a quienes profesan la religión islámica, es otro producto de los laboratorios de guerra del imperio, sintetizado en forma de virus por Samuel Huntington, bajo la denominación de Choque de Civilizaciones, presentada por los grandes medios de comunicación, como un enfrentamiento entre el occidente civilizado y el oriente atrasado.

Uniformar la sociedad para unirla alrededor de la guerra contra un enemigo externo, es la vieja receta de los poderosos, para hallarle solución a la crisis estructural del sistema de dominación; así, ejecutan las guerras imperialistas de saqueo y silencian la oposición interna, dado que todos deben congregarse alrededor de la guerra y dejar a un lado las controversias domésticas.

La noche del pasado 22 de diciembre se recordará, como la irrupción del nuevo fascismo, con la manifestación de 17 mil europeos en Dresde, Alemania, congregados por el Movimiento Patriotas Europeos contra la islamización de occidente (PEGIDA, por su sigla en alemán). En éste país, los grafitis racistas dicen, “¡váyanse a los campos de concentración!”

La segregación se concentra contra los inmigrantes, culpados de la crisis del sistema capitalista, rechazo que va unido a la multiplicación de agresiones contra las mezquitas y los ciudadanos de origen musulmán; acciones que crecen a la par con los partidos xenófobos de extrema derecha, como el Frente Nacional, constituida hoy en la principal fuerza política de Francia.

 

Cerrar los ojos no ayuda

Umberto Eco en su libro, Construir al Enemigo (2011), convoca a la reflexión, cuando afirma:

“Tener un enemigo es importante no sólo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo, con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor: Por tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo”.

La enorme tragedia que sufrió la humanidad el siglo pasado, a causa del fascismo, vuelve a ser una amenaza inminente; por ello, tratar de comprender hechos atroces como el ocurrido en Charlie Hebdo, ayuda a encarar este momento con los ojos abiertos, para oponernos a la guerra imperialista y luchar por la paz mundial.

Gramsci (1891-1937) decía, que cuando “el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claro oscuro surgen los monstruos”.

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