Nota de la Redacción: esta opinión la hemos recibido en la Página de Internet eln-paz.

 

Como colombiana interesada en la construcción de un nuevo país y especialmente de una Colombia en Paz, acostumbro escuchar los diferentes puntos de vista y generar así mi propia visión y análisis de la realidad colombiana.

El pasado 17 de julio tuve la oportunidad de escuchar a través de ranpal.net la entrevista realizada a 3 miembros del COCE, en donde a la pregunta si después de 52 años de haber nacido el ELN, ¿siguen considerando válida la lucha armada?, el comandante Nicolás Rodríguez explica por qué considera que sigue siendo válida, para lo cual da 3 ejemplos.

El tercer ejemplo hace alusión al sistema electoral, donde las garantías para el desarrollo de las actividades electorales sólo son dadas a la oligarquía y negadas a la izquierda quien nunca logra ascender por el sistema amarrado y clientelista.

Ahora, si bien es cierto estoy de acuerdo con el comandante Nicolás en las fallas del sistema electoral, que solo beneficia los partidos tradicionales y oligárquicos, tampoco nos podemos negar las falencias existentes dentro de la izquierda colombiana.

En las elecciones pasadas, en la ciudad capital se perdieron 12 años de lucha popular, pero más allá del papel mediático de la oligarquía, hay que aceptar que la principal falencia está dentro de la misma izquierda, que se ha dejado contaminar de las mismas vanidades de la derecha. El ansia de poder, dinero y protagonismo ha conllevado a que se tenga una izquierda totalmente fraccionada y que en lugar de trabajar de la mano para lograr la victoria, se viva una confrontación interna entre líderes y seguidores.

Quise escribir esta visión que tengo, puesto que se vive un momento de esperanza de lograr una salida política y negociada al conflicto y serán muchos de Ustedes, quienes hoy empuñan un arma, los que representarán y liderarán las clases populares colombianas y estaría bien que la izquierda colombiana dejara a un lado la tarjeta de crédito y empezara a trabajar unida por lo que pregonan, no se puede seguir permitiendo que haya tanto trecho entre el dicho y el hecho y sé muy bien que la autocrítica nos ayudara a alcanzar la victoria.

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