| MICHELETI Y URIBE |
| Revista Insurrección | |
| domingo, 05 de julio de 2009 | |
|
¿En qué se parecen el golpista hondureño y el presidente Uribe? En que ambos van en retroceso, se defienden con palabrerías, acuden a la fuerza para sostenerse y son desconocidos en público por el primer administrador del imperio.
Ahora que el imperio declina, se le caen algunos dientes como al tiburón decrépito y por ello, ante el golpe perpetrado por las elites de Honduras contra el presidente Zelaya, el pasado 28 de julio, lo primero que dijeron los Estados Unidos fue, que “nadie interviniera en los asuntos internos de ese país”. Llamando a dejar que esa oligarquía siguiera adelante con sus zarpazos violentos, en contra de un pueblo que construye cambios. Además agregaron, que “las intervenciones son costumbres del pasado”, de esa potencia del norte. Ambas declaraciones son típicas de la era Obama, pues de palabra anuncian cambios en la tradicional política de agresión y saqueo realizada por los EEUU en contra de los pueblos, cuando apenas es una retórica, que encubre su maniobra para seguir explotando de manera más sutil. Por eso, Obama le dijo a Micheleti y a Uribe, que deben entregar la presidencia de sus países y por eso le tocó sumarse a última hora, al rechazo que la comunidad internacional hace a los golpistas hondureños. La palabrería no sólo se produce en Washington, también abunda en nuestros países. Para los golpistas hondureños, lo que ellos hicieron fue una defensa de la institucionalidad, así como para Uribe, la agresión que hizo contra Ecuador el 1 de marzo de 2.008, fue una acción defensiva. Para bien de la humanidad, ambas agresiones siguen siendo mundialmente rechazadas, así sus perpetradores tercamente les coloquen otros nombres a sus delitos y crímenes. Junto a la condena a las agresiones imperialistas y oligárquicas, está la exigencia de justicia. En días pasados, un juez ecuatoriano llamó a la cúpula militar de Bogotá a responder por la agresión del 1 de marzo; pero además por ella deben responder la elite colombiana y los cabecillas imperialistas que la dirigieron. Para el caso de los asesinatos de opositores en Colombia por parte del régimen, nadie llama a responder a esa misma cúpula militar, así 10 generales sean denunciados por el capo narco paramilitar Salvatore Mancuso, como cabecillas del genocidio a la oposición. Aquí también la responsabilidad es triple: la cúpula militar y narco paramilitar, la oligarquía y el imperialismo. Mientras el imperio declina, sus cachorros arrinconados lanzan violentos zarpazos; ambos se aferran a sus privilegios mientras se defienden con palabrerías y acciones de fuerza, pero ni unas ni otras van a impedir el avance de los pueblos latinoamericanos, en la construcción de cambios a la medida de sus sueños de dignidad y de paz. |