La larga lucha por Jerusalén

Escrito por Nelson Madiba

 

El 6 de diciembre el presidente Donald Trump declaró a Jerusalén la capital de Israel y ordenó ubicar allí la embajada de los Estados Unidos, en un hecho que ha suscitado la condena de la mayoría de los países del mundo y la gran mayoría de instituciones multilaterales, entre ellas las Naciones Unidas, porque sería reconocerle al régimen del apartheid de Israel, sus agresiones en contra del derechos del pueblo palestino a tener un territorio.

 

Reconocer a Jerusalén como capital judía, legaliza los asentamientos ilegales de colonos judíos en los alrededores de esta ciudad sagrada y pulveriza las posibilidades de una solución política, y de lograr un pacto de paz, que establezca dos Estados, uno palestino y otro judío. Esto no es más que prender una mecha que se comenzó a apagar en Siria.

 

 

Interrogados cien años de presencia imperialista

Jerusalén es parte de una larga disputa entre el pueblo de Palestina e Israel, quien decidió unilateralmente ocupar territorio palestino desconociendo tratados de paz. En Jerusalén confluyen las sedes de las tres mayores religiones monoteístas del mundo: la musulmana, la cristiana y la judía, pero los israelitas pretenden pretenden imponer su dominio, hasta cambiando los nombres de calles y de lugares religiosos, para superponerles nombres judíos. Por ello la declaración de Trump es una legitimación de la anexión israelí del territorio de Palestina, patrocinada por los imperialistas por más de un siglo.

 

El reconocimiento del imperialismo norteamericano a Jerusalén como capital judía, no es algo nuevo en su política por cuanto han sido firmes aliados de Israel, en toda su guerra por Oriente Medio. La declaración de Trump debilita más su hegemonía, interrogada con la derrota sufrida por los EEUU en Siria, a manos de un frente antimperialista, que incluye a las fuerzas populares de la resistencia Palestina, lo que ha originado un cambio en la correlación de fuerzas, que ahora busca encubrir  el gobierno de Trump.

 

El mandatario norteamericano quiere mandar al mundo un mensaje de fuerza, ante el declive de su supremacía, pues este 8 de diciembre declaró que las tropas estadounidenses son la "mayor fuerza de justicia" en la historia de la humanidad. Detrás de la arrogancia imperialista de Trump, se expresa la hegemonía de los multimillonarios judíos en las decisiones políticas de Washington.

 

 

El apoyo mundial a la causa justa de Palestina

Las reacciones en el mundo no se han hecho esperar. El pueblo palestino se ha movilizado desde el 7 de diciembre. Las movilizaciones en todo el territorio palestino han sido respondidas brutalmente por las fuerzas de ocupación israelí ocasionando muchos muertos y heridos. El presidente de la Autoridad Palestina, Madmud Ambas, rechazo reunirse con el Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pences, encuentro que estaba previsto para realizarse en estos días.

 

En todo el mundo se han sucedido protestas de los movimientos sociales en solidaridad con el pueblo palestino y en repudio a los imperialistas, por medio de quemar banderas de EEUU, en frente de las embajadas de centenares de países. Ha sido una movilización planetaria, que no ocurría desde cuando  la protesta contra el neoliberalismo, motivada por el Foro Social Mundial de 2012.

 

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Palestina, hecha por el Movimiento de los No Alineados en la Cumbre de los países árabes, del pasado13 de diciembre, marca la continuación de una voluntad de rechazo al imperialismo norteamericano y un voto para que se constituya Palestina como Estado soberano pleno. 

 

Identificados como siempre hemos estado con la lucha del pueblo palestino, con su derecho a la autodeterminación y al territorio original, expresamos nuestra condena a las agresiones imperialistas de los EEUU. Tenemos un enemigo común que hace de nuestra marcha combativa un solo grito de lucha por la defensa de paz, la vida y el territorio.

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