Ejercito de Liberación Nacional de Colombia Revista Insurrección No. 092 – 24 de diciembre de 2007 UN BALANCE DEL 2007: Sumario: Editorial . Declina el patrocinio neoconservador Nacionales . La paz enmarañada . Retos del movimiento opositor Internacionales . La multipolaridad: luz y viento en el continente de la esperanza Editorial DECLINA EL PATROCINIO NEOCONSERVADOR A menos de un año de terminar el gobierno de Bush II, su plan neoconservador muestra un desgaste, que en vez de llevar al cenit la hegemonía de los Estados Unidos, abre una época de conformación de otro orden mundial multipolar. Otras potencias le compiten a los EEUU y a la Unión Europea (UE), no sólo en el Medio Oriente, sino en todo el planeta. En América Latina el desgaste de la hegemonía norteamericana, va a la par con las luchas de los pueblos por democracia y soberanía, en un pulso que tiene como campo de batalla todo el continente, pero que se hace más crítico en la hermana República Bolivariana de Venezuela. La recomposición mundial Cada día pierden más peso las decisiones impuestas unilateralmente, en adelante lo que se abrirá paso es una época de negociar e influirse entre las potencias. La Unión Europea antes se lucraba por aparecer como una alternativa al dominio norteamericano, pero hoy evita oponérsele para no debilitarlo más. En particular Inglaterra, Francia y Alemania respaldan una parte del plan mundial estadounidense, al tiempo que los presionan para que ajusten la otra parte. En la siguiente década llegarán a un punto crítico, tanto la disputa entre potencias por las fuentes de energía, como el sobrecalentamiento global del planeta. Históricamente estas disputas entre potencias han desembocado en guerras de grandes dimensiones. El nuevo orden mundial que se está gestando será entonces fruto de nuevos consensos y de nuevos conflictos mundiales; en el que la lucha de los pueblos presiona para lograr mayores niveles de democracia, paz y justicia. Grietas del imperio Luego de 37 años de la declaratoria de Guerra contra las drogas por parte de los EEUU, los adictos aumentan en los países industrializados. Por su parte, se agigantó la crisis generada por esta Guerra a los países productores de narcóticos, como Colombia. El CNID (Centro Nacional de Inteligencia para las Drogas, del Departamento de Justicia de los EEUU) denuncia que gracias a esta Guerra, la producción de narcóticos en la región andina creció 7 por ciento, pues “los cultivadores en Colombia se han estado adaptando” a la fumigación, por lo que ahora la exportación anual llega a 970 toneladas, la más alta desde el 2002. Este aumento de producción ha bajado los precios de la cocaína en los EEUU. Peores han sido los 25 años de crudo neoliberalismo, obligado por el denominado Consenso de Washington. En este período, América Latina se consolidó como la región con mayores desigualdades del planeta, producto del régimen de exclusión política y social afianzado por los planes de ajuste económico, impuestos desde el Banco Mundial y el FMI. Si se revisa la ejecución del Plan Colombia en sus 7 años de duración, es evidente que los objetivos propuestos no se han cumplido, pero si se han gastado los 5.600 millones de dólares que ha costado. La lucha anti narcóticos no muestra resultados, desarrollo alternativo no ha habido, tampoco proceso de paz ni mejoría en el respeto a los derechos humanos. El único logro visible es la consolidación económica, no de Colombia, sino de los monopolios locales y extranjeros. Al parecer, algunos sectores de las elites dominantes están llegando a la conclusión, que un incremento del gasto militar en Colombia, no se va a traducir en mejores resultados militares, quizás por esto en los EEUU están discutiendo reducir el apoyo, a esta maltrecha fórmula de imponer una salida militar al conflicto interno colombiano. Una oportunidad para los pueblos Se va fracturando la Agenda neoconservadora que impuso el crudo neoliberalismo, la respuesta militar a los problemas económico-sociales, la vía represiva para erradicar cultivos de uso ilícito y la conversión de muchos países del continente en un rebaño de protectorados, que no cuentan con una política exterior propia dado que les basta con seguir los dictados de Washington. El desgaste del dominio imperialista se incrementa por la lucha de los pueblos, que buscan formas alternas de democracia en cada país y modelos de cooperación internacional más soberanos. Coyuntura Nacional LA PAZ ENMARAÑADA La paz, que es la máxima aspiración de los colombianos y un mandato taxativo de la Constitución del 91 que obliga a los gobiernos a trabajar por ella, termina este año sin avances, más embolatada que antes y con el horizonte oscurecido. Los esfuerzos hechos en años anteriores y en el presente, no cuajan en resultados concretos a pesar de las manifestaciones de voluntad de la Insurgencia para buscar la solución política, de las expectativas de sectores importantes de la sociedad, en medio de la desesperanza y del apoyo de la comunidad internacional interesada en que se supere el conflicto interno. Los diálogos con el ELN llegaron a un punto muerto cuando el Gobierno quiso reducir el Acuerdo Base, considerado como un primer paso para generar un ambiente para la paz, a que la Guerrilla se pusiera en desventaja militar. Al tiempo que el Gobierno se negó al cese, con el argumento que las fuerzas gubernamentales no cometen hostilidades contra el pueblo. A lo anterior se suma el chantaje que con todo sigilo vienen tramando el Presidente con el gobierno de los Estados Unidos: la extradición de militantes del ELN bajo la acusación de captura de rehenes norteamericanos. Los acercamientos con las FARC sobre la propuesta de Acuerdo Humanitario, como antesala a un proceso hacia los diálogos de paz, no prosperan debido a la negativa del Gobierno, de permitir un espacio con las necesarias garantías para hacer el intercambio de prisioneros. En medio de la crisis de los diálogos y del Acuerdo Humanitario surge la propuesta del Gobierno para conferir facultades de facilitador al presidente Hugo Chávez y a la senadora Piedad Córdoba, iniciativa que fue recibida por ambas guerrillas como la posibilidad de desatrancar los procesos. Cuando avanzaba por buen camino y empezaba a dar frutos la gestión humanitaria de la facilitación, el presidente Uribe canceló de manera abrupta y grosera las facultades que días antes había conferido. La ultraderecha empotrada en el Gobierno obstaculiza la solución política. Mantener el país bajo el estado de guerra es el pretexto, para darle continuidad al proceso de implantación del régimen autoritario y su estructura terrorista de Estado, para cubrir de impunidad la telaraña del narcoparamilitarismo, para impedir que se fortalezcan las fuerzas políticas y sociales – la verdadera “hecatombe” que ve el Presidente- que luchan por los cambios que el país requiere. Todo indica que el propósito del presidente Uribe - quien no tiene diseñada una política pública de paz - es escalar el conflicto, como se desprende del análisis del Plan Colombia II, llamado también “Estrategia para el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo social”. Se propone allí destinar un poco más de cuatro mil millones de dólares constituyendo el presupuesto más alto para el gasto militar en los últimos 30 años en Colombia. El Gobierno se aleja así de la búsqueda de la paz. Otra actitud es la que se observa en el tratamiento que le está dando este gobierno a los fenómenos del narcoparamilitarismo y la parapolítica. El país no ha podido conocer el contenido de los acuerdos del Gobierno con los jefes narcoparamilitares, pero sí las distintas manifestaciones de favorabilidad hacia éstos y los Congresistas y funcionarios públicos del Partido del Presidente, que están siendo procesados por sus vínculos con el narcoparamilitarismo. Manifestaciones como las presiones para hacer aprobar la ley diseñada para juzgar con benignidad los crímenes atroces y de lesa humanidad de los jefes narcoparamilitares; el silencio frente a la solicitud de extradición de éstos y los altisonantes cuestionamientos a las Altas Cortes por la interpretación que hacen a la Ley de Justicia y Paz. Ese comportamiento diferenciado se entiende como la lealtad de Álvaro Uribe Vélez con los integrantes de la fuerza electoral que lo llevó a la presidencia, base del proyecto político ultraderechista que lidera. En los procesos judiciales que se adelantan contra los narcoparamilitares y parapolíticos se encubren a los jefes verdaderos de la guerra sucia, responsables de la crisis humanitaria. Mediante amenazas y penas benignas se presiona a presos y víctimas para que desfiguren la verdad y el país no conozca a los grandes victimarios. Debido al escandaloso nivel de impunidad, la Corte Penal Internacional está haciendo seguimiento a estos procesos, lo que muestra la falta de credibilidad en el gobierno y la justicia de Colombia. Finaliza el año 2.007 con la paz enmarañada, un nuevo plan para escalar el conflicto interno y mayores esfuerzos por impedir que se conozca toda la verdad sobre la guerra sucia. Sobre los hombros del presente gobierno recae la responsabilidad por la pérdida de horizontes del Acuerdo Humanitario, del proceso de paz y de la credibilidad en la justicia colombiana. Coyuntura Nacional RETOS DEL MOVIMIENTO OPOSITOR Termina el año 2007 como testimonio de la crisis que padecen los colombianos de sectores medios y populares, conducidos cada vez con más fuerza, a una sin salida dentro de la estrategia de Seguridad Democrática. El gobierno de Uribe fiel representante de los intereses de la oligarquía, controla el Estado sostenido con base en el consenso de los de arriba y el terror para los de abajo. Este Estado terrorista es el que engendra el fenómeno narcoparamilitar, que hoy conocemos como parapolítica. En medio de este escándalo que salpica todos los estamentos del establecimiento sin que ni siquiera se escape la Presidencia, importantes sectores sociales tales como indígenas, estudiantes, maestros y otros, se movilizaron con altivez y beligerancia para protestar contra ese estado de cosas y llamaron al resto de colombianos a la unidad y la lucha, para no permitir que los dueños del país lo manejen a su antojo y continúen vendiéndolo al mejor postor. La lucha directa de las masas en esas y otras expresiones, nos deja un importante balance el año que termina sin que podamos decir que se ha logrado todo, pero que sí es necesario reconocer dicha reactivación para asimilarla y darle continuidad el año que está por comenzar, donde los motivos de esas lucha, se acrecentarán porque quienes gobiernan lo hacen de espaldas a las grandes soluciones para las mayorías. También el año termina con un balance positivo para el movimiento de oposición, caracterizado por la diversidad de corrientes a su interior, que constituyen una fuerza a destacar contra el guerrerismo y proimperialismo del gobierno de Uribe y la clase gobernante que representa. No hay duda que las elecciones de octubre fueron una prueba importante, de la que el movimiento de oposición salió fortalecido y con posibilidades de seguir colocando en el escenario político una postura que se diferencia de la tradición oligárquica, impuesta por la vía del terror contra quienes de verdad se plantean cambios sustanciales en el país. El ELN reconoce los esfuerzos de las masas en lucha por sus intereses, al tiempo que respeta a todos aquellos que con seriedad asumen la oposición al régimen, en la búsqueda de una patria con paz, justicia y soberanía para las grandes mayorías. Con todos los luchadores de la patria así no coincidamos en algunas particularidades, debemos hermanarnos en la lucha por un futuro que supere el guerrerismo, la intolerancia, el terrorismo de Estado y las mezquindades, para construir una Nación en Paz y Equidad, que avance de manera importante en el año venidero. Coyuntura Internacional LA MULTIPOLARIDAD: LUZ Y VIENTO EN EL CONTINENTE DE LA ESPERANZA “La noche es más oscura al amanecer”… Esta máxima, es más clara en esta época que nunca. Cuba, Dignidad de América, Allende el presidente Mártir, Nicaragua sandinista, los procesos revolucionarios de Latinoamérica, y los auténticos demócratas del continente, soportaron la noche contrainsurgente del imperio iniciada por los Estados Unidos a partir de la II Guerra Mundial, pero toda noche por larga que sea, termina. Eso es lo que estamos contemplando: el Alba, y los nuevos vientos del amanecer. Noche, en donde el imperio se impuso a punta de guerras contra los pueblos, culturas y étnias; expoliando y arrasando, la biodiversidad a el planeta Tierra, con su estandarte de la Unipolaridad. Se impuso como sistema de coloniaje o como sistema ideológico, mas no por siempre, porque la Multipolaridad como mensajera de la dignidad y de la libertad, con luces y vientos, está trayendo y anunciando la Esperanza desde nuestro continente de la diversidad cultural. Pueblos, Procesos revolucionarios, Gobiernos gritan: Basta, ¡NO MÁS COLONIAJE! Son múltiples las luchas, procesos y dinámicas, en esa aciaga noche, con que los pueblos y sus organizaciones, se han hecho presentes contra la unipolaridad imperial, contra el imperio y las oligarquías lacayas: luchas por la justicia social, contra su coloniaje económico de los TLC, por la defensa de la biodiversidad y del planeta Tierra, en fin son muchas las expresiones que se han dado. Esos procesos y esas luchas han significado, hoy ante todo, acumulados de conciencia, de organización y de planes de acción contra el coloniaje. Hoy vemos con profunda alegría cómo se han logrado avances sustantivos y referentes, con sus pueblos como protagonistas, en la República Bolivariana de Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, refundado sus Repúblicas, construyendo nuevas relaciones de poder e impulsando grandes transformaciones sociales y económicas. Avances, en donde se esta luchando contra las conspiraciones del imperio, contra los planes de la oligarquías y sobretodo contra el poder mediático de éstos. Gobiernos, que tienen propósitos y un Norte, los cuales se están encontrando para unificarse bajo diferentes ritmos y posturas. De ellos sobresalen: Cuba el gran referente; el proceso Bolivariano con su enorme vitalidad; Bolivia con su fuerza ancestral; Ecuador con su potencial social; Nicaragua sandinista con la fuerza de un ave fénix; Argentina con el peso del movimiento sindical y de las clase medias; Brasil con su fortaleza humana. Se le suman en un despertar nacionalista: Uruguay, Paraguay, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Surinam, San Vicente y las Granadinas, Haití, Honduras, Guatemala y Barbados. Veamos dos hechos más de la Esperanza. Banco del Sur El 9 de diciembre de 2007, se suscribió el acta fundacional del Banco del Sur por parte de los siete países que integrarán, en principio, el Banco del Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Ecuador y Venezuela. Esta noticia, no es una noticia más, es mucho más. Debemos en torno a ella analizar el "presente-pasado", y el "proyectar el futuro". Este hecho, es lo que más le dolió al imperio por tocar sus intereses fundamentales: lo económico. Petrocaribe. Hugo Rafael Chávez Frías, presidente la República Bolivariana de Venezuela, en Cuba, el 21 de diciembre de 2007, expresó: "Petrocaribe trasciende un simple mecanismo de comercio, es un mecanismo integrador y mas allá, unificador y más allá, liberador" con la finalidad de resolver las asimetrías energéticas mediante, dijo, "intercambios favorables, equitativos y justos". Petrocaribe siendo una empresa de petróleos pesa más para el imperio. El Tratado de Seguridad Energética (TSE), tiene varias líneas de acción. La primera de ellas es el petróleo y el gas, la segunda está orientada a la producción de etanol, y la tercera línea de acción mira hacia la generación de energía a través de medios alternativos, como la eólica y la solar. Estamos y estaremos en el torrente de luces y vientos Uno de los postulados básicos del ELN, es la Liberación Nacional. Tenemos claramente definida y ubicada la praxis histórica de nuestro enemigo principal: el imperio de los Estados Unidos. Desde ya, pero con mayor intensidad en 2008, se inició un gran salto en Latinoamérica, de agudización del conflicto con el imperio y las oligarquías lacayas en los terrenos militar, ideológico -mediático- y en lo económico. Empezamos a vivir en el actual contexto, un momento que es de inflexión histórica a nivel latinoamericano; pensando en las enseñanzas de Lenin, 2008 será un año que resuma las luchas históricas en contra del imperio y sus oligarquías lacayas. El proceso revolucionario colombiano, hoy con mayor nitidez y peso, es parte de la confrontación histórica contra el neocolonialismo encarnado en el imperio militar y la plutocracia mundial. Si a algo le tiene miedo el capital y el imperio, es a la unidad de los pueblos, allí como Ejercito de Liberación Nacional estaremos, con nuestra esencia de, “SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO”. www.eln-voces.com www.patrialibre.org