| MENTIRAS Y MAS MENTIRAS QUE SE CAEN |
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| Revista Insurrección 225 | |
| lunes, 19 de julio de 2010 | |
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Un estado enseñado a mentir para fabricar así las verdades no es eterno y ya han comenzado a caer muchas mentiras. Una de ellas es decir que en Colombia ha disminuido la violencia gracias a la "Seguridad Democrática" que tendrá continuidad con el gobierno de Santos.
Veamos lo que dicen otras fuentes informativas como la revista británica The Economist, que acaba de reproducir el informe del Índice Global de la Paz. En dicho informe se vuelve a reconocer que Colombia es uno de los países más violentos del mundo. Está en el puesto 138, a tan solo 10 peldaños de Irak, que es el último ocupando el puesto 149. Y en el continente americano Colombia es el peor de todos y no tiene competidor aunque los medios colombianos digan otra cosa. A pesar de la contundencia de esta situación el gobierno colombiano persiste en la idea de acabar la guerra cuanto antes, que es el cuento que Uribe y sus embajadores venden a los gobiernos del mundo. Es este trillado argumento el que le han vendido a los gobernantes extranjeros y con el que España justifica dar la ayuda necesaria para derrotar la guerrilla, según lo manifestó en días pasado la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega. No hay que olvidar que España es el segundo inversionista extranjero en Colombia y que dos de sus conglomerados dominan la actividad mediática como Planeta y Prisa, quienes en una campaña agresiva vienen difundiendo de que en nuestro país ya no hay conflicto. Por ello no es atrevido afirmar que hay toda una política planificada para provocar crisis humanitaria alentando y propiciando el desarraigo, la pérdida del territorio y su entrega a las compañías transnacionales que operan en las ciudades campos colombianos. Hay una política de atracción a los capitales transnacionales para entregar todo el territorio y ceder los yacimientos de petróleo y de todo tipo a su favor y para ello tienen que negar la existencia del conflicto social y armado que se amplía, pues ahora todo se vende, todo se entrega y al final nada para los colombianos. Le queda al movimiento social y político colombiano, seguir batallado por la permanencia del territorio, aumentar la concreción de agendas sociales y políticas que coloque a la lucha por la paz como uno de las reivindicaciones por la cual movilizarse, como derecho y patrimonio de todos. La paz es al mismo tiempo la búsqueda de construir una sociedad en equidad, justicia social y dignidad, por ello luchamos. |
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