Balance de la ONU sobre el cese bilateral

Escrito por ONU

 

8 de diciembre de 2017.

 

 

Señor Presidente,

Consejo de Seguridad de la ONU

 

Como fue solicitado en la resolución 2381 (2017) del Consejo de Seguridad, a través de esta carta le presento al Consejo una actualización sobre la implementación de las tareas encomendadas a la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, relacionadas con el monitoreo y la verificación del Cese al Fuego Bilateral Temporal y Nacional (CFBTN) entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), vigente desde el 1 de octubre de 2017.

 

La Misión designó un equipo encabezado por el General José Mauricio Villacorta Rivas (El Salvador) para la coordinación internacional del Mecanismo de Veeduría y Verificación (MVV), integrado por representantes del Gobierno, el ELN y la Iglesia Católica. La instancia nacional del Mecanismo, ubicada en la sede de la Misión en Bogotá, se ha estado reuniendo de manera ininterrumpida desde principios de octubre y ha presentado dos informes mensuales de sus actividades a los equipos plenipotenciarios de negociación en Quito.

 

La Misión, apoyándose en los 70 observadores y observadoras internacionales adicionales, y en el personal civil disponible cuando ha sido posible, ha desplegado equipos en 30 de las 33 ubicaciones consideradas por las partes como de especial interés para el cese al fuego temporal.  Las tres ubicaciones restantes son atendidas desde las ciudades o pueblos más cercanos. Cabe señalar que varias de las áreas donde los equipos están desplegados presentan características especialmente desafiantes, tanto por las condiciones del terreno como por la situación de seguridad. Este último factor es particularmente relevante en áreas que son disputadas por varios grupos armados, como ocurre en el departamento de Chocó.

 

La mayoría de los equipos están conformados por un(a) civil y dos observadores(as) internacionales desarmados (policías o militares). Las condiciones de trabajo son, por lo general, precarias. Los equipos operan desde hoteles y tienen capacidades logísticas limitadas. En todas las ubicaciones se ha establecido un muy buen nivel de cooperación con los equipos diocesanos designados por la Iglesia Católica para acompañar el trabajo de la Misión.  Hasta la fecha, los equipos han llevado a cabo 27 acciones de verificación y, en muchos lugares, su presencia ha generado confianza en las comunidades.

 

A continuación se presenta un balance del proceso de cese al fuego temporal y del trabajo del Mecanismo mientras el Gobierno de Colombia y el ELN entran al tercer mes del cese al fuego temporal, que actualmente tiene vigencia hasta el 9 de enero de 2018. Los resultados hasta ahora son positivos en varios aspectos:

 

  1. No se han presentado choques armados ofensivos entre las Fuerzas Armadas colombianas y las unidades del ELN, ni ataques perpetrados por el ELN contra infraestructura, en marcado contraste con la situación antes de que el cese al fuego entrara en vigor.

 

  1. Aunque se ha presentado un número de incidentes confirmados que afectan a la población civil, las comunidades en las áreas afectadas por el conflicto han reportado una reducción en la violencia y una mejora en la situación humanitaria. El Presidente de la Conferencia Episcopal ha confirmado en una carta dirigida a las partes que se ha logrado el alivio humanitario reclamado por las comunidades, y que la Conferencia Episcopal apoya fuertemente la extensión del cese al fuego temporal.

 

  1. La implementación del primer punto en la agenda sustantiva de las negociaciones entre las partes, que el cese al fuego pretendía facilitar, ha avanzado. Las audiencias públicas para definir la metodología más apropiada para un futuro diálogo a nivel nacional se llevaron a cabo con la participación de un amplio espectro de organizaciones sociales. Del 31 de octubre al 16 de noviembre de 2017, 192 representantes de 181 organizaciones participaron en estas audiencias. El informe de estas audiencias, preparado con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se entregó el 1 de diciembre a las partes, quienes deben decidir sobre las modalidades para la participación de la ciudadanía en el proceso de paz. La próxima ronda de negociación está programada para iniciar el 9 de enero.

 

En este contexto positivo, se han reportado varios incidentes, algunos de los cuales se han confirmado, y el MVV ha enfrentado retos para cumplir su mandato en relación con la coordinación de los movimientos de tropas por ambas partes, así como en la prevención y verificación de incidentes.

 

Se han identificado dos factores que han provocado estas dificultades. El primero ha sido las diferencias que persisten entre las partes sobre la interpretación de los actos prohibidos bajo el protocolo del Acuerdo de Quito y, como resultado, diferencias de entendimiento con respecto al alcance del mandato del MVV. El segundo factor ha sido las dificultades que han encontrado los equipos de las Naciones Unidas para tener acceso a zonas de conflicto muy remotas en donde los individuos y las comunidades afectados por la violencia son a menudo reacios a proveer información por miedo a sufrir represalias, y en donde la verificación depende entonces de fuentes indirectas y menos confiables.

 

Estas dificultades no eran inesperadas teniendo en cuenta que este es el primer cese al fuego bilateral acordado entre el Gobierno y el ELN, y que no incluye un aspecto tan importante como la separación de fuerzas.  Es también el inicio del proceso de negociación política; La primera vez que las Naciones Unidas mantienen una presencia continua en muchas de las zonas de conflicto; Y la primera vez que la Iglesia Católica y la Misión de las Naciones Unidas trabajan en tan estrecha colaboración. Si bien el proceso es incipiente en casi todos los aspectos, hemos visto algunos avances entre octubre y noviembre 2017 en el mejoramiento de la relación entre las partes, en el carácter constructivo de su diálogo, y en las actividades de los equipos de verificación de la Misión. La tarea por delante, como lo reconocen todos los miembros del MVV, es precisamente hacer que el Mecanismo sea más eficaz y, por lo tanto, un mejor instrumento para generar confianza entre las partes.

 

A la fecha, 35 casos han sido llevados ante el MVV, algunos de los cuales se han resuelto. Las dificultades para resolver los casos restantes son cuatro:

 

  1. En una primera categoría de casos, varias operaciones realizadas por las Fuerzas Militares fueron consideradas por el Gobierno como consistentes con los protocolos, mientras que el ELN las vio como violaciones del compromiso de las partes de abstenerse de realizar operaciones ofensivas;

 

  1. En una segunda categoría, relacionada con presuntos secuestros y reclutamiento de menores, el ELN ha recibido las denuncias pero ha cuestionado si éstas se encuentran dentro del mandato del MVV ya que son objeto de compromisos humanitarios separados en el marco de la negociación política;

 

  1. En una tercera categoría de casos, el ELN reportó casos de homicidios que el Gobierno consideró fuera de los términos de referencia del MVV;

 

  1. Finalmente, en los casos de presuntos homicidios y extorsión, ha sido muy difícil hasta ahora para nuestros equipos de verificación determinar responsabilidades con un nivel adecuado de certeza.

 

Cabe resaltar que la mayoría de los incidentes reportados ocurrieron en dos departamentos, principalmente en Chocó y, en un menor grado, en Arauca.

 

Como se puede observar en lo descrito anteriormente, las diferencias de interpretación del protocolo del Acuerdo de Quito han limitado significativamente la eficacia del MVV, aunque aun así no han impedido el éxito general del cese al fuego temporal y su impacto humanitario positivo.

 

En su informe mensual de octubre, los integrantes del MVV solicitaron a los equipos plenipotenciarios de negociación en Quito ayudar a superar estas diferencias. En su respuesta, los Jefes de Delegación invitaron a las partes del MVV a hacer un mayor esfuerzo para alcanzar una interpretación compartida de los protocolos acordados; Señalaron que los compromisos humanitarios eran relevantes para el MVV siempre y cuando estuvieran relacionados con el cese al fuego; Y subrayaron la importancia del papel de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas para aclarar los casos donde existe un desacuerdo entre el Gobierno y el ELN, y para emitir su propio concepto público cuando no se pueda alcanzar un acuerdo. En noviembre, en respuesta a esa invitación, los representantes de las partes en el MVV realizaron un esfuerzo adicional para reconciliar sus interpretaciones, lo cual tuvo un éxito limitado. En una carta del 30 de noviembre 2017 dirigida a los plenipotenciarios, mi Representante Especial, Mr Jean Arnault, puntualizó que era necesario un marco conceptual aceptable para las dos partes para que fuera efectivo el papel de la Misión en la resolución de diferencias, e indicó que la Misión estaba trabajando en propuestas que serían compartidas con las partes tan pronto como fuera posible.

 

El 1 de diciembre, al cierre de la última ronda de negociaciones, las partes decidieron un arreglo especial previendo que tres plenipotenciarios de cada una de las partes se reunirían en Bogotá del 5 al 12 de diciembre 2017 y se esforzarían para llegar a un acuerdo sobre medidas que hagan más efectivo el MVV. El trabajo en este importante tema está en curso. Mi Representante Especial Mr Arnault ha ofrecido sus buenos oficios en este sentido.

 

Con respecto a la situación del cese al fuego temporal más allá del 9 de enero de 2018, el Gobierno de Colombia ha indicado que está firmemente a favor de su extensión. Mientras tanto, si bien reconoce los beneficios del cese al fuego y las mejoras humanitarias en las zonas de conflicto,  el ELN ha indicado que, debido a la complejidad de los factores políticos y militares involucrados en esta decisión, incluyendo sus dudas con respecto a la implementación del cese al fuego hasta ahora, necesitan realizar consultas internas exhaustivas.  Estas consultas están en curso. Si se tomara la decisión de prorrogar el cese al fuego temporal, y en vista del tiempo necesario para que el Consejo decida sobre la posible prórroga del mandato de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas respecto del cese al fuego (y los ajustes necesarios dentro de la propia Misión), mi Representante Especial Jean Arnault ha solicitado a las partes tomar una decisión a mediados de diciembre.

 

Los resultados del cese al fuego temporal, más de dos meses desde su entrada en vigor el 1 de octubre, son indudablemente positivos en relación con dos de sus objetivos clave: los combates han cesado y las comunidades más vulnerables se han beneficiado de una reducción tangible de la violencia en las zonas afectadas por el conflicto. Estas mejoras son reconocidas por las partes, la Iglesia Católica y la Misión. Dicho esto, las partes también han expresado su insatisfacción con la implementación de ciertos aspectos del Acuerdo de Quito. Sin lugar a duda, la ausencia de una separación de fuerzas da un amplio margen para malentendidos y sospechas mutuas. Como se mencionó anteriormente, también es problemática la falta de consenso con respecto a las obligaciones humanitarias de las dos partes sujetas a la verificación del MVV. El ambiente político, dominado por las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, en marzo y mayo de 2018, respectivamente, agrega su propio elemento de incertidumbre. Existen limitaciones respecto a lo que la Misión de Verificación de las Naciones Unidas puede hacer para aliviar estas dificultades. No obstante, sigo creyendo, como indiqué en mi carta de 2 de octubre de 2017 al Consejo, que el papel desempeñado por las Naciones Unidas es viable y deseable. Ambas partes han reiterado su apoyo para que la Misión continúe jugando este papel y, por lo tanto, tengo la intención de recomendar la renovación del mandato de la Misión con respecto al cese al fuego entre el Gobierno y el ELN si ambas partes deciden prorrogarlo, junto con una indicación sobre cualquier requisito necesario para ese propósito.

 

Mantendré informado al Consejo sobre los avances, incluyendo en el primer informe de progreso de 90 días sobre la implementación del mandato general de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, que será entregado al Consejo el 26 de diciembre de 2017.

 

Le ruego acepte, señor Presidente, las seguridades de mi más alta consideración.

 

 

António Guterres

Categoría: