EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revistas Insurrección No. 137-138 – 3 y 10 de noviembre de 2008 Sumario: Editorial 137. * ‘A LA CALLADITA’. EDITORIAL 137 Editorial 138. * CAMBIAR, NO MAQUILLAR. EDITORIAL 138 Nacional * MOVIMIENTO SOCIAL EN AUGE * LUCHAS LEGÍTIMAS Internacional 137 * EL CAMBIO EN ESTADOS UNIDOS. Internacional 138 * LA CONFIANZA EN OBAMA * DESPUÉS DE ESTA CRISIS CAPITALISTA Editorial 137 ‘A LA CALLADITA’. EDITORIAL 137 Con la renuncia de la directora de la Agencia de inteligencia estatal (DAS), por estar persiguiendo al principal partido de oposición, el Polo Democrático Alternativo (PDA), pareciera que algo está cambiando en Colombia. Pero la real causa de esta renuncia la señaló el propio Presidente Uribe, cuando calificó de incompetentes a quienes redactaron una orden escrita, para perseguir al Polo. ¡Eso se hace a la calladita y sin dejar evidencias!, dijo el mandatario, en la televisión. ‘Lo malo no es cometer el delito, sino dejarse pillar’, es la directiva presidencial. Con esta doctrina funciona desde hace décadas el terrorismo de Estado en Colombia, el que ejecutan con sus Fuerzas Armadas y los narco paramilitares. Así lo reconoció enseguida Uribe, cuando destituyó a los militares, por el escándalo de guerra sucia de Soacha, de mayores proporciones que los de Guaitarilla, Jamundí y Cajamarca. Los destituye por dejarse pillar haciendo guerra sucia, no porque perpetren tales crímenes. La masacre de Soacha, ocurre por la práctica generalizada de cometer desapariciones con fines de homicidio, por parte del ejército gubernamental, que les permite mostrar resultados en la guerra interna, por medio de asesinar indigentes y desempleados, en una macabra operación que ya Colombia conoce, como los Falsos Positivos. Con horror el país se ha enterado de la responsabilidad de altos oficiales del ejército, en supuestas ofertas de trabajo a jóvenes de barrios populares, a quienes asesinaron y exhibieron ante la prensa, como ‘guerrilleros dados de baja en combate’. Igual ocurrió con muchos indigentes de la ciudad de Neiva, que fueron asesinados por tropas de la Novena Brigada del ejército. Es tanta la rapiña entre los militares, que la Brigada de Tunja viola la jurisdicción que le corresponde y va a Bogotá, a hacer estos siniestros reclutamientos encubiertos. Estas operaciones macabras que las hacen por millares, demuestran la descomposición a que han llegado las Fuerzas Armadas del régimen, quienes con el estímulo de ganar ascensos, días de permiso y 5 millones de pesos (2.500 dólares) por cada cadáver que entreguen, no se detienen ante nada, con tal de ganar tales premios. Hoy se destapa la olla podrida de miles de muertes de gente inocente, hasta ahora en la mitad de los departamentos colombianos, que fueron presentadas unas veces como insurgentes y otras como homicidios atribuidos a la guerrilla. La prueba de esta descomposición se encuentra en la hoja de vida de cada integrante de las Fuerzas Militares, en ella están los ‘méritos’ que justifican cada ascenso, cada permiso y cada recompensa. La política de Seguridad Democrática ofrece estas recompensas, como mecanismo de mostrar resultados, de demostrar su efectividad y justificar el gasto en la guerra interna, que ya se aproxima al 7 por ciento de la riqueza anual que produce el país. Muchos piden penas máximas para estos crímenes de guerra sucia, lo cual es necesario, pero no suficiente… pues la solución de fondo es desmontar la política criminal y anti social, que coloca a los militares y policías a clasificar y atacar como ‘enemigo interno’, a todo opositor a este régimen oligárquico. Los desastres producidos por tantas décadas de terrorismo de Estado, nos deben llevar a los colombianos a rechazar tal doctrina y a valorar que lo correcto es construir una solución política del conflicto interno, que traiga justicia social, paz, democracia y soberanía para la nación. Editorial 138 CAMBIAR, NO MAQUILLAR. EDITORIAL 138 Los reiterados y gravísimos escándalos de crímenes de Estado que se están descubriendo, hoy confirman la existencia de una política sistemática de eliminación de la oposición política y social, considerada como el ‘enemigo interno’ en Colombia. Las víctimas pertenecen a los sectores populares. La modalidad utilizada como anzuelo son contratos para trabajar en otros departamentos, donde después aparecieron muertos. Los casos se están descubriendo en todo el país, siendo los más conocidos los de Engativá y Soacha (Cundinamarca), Gamarra y Aguachica (Cesar), Barrancabermeja y Cimitarra (Santander), Medellín y Remedios (Antioquia), Cali (Valle), Montería y Sahagún (Córdoba), Tolú (Sucre), Villavicencio (Meta) y Neiva (Huila). Las investigaciones de los casos de Soacha, Ocaña y Montería evidencian la existencia de bandas criminales que trabajan para el Ejército, encargadas de reclutar jóvenes para entregarlos a unidades militares para que los asesinen, vistan con prendas militares y presenten como supuestos guerrilleros dados de baja en combate, para mostrar resultados y cobrar recompensas. Los Falsos Positivos son una modalidad perversa practicada en este gobierno, de los que las autoridades judiciales apenas investigan 750 casos. Un ex suboficial de la II División del Ejército con sede en Bucaramanga, en los primeros meses de este año testificó que el gobierno premia a los soldados, por cada baja que hagan, con 2.500 dólares y ocho días de permiso remunerado. La política de delaciones y recompensas estimuló el surgimiento de bandas de sicarios, que convirtieron el crimen político, en una forma de sacar dinero del presupuesto nacional. Los premios y pagos en dinero a las Fuerzas Armadas las convirtió en mercenarios, que actúan motivados por el enriquecimiento fácil, más que por la defensa del interés de las mayorías nacionales. Tanto líderes sociales como gentes del común, ajenas al conflicto armado, siguen siendo asesinados en masacres y ejecuciones selectivas, desplazados y desaparecidos, en hechos que se han incrementado en los últimos 22 meses del gobierno de Uribe. Así lo ratifica la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, al registrar 7.763 casos en este período, de las cuales 95 ocurrieron en el pasado mes de octubre. Denuncian que de cada 1.000 desaparecidos, sólo 10 son hallados con vida. Son innumerables los casos en que agentes estatales encubiertos ejecutan crímenes atroces a nombre de la guerrilla, para ilegitimar a ésta, darle insumos a la matriz comunicacional contrainsurgente y desviar la atención de los graves problemas que enfrenta el país. Cien ONG hace poco denunciaron que más del 75 por ciento de las violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, son responsabilidad del gobierno. 3.546 integrantes del Ejército, la Policía, el DAS y la Fiscalía están procesados por masacres, desapariciones forzadas, asesinatos selectivos y por impulsar, apoyar y proteger a grupos narco paramilitares. En medio del peor escándalo de violación a derechos humanos que involucra al Ejército, el Presidente Uribe se vio obligado a dar de baja al Comandante del Ejército y otros 27 militares entre ellos tres generales. Anunció algunas medidas intrascendentes que no tocan la doctrina militar que le sirve de soporte a la guerra sucia y la corrupción dentro de las Fuerzas Armadas gubernamentales. Apenas es lógica esta superficialidad. El propósito es aminorar la presión internacional, satisfacer las exigencias sobre derechos humanos para que les aprueben el TLC, evitar que el Congreso de los Estados Unidos reduzca la financiación del Plan Colombia y neutralizar el anuncio del Departamento de Estado de suspender la ayuda militar a tres Divisiones y Brigadas militares comprometidas en graves violaciones de derechos humanos. No hay que esperar cambios en el gobierno relacionados el respeto a los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario; las decisiones son un maquillaje y no se toca para nada los fundamentos que conducen a los crímenes atroces de la guerra sucia. Los colombianos que luchamos por los cambios que el país necesita y los internacionalistas solidarios que apoyan esta lucha, tenemos que continuar presionando los cambios de verdad, en la política de respeto a los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Mediante las movilizaciones masivas y la acción política hay que exigir que el Estado desmonte la Doctrina militar y su Política de Seguridad Democrática, que le sirven de fundamento a la guerra sucia y a la Estructura terrorista del Estado. Las armas de la República deben guiarse por la doctrina de nuestro Libertador Simón Bolívar, quien enseñó que: “El destino del Ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve que vuelva sus armas contra los ciudadanos!” Y que “la espada de los libertadores no debe emplearse sino en resaltar los derechos del pueblo”. Nacional MOVIMIENTO SOCIAL EN AUGE El gobierno de Uribe niega la existencia del conflicto interno. Lo califica de amenaza terrorista contra el país para justificar la represión, satanizar la oposición y enraizar su proyecto dictatorial de ultraderecha. Dentro de ese propósito, presenta la violencia y la protesta social que se dan a diario en el país, como actos de la guerrilla e infiltración de ésta. Con esta cortina pretende ocultar los crímenes de lesa humanidad, que ejecutan a diario los agentes del gobierno e ignorar la justeza de las reclamaciones de los sectores sociales en conflicto. Conflicto interno Mentir para engañar al pueblo con el apoyo de los medios de comunicación, es el arte con que el Presidente Uribe oculta la verdad y manipula resultados, que favorezcan la perpetuación de su política de Seguridad Democrática; es el arma con que ilegitima a quienes luchan por los cambios en el país y se oponen al régimen ultraderechista que preside. Es inocultable que el conflicto involucra a toda la sociedad y que las distintas formas en que se expresa tienen como origen la exclusión, el hambre, las insatisfacciones colectivas y las injusticias históricas, que sufren las mayorías de la nación. La oligarquía que se empecina en desconocer la verdad y raíz del conflicto, pretende solucionarlo arrasando con el descontento y la sed de justicia social, mediante la restricción política, la guerra sucia y las mentiras repetidas una y más veces contra la oposición. Guerra sucia para implantar el neoliberalismo El pujante movimiento social de los años 70 y 80 del siglo pasado fue arrasado por medio de la guerra sucia del Estado, en los últimos 25 años. Decenas de miles de líderes sindicales, campesinos, indígenas, afro descendientes, estudiantes, mujeres y comunales fueron asesinados, desplazados, expatriados y replegados, por el temor a las balas oficiales y motosierras de los narco paramilitares. Del 17 por ciento de los trabajadores sindicalizados en ese entonces, hoy queda de ellos un escaso 4 por ciento, la mayoría trabajadores del Estado. Los sindicatos de las empresas privadas fueron destruidos y los pocos que subsisten perdieron la capacidad de contratación colectiva y de representar dignamente los intereses de los trabajadores. Más de cuatro mil sindicalistas fueron asesinados, en esa horrible y prolongada noche que no termina. La destrucción del movimiento social generó las condiciones para que los ricos se hicieran más ricos y el modelo neoliberal se implantara sin una protesta social fuerte. Las brasas de la lucha no se apagan La guerra oligárquica contra el movimiento social y la oposición política favoreció la concentración del poder, el crecimiento y la concentración de la riqueza y de la tierra en unas pocas personas. Esta política incrementó la desigualdad, diversificó y complejizó el conflicto con la descomposición ética y moral, a la vez que produjo el surgimiento de nuevas luchas, nuevos sujetos sociales y estados superiores de conciencia política. Nuevos liderazgos El paro de 42 mil trabajadores judiciales, exigiendo el cumplimiento de la ley de nivelaciones que permaneció archivada durante 17 años. La huelga de los 12 mil corteros de caña rescatando el derecho a la contratación colectiva y la eliminación de la intermediación laboral. El paro de los educadores en defensa de la educación pública y contra las transferencias. Las movilizaciones y protestas de los estudiantes en defensa de la universidad pública. Las movilizaciones y corte de carreteras de los indígenas, reclamando al gobierno por el asesinato de 1.200 de sus compañeros, la devolución de sus tierras ancestrales, el reconocimiento de su cultura y respeto a sus gobiernos. La protesta de las madres y familiares de las víctimas, exigiendo que se conozca toda la verdad, se haga justicia y se repare a las víctimas de la guerra sucia del Estado; que cesen las desapariciones y los Falsos Positivos, en que aparecen sus hijos como dados de baja en supuestos combates con la guerrilla. Y los cincuenta conflictos sociales, que vienen madurando en medio de las reiteradas amenazas de muerte, que profieren las bandas de narco paramilitares y la estructura terrorista del Estado. La lucha del pueblo es nuestra Los dolores, sufrimientos, privaciones y aspiraciones que vive el pueblo, son nuestras. Así como la lucha por el Nuevo País donde se: • Restituya los derechos sindicales, la contratación colectiva y se elimine la intermediación laboral. • Entregue la tierra a quienes la trabajan y la pongan en función de la seguridad alimentaria; el Estado apoye con técnica y créditos blandos a los trabajadores del campo. • Devuelva las tierras ancestrales a los pueblos originarios y las comunitarias a los pobladores afro descendientes. • Garantice la democracia participativa de las comunidades. • Garantice la educación gratuita y ésta sea de alta calidad y puesta al servicio del desarrollo y el interés nacional. • Garantice un sistema social de salud integral, gratuito, que cubra las pensiones de vejez e invalidez. • Respete la vida y la totalidad de los derechos humanos. • La defensa de la soberanía nacional. • Ponga los recursos nacionales al servicio del desarrollo del país y bienestar del pueblo. Nacional LUCHAS LEGÍTIMAS El mes que ya completan las movilizaciones sociales en Colombia, han demostrado día a día la ilegitimidad de este régimen corrupto y represor, a la vez que han logrado ganar el reconocimiento nacional e internacional, a las justas reivindicaciones que mantienen. Toda la izquierda debe liderar y engrosar ésta lucha social, dejando a un lado la defensiva en que la mantiene el régimen, por medio de acusarla de terrorista. A la vez que remonta el desgaste que le dejan las pujas electorales y se coloca por encima de los prejuicios sectarios, que bloquean la convergencia de las fuerzas populares y democráticas. Convergencia alrededor de los objetivos, que proclama la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC), en la Agenda de la Minga Nacional de Resistencia Indígena y Popular: 1. Derecho a la vida, derechos humanos y resarcimiento del buen nombre de los Pueblos Indígenas. 2. Cese de la agresión y ocupación territorial. 3. Adopción de la declaración de la ONU sobre pueblos indígenas. 4. Legislación del despojo que coloca en riesgo la pervivencia de los pueblos. 5. Cumplimiento de acuerdos incumplidos con organizaciones y movilizaciones sociales. De respaldo a la lucha de los trabajadores cañeros por la contratación directa, no por cooperativas de servicios, y por mejores condiciones de trabajo y vida digna. Objetivos de indudable legitimidad, como lo expresan 32 Parlamentarios de la Unión Europea, en una declaración firmada en Estrasburgo, el pasado 22 de octubre: “Consideramos legítimas las reivindicaciones de los indígenas porque sean respetados sus territorios y su autonomía, por la supervivencia de sus 102 etnias, de las cuales 18 están en peligro inminente de desaparición y por la explotación indiscriminada de los recursos naturales. Así mismo reconocemos la legitimidad de las reivindicaciones de los corteros de caña por un trabajo digno”. Internacional 137 EL CAMBIO EN ESTADOS UNIDOS. El resultado de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos no traerá un cambio, frente a la falta de democracia para sus habitantes ni en los planes imperialistas, que desarrollan contra la mayor parte de la humanidad. En donde si habrá cambios será en la Cumbre del Grupo de los 20 países más ricos (G-20), de mediados de este mes, en la que se iniciará a reformar la vetusta armazón financiera del mundo, que data de julio de 1.944. En ese entonces, los EEUU participaron en una reunión similar de 44 países, como vencedores de la Segunda Guerra Mundial (1.939-1.945), mientras ahora asisten a ésta Cumbre con una economía debilitada, por décadas de fabulosos gastos de guerra y con la certeza que es imposible lograr una victoria, en su guerra de agresión contra Irak. La tiranía imperialista En la reunión de hace 64 años, le concedieron el poder veto a los EEUU en las instituciones financieras que se crearon, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), al permitirle poseer más del 16 por ciento de los votos, más del doble que cualquier otro país socio. Tanto el BM, como el FMI se convirtieron en mecanismos de explotación global, con los que las potencias imperialistas saquean a los países pobres, por medio de préstamos y el cobro eterno de una deuda, que es ilegítima. Las Corporaciones transnacionales, como máxima expresión del capitalismo monopólico, imponen sus leyes a los países a través del BM/FMI y adecuan sus economías a su saqueo inmisericorde; incrementando sin medida la desigualdad existente entre países pobres y ricos. Contra los rebeldes Para sofocar a los rebeldes de todas partes del mundo, la doctrina imperialista se inventó la Guerra Preventiva y así como el imperio romano clasificó como Bárbaros a sus opositores, para justificar hacerles la guerra, este imperialismo denomina como terroristas, a quienes resisten su expoliación y agresión. Los EEUU como cabecilla imperialista, se gasta este año 623 miles de millones de dólares en su maquinaria de guerra global, más que el total del resto del mundo y 10 veces más, que lo que gasta en defensa el país que le sigue, la República Popular China. Un presidente, Roosevelt (1.901-1.909), de ingrata recordación por haberse tomado a Panamá y haberla separado de Colombia, se enorgullecía diciendo, que ‘los estadounidenses llevan el expansionismo en la sangre’. Mientras que el presidente Wilson (1.913-1.921) justificó la expansión militar de los EEUU, con el pretexto de ‘llevar libertad y democracia al resto del mundo’. Pero más recientemente Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional del presidente Carter (1.977-1.981), sin tantos rodeos definió en qué consiste la misión imperialista de los EEUU: “Prevenir colusiones y mantener la dependencia entre los vasallos, mantener sumisos y protegidos a los tributarios, y evitar que los bárbaros se junten”. Una sociedad subyugada Hoy se cumplen las predicciones de Marx, cuando denunció que toda nación, que explota a otras, termina por oprimir a su propio pueblo. La sociedad estadounidense soporta hoy una dictadura totalitaria, donde las Corporaciones subordinan al Estado y no existen mecanismos democráticos, que sean capaces de poner bajo control a las 16 Agencias de inteligencia que allí existen ni al Complejo Militar Industrial, que son el poder real en esa nación. Un nuevo presidente no va a resolver, que más de uno de cada 6 niños viva en la pobreza ni el racismo imperante ni la opresión de las mujeres ni los ataques de las Corporaciones a los sindicatos. Desgraciadamente se encuentra muy avanzado el totalitarismo yanqui, mezcla de represión y mesianismo, al creerse los salvadores del mundo. Esto explica, por qué los EEUU son el país que más encierra a sus ciudadanos en las prisiones, pues allí existen 751 presos, por cada 100 mil habitantes. Al final Es de esperarse que la Cumbre del G-20 comience a reducir las ventajas sin precedentes, que vienen gozando los EEUU, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para terminar debe recordarse, que la eliminación del imperialismo requiere de acabar con el capitalismo. Y que como todo totalitarismo, éste, el yanqui, también irá a parar al basurero de la historia. Estas son las tareas de las grandes mayorías de la humanidad, de las que hace parte el pueblo de los EEUU. Internacional 138 LA CONFIANZA EN OBAMA En el nuevo mandatario de los Estados Unidos conviven tres personajes, un afro americano, un integrante del Partido Demócrata y el vocero máximo de un imperio que declina. La tarea cotidiana del Presidente Obama consiste en colocar de acuerdo a los tres, cosa que a veces logra y a veces no, pues con frecuencia uno de los tres personajes se impone sobre los otros dos. ¿Adivinen cuál será? La votación de sectores populares, como los hispanos y afro americanos, que lo convirtieron en presidente y la confianza que le otorga la opinión mundial, respaldan al afro americano, para que cambie el curso imperialista, que tantos desastres causa a la humanidad, comenzando por el propio pueblo de los EEUU. Hacer honor al nombre Al primero que debe cambiar es a su Partido, dado que los latinoamericanos hemos sufrido los peores momentos de intervención imperialista, de mano de los presidentes del Partido Demócrata. Durante la presidencia de Clinton (1.993-2.001), se incrementó el armamentismo en el Cono Sur del continente y el respaldo al régimen de terrorismo de Estado de Colombia, bajo la máscara de la fallida ‘guerra contra la droga’. La Corporación Lockheed Martin presionó a Clinton, para revocar la prohibición que existía para vender armamentos de alta tecnología a América Latina, que llevó al despilfarro en la compra de tales armas en varios países del Cono Sur. Corporaciones como Blackwater y Dyncorp son beneficiarias del enorme incremento de ayuda militar que se entrega al régimen asesino de Bogotá, bajo el nombre de Plan Colombia, con el supuesto objetivo de luchar contra las drogas, pero que realmente apunta contra el movimiento social, la oposición y la subversión. El Partido Demócrata debe cambiar, para atender los requerimientos de sus electores y no las directivas de las Corporaciones integrantes del Complejo Militar Industrial, quienes son el Comando real del imperialismo norteamericano. Abolir la dominación Martin Luther King (1.929-1.968), el histórico líder afro americano de las luchas por la paz y la justicia social, hace 4 décadas hizo este llamamiento: "La psicología moderna tiene una palabra que probablemente se usa más que ninguna otra palabra en psicología. Es la palabra inadaptado. Ahora, deberíamos buscar vivir una vida bien adaptada para evitar personalidades neuróticas y esquizofrénicas. Pero hay algunas cosas dentro de nuestro orden social y nuestro mundo para las que estoy orgulloso de ser un inadaptado, y para la que os llamo en buena voluntad para que seáis inadaptados. Nunca he tenido la intención de adaptarme al segregacionismo racial y la discriminación. Nunca he tenido la intención de adaptarme a la intolerancia religiosa. Nunca he intentado adaptarme a las condiciones económicas que crean necesidades para dar la riqueza a unos pocos, con millones de hijos de dios ahogándose en la pobreza. Nunca he intentado ajustarme al control del gobierno por un grupo violento. Nunca he intentado adaptarme a los efectos trágicos de la violencia física y el militarismo. Os llamo para que seáis inadaptados para estas cosas". Llamamiento por el que el Comando imperialista, decidió asesinar a este dirigente pacifista. Cambiar el color de la historia Retornar al Partido Demócrata a la democracia y sacar a su nación del sótano de la delincuencia, son grandes misiones del Presidente Obama, que cuentan con el respaldo de la mayoría de los habitantes del planeta. Sin olvidar la existencia del Comando imperialista, inflexible en su orden de, ‘te adaptas o te mueres’. Por eso, todos los avances hacia la paz, la democracia y la justicia social, que logre hacer Barack Obama como presidente de los EEUU, serán recordados como un real cambio de color de la historia. Internacional 138 DESPUÉS DE ESTA CRISIS CAPITALISTA Por Elena Velasco. Es crítico e incierto el panorama para el capitalismo e incierto y de oportunidades para los pueblos. El capitalismo acostumbrado a crisis periódicas, siempre ha encontrado fórmulas para recomponerse y en ésta aunque la avizoró hace años, no la pudo controlar y maniobrar oportuna y eficazmente. Crisis estructural Esta etapa del capitalismo, como ninguna otra ha acumulado tanta destrucción, que éste neoliberalismo globalizado, ha puesto en peligro la supervivencia de la humanidad y la naturaleza, por su voracidad desmedida. Esta crisis es estructural porque afecta diversos aspectos del sistema, donde la crisis financiera es una de varias que sufre, como la económica, humanitaria, energética, alimentaria, ambiental, ética y como dice el presidente de Venezuela Hugo Chávez, también crisis moral. Este capitalismo penetró las fibras de la cultura. Convirtió todo en mercancía, el consumismo se instauró como valor sustancial de la gente, se impuso el individualismo como pensamiento hegemónico, que engendra la insolidaridad y lleva a perder el sentido de humanidad, que es un obstáculo enorme para desarrollar los cambios necesarios y urgentes. Pulso de poderes Ha sido tan grande, en profundidad, extensión y tiempo, el poder del imperialismo, que sabemos que la batalla con él es sin cuartel, no es asunto de decretar su muerte o que él acepte su defunción, así no más. Es un pulso titánico entre los potentados del capitalismo -con el rostro que le quieran colocar- y los pueblos que quieren un mundo diferente. Las luchas de los pueblos que resisten los embates imperialistas, más los reacomodos regionales inciden en ese pulso, que empuja poco a poco al abismo al capitalismo salvaje. Las luchas y unidad continentales por el cambio, apoyadas solidariamente por diversas fuerzas del planeta, son un camino esencial para avanzar en dirección a este empuje. Ya no existe un mundo de hegemonía unipolar. En adelante, ¿cómo actuarán los socios principales del contubernio neoliberal? Unos buscarán la salida exprimiendo aún más a los pueblos, mientras otros se colocarán la careta del cambio, para asegurar su privilegiada posición. La actuación de las potencias emergentes como Brasil, Rusia, India y China, también aporta a inclinar el pulso a uno u otro lado. América promete Se aprecian con mayor claridad los cambios a favor del pueblo, en países de América Latina como Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Llama la atención las aspiraciones de Brasil, como potencia regional que se alía, a la vez que compite con los Estados Unidos. Colombia, en contravía de los procesos de cambio de América Latina y el Caribe, vive un lento despertar de movilización social y aspiraciones democráticas, que exige la articulación y unidad de las fuerzas populares y progresistas. Dos caminos Ésta es una oportunidad para los pueblos, pero también para el capitalismo acostumbrado a que las crisis que sufre, le sirven para sofisticarlo y reiniciar un nuevo ciclo expansivo. Son momentos de extrema incertidumbre. La fiera esta herida, pero sigue lanzando dentelladas y zarpazos contra los pueblos, para someterlos a sangre y fuego, prosiguiendo la depredación planetaria. Los resultados de todas las grandes crisis económicas capitalistas, han dependido de la habilidad de las fuerzas políticas enfrentadas. De una gran crisis económica y de la Primera guerra mundial (1.914-1.919) surgió la primera revolución socialista y una causa del surgimiento del nazismo en Alemania, fue la gran crisis económica de 1.929. La historia enseña que la crisis no elimina al capitalismo, lo eliminan las revoluciones. www.eln-voces.com www.patrialibre.org