Por qué en Arauca no hay coca

Escrito por Gabriel Antonio Gaitán

 

En recientes declaraciones, el presidente Santos pretendió embolsillarse el éxito de la erradicación de cultivos de uso ilícito en el Departamento de Arauca, cuando dicho logro no contó con el apoyo gubernamental y por el contrario las acciones del Estado y sus instituciones, han dificultado desde sus inicios, este proceso popular de erradicación de los cultivos de coca.

 

Entre en abandono, la coca y el terror

La región de los llanos orientales y específicamente Arauca se caracteriza por ser una región agrícola y ganadera; pero la configuración de la narco república en Colombia, durante la década de los 80 del siglo anterior, trajo al Departamento el narcotráfico y mafias organizadas desde el Guaviare y el Meta, quienes fueron copando el territorio y las fincas ganaderas y agrícolas, blanco fácil por el abierto abandono estatal a la economía campesina de la región; Evidenciado en la falta de vías de acceso, insumos agrícolas y créditos.

 

Al decaer la agricultura y la ganadería en Arauca, por el aumento de la producción de coca; El tejido social de las comunidades se fue deteriorando, por la penetración de la cultura del narcotráfico, impuesta a sangre, fuego y terror.

 

El negocio de la coca además de martirizar la economía y cultura de la región, hizo uso de ejércitos paramilitares para mantener su dominio en el Departamento, claro ejemplo de esto fueron los grupos de mercenarios financiados por Julio Acosta Bernal, hoy preso por paramilitarismo y corrupción; También el grupo paramilitar de los llamados Mellizos, y sus alianzas siniestras con el General Carreño, bandas mafiosas de Urabá y con Martín Llanos del Casanare, para perpetrar masacres, asesinatos selectivos, desapariciones forzadas y desplazamiento de comunidades.

 

Un caso emblemático fue el asesinato del Registrador y el subsiguiente fraude de las elecciones, durante el saliente gobierno de Pastrana y el entrante de Uribe (2002-2010), que estuvo acompañado de una arremetida frontal en contra de los líderes sociales y populares, a partir de la instauración en Arauca, de una de las tres Zonas de rehabilitación y consolidación proyectadas en el país, que significaron un estado de sitio permanente, con capturas masivas de población, encarcelamiento y judicialización de lideres sociales y políticos, masacres de pobladores, como las de Cachama, San Ignacio, Flor Amarillo y Piñalito en el municipio de Tame; y La Cabuya en el  municipio de Hato Corozal, Casanare.

 

Ambiente de terror consolidado por las concesiones militares hecha a los Estados Unidos en la región, al entregarles las Bases aéreas de Apiay en el Meta, Marandúa en el Vichada, y el acantonamiento de mercenarios estadounidenses en las Bases militares del Batallón Rebéiz Pizarro de Saravena y en Caño Limón del municipio de Arauca.

  

Frutos de la rebeldía organizada

Entrando la década del 2000, el Frente de Guerra Oriental intensificó la aplicación de la política elena de Deslinde Categórico con el narcotráfico, con una la campaña educativa dentro de las comunidades araucanas, en contra de las estructuras narco paramilitares y de su negocio de la cocaína.

 

En campaña política desde 2006, los Frentes araucanos del ELN explicaron a la población el deterioro social y cultural que causa la producción de coca,  su amenaza medioambiental, y el ecocidio creciente por cuenta de la aspersión aérea del Glifosato, usado para la erradicación de los cultivos de coca. Haciendo énfasis en la necesidad de rescatar la economía campesina, que siempre caracterizó al Departamento.

 

Este proceso de concientización y participación de las comunidades, desarrolló consultas en Asambleas populares y Juntas Comunales, con el fin de buscar una salida al problema de la coca y el paramilitarismo, que fue tan exitoso que logró un consenso del 70 por ciento de toda la población del Departamento, a favor de la sustitución gradual de las plantaciones de coca, y de su reemplazo por cultivos de plátano, yuca, pastos, caña de azúcar y cacao.

 

El mejor cacao del mundo

Mientras la acción estatal se centra en usar su aparato militar represor, la erradicación forzosa, la aspersión aérea de Glifosato y en la persecución a los líderes de la sustitución voluntaria de cultivos de coca -tal como ocurre hoy en el Pacífico nariñense, chocoano y otras zonas del país-, las  organizaciones sociales araucanas lograron la transformación agrícola del pie de monte llanero, en los municipios de Tame, Fortul y Arauquita.

 

Más de 13 mil hectáreas de cultivos de coca fueron erradicadas por el pueblo araucano, de las cuales hoy cerca de 9 mil están convertidas en plantaciones de plátano y cacao, que ha significado la recuperación de la agricultura en el Departamento y el fortalecimiento del tejido social. El caso más representativo de esta erradicación, lo constituye el Municipio de Fortul, que para el año de 2009, logró quedar totalmente limpio de cultivos de uso ilícito.

 

Como lo demuestra el abundante material audiovisual recopilado por organizaciones internacionales y fundamentalmente el testimonio de los araucanos que vivieron este proceso; el gobierno nacional no tuvo que ver en nada con este logro y por el contrario, torpedea el desarrollo de Arauca con aumento de impuestos, abandono estatal, no inversión en vías e infraestructura; además de mantener el contubernio con las operaciones y bandas paramilitares.

 

Si el cacao de Arauca es uno de los mejores del mundo, nada tiene que ver con la gestión de los sucesivos gobiernos de Bogotá, mucho menos con su represiva y fracasada política antidrogas. Y  si  hoy en Arauca el sol llanero alumbra los senderos de la soberanía y la liberación, es gracias a la bravura de su pueblo, que hoy más que nunca puede contar con el ELN, hasta las últimas consecuencias.

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