EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL Revista Insurrección No. 136 – 27 de octubre de 2008 Sumario: Editorial. * LAS DOS COLOMBIAS Nacional * GIRE A LA IZQUIERDA Nacional * EN DEUDA CON LOS INDIGENAS Internacional * OBAMA DUDAS Y ESPERANZAS Editorial LAS DOS COLOMBIAS Las protestas y el rechazo a las políticas impuestas por el gobierno actual, pone en tela de juicio ese 84 por ciento de colombianos, que según las encuestas de los medios de comunicación, apoyan y respaldan al Presidente Uribe. Desde luego los ricos y las corporaciones trasnacionales, tienen sobrada razón para apoyarlo ilimitadamente y querer perpetuar su mandato. Uribe lideró el entierro de los derechos laborales conquistados por los trabajadores en más de 80 años de lucha sindical, la reducción de los ingresos del trabajo y la destrucción de los sindicatos más combativos. Privatizó los sectores estratégicos de la economía y acabó con sus sindicatos, impuso los contratos a término fijo y la intermediación laboral, a través de las mal llamadas Cooperativas de Trabajadores Asociados (CAT). Liberó a los capitalistas y al Estado de la carga de la seguridad social, al convertir la salud en mercancía sólo al alcance de los ricos y trasladar las prestaciones sociales a fondos constituidos con la cotización, deducida de los salarios de los trabajadores. Entregó las empresas más rentables del Estado a los inversionistas privados, al ser vendidas a menos precio, favoreciendo a Corporaciones internacionales y a grandes grupos económicos del país. Otorgó todo tipo de garantías de estabilidad jurídica y exoneraciones tributarias a inversionistas extranjeros y subsidios a poderosos gremios exportadores. Militarizó la vida del país y penalizó la protesta popular. 400 sindicalistas han sido asesinados durante los seis años de gobierno de Uribe. Con una fuerza laboral de 17 millones, subsisten tres mil sindicatos debilitados, que agrupan a 831 mil trabajadores, que viven atemorizados por la amenaza patronal y el terrorismo de Estado. Profundizó la contrarreforma agraria narco paramilitar, favoreciendo el desplazamiento de campesinos, indígenas y comunidades afro descendientes, en medio del pavor producido por las masacres, asesinatos selectivos y amenazas de muerte. La Colombia de la oligarquía beneficiaria de las gabelas y garantías otorgadas con inmensa generosidad por Uribe, que hizo crecer su riqueza y concentrar la propiedad en unos pocos, tiene por qué estar satisfecha y querer que se perpetúe su mandato. Esta élite es la que manipula las encuestas, que registran el 84 por ciento de apoyo al Presidente. La otra Colombia oprimida, explotada y excluida, que es la mayoría, despierta sobreponiéndose al temor de la guerra sucia. Refleja en sus protestas y acciones la verdadera dimensión de la crisis humanitaria, la injusticia social y pobreza que viven más de treinta millones de compatriotas. Es la ignorada en los programas de gobierno, con la exclusión de los derechos y seguridad social, para favorecer el enriquecimiento rápido de los capitalistas. La que aunque atemorizada por el terrorismo de Estado, está saliendo a las marchas de protesta a las calles y carreteras, ahora sale al Paro a exigir derechos arrebatados por los patrones, se toma las carreteras para reclamar sus derechos ancestrales, y exigir respeto y reconocimiento a su cultura milenaria. La que para, protesta y marcha sin hacer caso de las amenazas del gobierno, en especial del Ministro de Defensa, Santos. La que está reviviendo importantes pasos solidarios en las marchas de más de 500 mil trabajadores y pobladores, en apoyo a las luchas de los trabajadores cañeros, de los servidores del Estado en conflicto y de los indígenas excluidos socialmente. Esta movilización social acerca el momento, en que la voz de esta Colombia tiene que ser escuchada y tenida en cuenta en las grandes definiciones sobre el rumbo del país. La reducida élite dominante, que toma definiciones abusivas a su favor en nombre de todo el pueblo, va por la pendiente de su declinación. La tarea de todos los revolucionarios y demócratas es estimular y apoyar las luchas populares, acompañando los sectores en conflicto, que protestan contra la injusticia social, la opresión y persecución política. Hay que estar con ellos en las marchas, paros y protestas solidariamente, estimulando la unidad del pueblo, contribuyendo a elevar el nivel de conciencia de clase y del valor de las masas en movimiento, en la lucha contra el capital y el régimen que lo representa. Nacional GIRE A LA IZQUIERDA En la izquierda colombiana nadie quiere parecerse al Presidente Uribe, en cambio varios si quieren ser como Lula, el mandatario de Brasil. Por tradición la izquierda sabe esquivar los precipicios, pero es más inexperta en conducir el vehículo por el carril adecuado. Vale la comparación para decir, que hay que aprender cosas del gobierno de Lula, a la vez que se superan sus errores. En cuanto al camino a seguir por la humanidad, Lukács trazó la ruta, en su entrevista con Perry Anderson, en 1.971: “Siempre he creído que la peor forma de socialismo es preferible a la mejor forma de capitalismo”. Aciertos y extravíos Por haber sido obrero y pertenecer al Partido del Trabajo, Lula hace honor a sus raíces, al mantener una política social de izquierda. Pero cuando da continuidad a la hegemonía del capital financiero y mantiene alianzas con los poderosos gremios del agronegocio, actúa a favor de la minoría oligárquica. La política exterior de Brasil sin duda es autónoma y concuerda con la unión latinoamericana, pero al caracterizar a los Estados Unidos apenas como un país rico, omite verlo como el cabecilla que es del imperialismo mundial. Tal omisión le da cabida a los intereses de los potentados brasileños, en su posicionamiento en América Latina, en momentos que declina la dominación de los EEUU. A mitad de camino El proceso de cambio en Brasil avanza a contracorriente del dominio de una minoría de súper ricos, para poder garantizar los intereses de las grandes mayorías. Lo que explica por qué no se hace una reforma agraria y la muy baja titulación de tierras a los indígenas y campesinos. Además de seguir existiendo un manto de impunidad y olvido, sobre los crímenes de la dictadura militar (1.964-1.985). Democracia para Colombia En Colombia, para que cese la horrible noche neoliberal y de terrorismo de Estado es indispensable lograr un gobierno democrático, que sirva a las mayorías nacionales. Por tal razón un Programa democrático de la izquierda, es el resumen del Nuevo País que quieren el pueblo y todos los grupos sociales sometidos por la minoría oligárquica. La sociedad colombiana convaleciente de los estragos de la república de la elite, requiere de democracia para rehacerse y caminar hacia el socialismo, como hoy lo hacen otros pueblos hermanos de América. Fuerzas decisivas En Brasil, Colombia y en cualquier país, la democracia germina de acuerdo a la economía que se desarrolla. Marx en la Miseria de la filosofía, lo dijo nítidamente: “Verdaderamente hay que ignorar en absoluto la historia para no saber que en todos los tiempos, los soberanos se han tenido que someter a las condiciones económicas, sin poder dictar nunca su ley. Tanto la legislación política como la civil no hacen más que expresar y protocolizar las exigencias de las relaciones económicas.” Se crearían bases para la democracia, promoviendo la participación política de los colombianos, junto a una economía que priorice las inversiones productivas, la creación de empleo, le reforma agraria, la producción campesina, la seguridad alimentaria y sustente políticas sociales. Para neutralizar a las minorías oligárquicas, las fuerzas populares requieren de aliados, con los que se construya un nuevo gobierno democrático; que es un asunto diferente a desarrollar alianzas, para recomponer el viejo régimen de la elite. El milagro correcto En el predominio del capital financiero y en su alianza con los grandes agroexportadores, el gobierno de Lula se asemeja al de Uribe… esto es lo que no debe aprender la izquierda colombiana. Se debe aprender de los componentes de izquierda del gobierno brasileño. Hay que evitar que nos ocurra como el que tenía un brazo enfermo, que le pidió a un santo, que le dejara ambos brazos iguales, quien de inmediato le hizo el milagro… pero dejándole ambos brazos enfermos. Lo deseable es que se profundicen las políticas de izquierda en Brasil y que aprendamos de ellas… no, que sus componentes de derecha terminen por apoderarse de todo el gobierno y que acá los copiemos. Nacional EN DEUDA CON LOS INDIGENAS El presidente Uribe calificó la marcha de los 20 mil indígenas hacia Cali, como un levantamiento contra su autoridad. En cambio los indígenas la desarrollaron como un reclamo legítimo por su tierra, cultura y autonomía. Antes de ayer Fueron tantas las crueldades y despojos del colonialismo español en contra de los indígenas, que un fraile dominico, Bartolomé de las Casas, en La Española, un día de abril de 1511, declaró justo por todos los siglos, el alzamiento de los indígenas en contra de sus opresores: “Las gentes naturales de todas partes y cualesquiera dellas donde habemos entrado en Las Indias. Tienen derecho adquirido de Hacernos guerra justísima y Raernos de la Faz de la tierra y este derecho les durará hasta el día del juicio”. Ayer La etnia Uwa entre 1.630 y 1.650 huyó de la Encomienda de Servitá, en Santander, con la consigna de, “no tenemos dios ni rey y nos han de conquistar de nuevo”. Por 200 años la Serranía de Chita y Cocuy les sirvió de refugio, llamada por ello la ‘Serranía de los infieles’. En su centenaria resistencia, en el siglo 19, realizaron un suicidio colectivo, en la histórica Peña de La Gloria, en El Cocuy. Hoy quedan 22 comunidades Uwa integradas por 6 mil indígenas, diseminados en un resguardo de 200 mil hectáreas, que representan apenas el 14 por ciento de su territorio original, que es de un millón 400 mil hectáreas. Hoy La Organización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC) denuncia que: Existen 450 mil hermanos indígenas a los cuales el Estado colombiano se niega a reconocerles y garantizarles sus derechos territoriales… ni a los miembros de 15 pueblos indígenas que no tienen un reconocimiento étnico institucional. De 102 pueblos indígenas existentes en Colombia, el Estado reconoce únicamente a 87, los demás no existen o son considerados extranjeros en sus propios territorios del país. Entre enero de 1998 y junio de 2008, se presentaron en Colombia 1.384.199 víctimas indígenas de Violaciones e Infracciones a sus Derechos humanos, Derecho internacional Humanitario, Derechos Económicos Sociales y Culturales. Durante el gobierno del Presidente Uribe han sido asesinados 1.119 de nuestros hermanos, siendo el año más cruento el de 2002 donde fueron masacrados 426 indígenas. Del total de estos asesinatos el Estado colombiano es responsable del 61,7 por ciento y los grupos paramilitares aliados de la Seguridad Democrática 18,1 por ciento. Por su parte la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denuncia, que cada año, un promedio entre 10.000 y 20.000 indígenas son registrados por las autoridades nacionales después de ser forzados a huir de sus tierras. La ONIC calcula que las cifras pueden ser mayores. Mañana El Cuarto Congreso Nacional del ELN, realizado en 2.006, aprobó una propuesta de Programa de cambios para Colombia, que en su capítulo sobre Pueblos originarios y afro descendientes, dice: “Se harán realidad los derechos de los indígenas a su cultura, territorio, autonomía y autoridades. Participarán activamente en la construcción del nuevo país y el Nuevo gobierno, propendiendo por su desarrollo social, económico y cultural. Se respetara y motivara su cultura ancestral. Se reconocerán e impulsarán las reivindicaciones de las comunidades afro colombianas que luchan por el rescate de su cultura, el reconocimiento de sus territorios como propiedad colectiva; recuperando el respeto y valoración como pueblo originario y eliminando la discriminación por su color. El nuevo gobierno trabajará por la ampliación de los territorios de los pueblos originarios y afro descendientes. Se reconocerán los derechos de las comunidades autónomas y soberanas que habitan en nuestro territorio”. . Internacional OBAMA GENERA DUDAS Y ESPERANZAS. Se avecinan las elecciones del país del Norte. El Imperio yanqui elige su Emperador. Esto nos atañe a los pobres del mundo, al Sur, donde su égida se manifiesta con más dureza y alevosía. La tendencia manifiesta, es que el candidato demócrata Barack Hussein Obama sea el próximo presidente de los autodenominados Estados Unidos de América. El Emperador parece que cambia de color de piel. Barack, hijo de migrantes africanos, con familia en Hawái y con su abuela viva en Kenia, representa por su trayectoria, el clásico hombre hecho a pulso en que se basa el Sueño Americano. Obama no ha venido jamás a Sudamérica. Menos a Colombia. Ojala no venga cabalgando en la IV Flota. Colombia en su campaña ha sido tema de debate. El asesinato sistemático de sindicalistas fue la causa esgrimida por la bancada demócrata y por el mismo candidato Obama, para no aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC). Hay muchas dudas y calculadas esperanzas en algunos sectores políticos y sociales colombianos. Punteemos solo diez. 1. Valdría la pena preguntarle al señor Obama, basado en sus declaraciones, si los asesinatos de los sindicalistas en Colombia, que impiden la confirmación del TLC por el Congreso de su país, los van a contar desde este año pasado o los empezarán a contabilizar y contextualizar desde el 6 de diciembre de 1928, hace ochenta años, cuando se ejecutó la Masacre de las Bananeras, en donde centenares de sindicalistas de la United Fruit Company, cayeron asesinados con balas del gobierno, por cuenta de los intereses imperialistas de esta compañía gringa? 2. ¿Tendrá en cuenta el Partido Demócrata en sus análisis, las colaboraciones económicas a los paramilitares, tasadas sobre caja de banano exportada, con las cuales la estadounidense Chiquita Brands (United Fruit Company) y otras diez empresas gringas productoras de banano, financiaron la masacre contra el pueblo colombiano, en la década del 90 y principios de este siglo? Según confesiones del jefe paramilitar Hazbun fueron cientos de millones de dólares, el préstamo de sus muelles para el ingreso de armas, y la clara confabulación en la muerte de miles de trabajadores sindicalizados del sector bananero. 3. ¿El gobierno de Obama que asumiría en enero de 2009, evaluará no solo la posibilidad del TLC, sino de la llamada ayuda letal, que por miles de millones de dólares y en varios Planes desde el LASSO, en 1964, han ayudado a inundar de guerra y sufrimientos el territorio nacional?. ¿Hará un balance concienzudo de la efectividad del Plan Colombia, el Plan Patriota y la Iniciativa Andina, en el control real al narcotráfico, el apoyo verdadero al desarrollo integral y la “derrota” de la insurgencia? ¿La inversión multimillonaria continuará, como quien tira dinero en una alcantarilla? 4. La relación carnal del cada vez más desprestigiado gobierno del presidente Álvaro Uribe, con el ya casi ex presidente George Bush, conllevó a la firma y puesta en marcha de una inmensa diversidad de tratados, para apuntalar un régimen que como salta a la vista - Al Gore lo tiene bien claro- es mafioso, corrupto e infestado hasta la medula de paramilitares y terroristas. ¿Está dispuesto el gobierno de Obama a cancelar esos acuerdos, sobre todo en el área penitenciaria, policial, militar y de inteligencia? 5. El gobierno de Obama encontrará casi mil colombianos extraditados en sus cárceles y en las calles de los Estados Unidos. Entre ellos los máximos capos del narco paramilitarismo. La violación de los derechos humanos, los crímenes contra la humanidad no pueden estar por encima de un delito como es el narcotráfico. Estos criminales deben ser juzgados en Colombia, en el marco de una acción nacional de Justicia, Verdad y Reparación. ¿Será que el gobierno de Obama cumplirá ese deber de humanidad y devolverá a los hasta ahora mayores responsables materiales de la tortura, muerte y desaparición de cientos de miles de colombianos y de buena parte del desplazamiento forzado de casi cuatro millones de compatriotas? 6. La lucha democrática del pueblo colombiano ha estado teñida en sangre. Personaje cimero como Jorge Eliecer Gaitán, asesinado en los mismos días en que se fundaba la OEA en Bogotá, fue asesinado luchando por la profundización de la democracia, por el derecho a la asociación política, a la disputa civilista. La CIA no ha querido entregar los archivos sobre la participación de los Estados Unidos en este magnicidio, realizado en 1948. ¿Será que el gobierno de Obama, preocupado con la masacre sindical, libera los archivos y ayuda a empezar a sanar las heridas, cada vez más grandes que mantienen este país en la encrucijada de la guerra? 7. Sectores democráticos de Colombia, se han manifestado abiertamente por el triunfo de Barack Obama en estas elecciones. ¿Estará dispuesto Estados Unidos, el gobierno de Obama, a dejar de apoyar el régimen corrupto y antidemocrático, y ayudar así a que en Colombia sea posible hacer política en paz, libremente, sin el temor a un asesinato, a un encarcelamiento o a un exilio? ¿Está dispuesto el gobierno de Obama a respetar cualquier decisión soberana de nuestro pueblo, como la que han alcanzado los pueblos de Bolivia, Ecuador y Venezuela? 8. El gobierno de Obama estará dispuesto en aras de mejorar los estándares de los derechos humanos en nuestro país, a evaluar y discutir cual es la participación en las cuestiones internas de Colombia de la CIA, la DEA, de otras agencias y de la Misión Americana en cada una de las armas de las Fuerzas Armadas. ¿Está dispuesto a evaluar la presencia de casi tres mil ciudadanos estadounidenses, vinculados directamente al conflicto armado, a nombre del Gobierno de los Estados Unidos.? 9. ¿Tendrá la honestidad el gobierno de Obama, de aceptar el papel y la responsabilidad histórica de los Estados Unidos en el conflicto social y armado que sufre nuestro país? ¿Aceptará su condición de coauspiciador, financiador, soporte y participante directo? Esa es la única manera como puede empezar a aportar a la solución política al conflicto en Colombia. 10. Para afianzar la democracia en Colombia se tendría que destruir la estructura de terrorismo de Estado, -la maquinaria que sustenta el poder de la oligarquía colombiana- con la cual ha tenido mucho que ver la Embajada yanqui y las agencias de la CIA, la DEA y el Pentágono. Esa misma estructura que ha asesinado cientos de miles de luchadores sociales, sindicalistas, indígenas, pobladores. (Por ejemplo, 2.600 sindicalistas asesinados en 21 años). ¿Está dispuesto el gobierno de Obama, que ahora en la campaña ha demostrado un nivel de conciencia de la catástrofe humanitaria que sufre nuestro pueblo, a terminar sus vínculos con esa estructura terrorista, a colaborarle a las fuerzas democráticas en su destrucción para generar un ambiente de paz, hacia la solución del conflicto social y armado? Habrá respuestas? Con el inminente triunfo del señor Barack Obama a algunos nos abrigan serias dudas, a otros tenues esperanzas. www.eln-voces.com www.patrialibre.org