EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revista Insurrección No. 179– 24 de agosto de 2009 Editorial * EL TERRORISMO QUE DESCUADERNA AL PAÍS Nacional * EL ÚLTIMO LIBERAL REFORMISTA * ¿DE QUÉ PAZ NOS HABLAN? Internacional * UNASUR NO HABLA INGLES Editorial EL TERRORISMO QUE DESCUADERNA AL PAÍS El descuadernamiento y crisis moral a que llevaron el país es de tal magnitud, que a diario las instituciones del Estado, se enfrentan entre sí envueltas en escándalos de corrupción, vínculos con el narcotráfico y crímenes del Estado. Esta crisis de Estado que viene de tiempo atrás, la aceleró el actual gobierno con la política de Seguridad Democrática, la gran mentira con que el Presidente Uribe embruja a los colombianos y tras la que oculta la corrupción desenfrenada de su gobierno y el terrorismo de Estado camuflado, como guerra contra la insurgencia armada, pero que en lo fundamental se dirige contra la oposición legal y disidentes políticos, que estorben la desbocada acumulación del gran capital, afecten el poder de la oligarquía lacaya y cuestionen la injerencia imperialista. El Estado controlado por las mafias no tolera el menor bostezo, que afecte los intereses de la clase política y la élite dominante. La Corte Suprema de Justicia sigue amenazada, como en los tiempos del Cartel de Pablo Escobar, por investigar y judicializar a más de cien parlamentarios, casi todos pertenecientes al partido de gobierno, además de a otros tantos funcionarios públicos vinculados con el narcotráfico y por investigar las dádivas concedidas a varios parlamentarios, a cambio del voto para la reelección del Presidente Uribe. Pero este fenómeno no es nuevo. El Estado mafioso se constituyó desde que la oligarquía arrebató el poder al pueblo y optó por la acumulación de capital por la vía fraudulenta, mediante la expropiación de la tierra a través de la guerra, el robo del erario público, el contrabando y el enriquecimiento rápido en el negocio del narcotráfico. Hoy como ayer quienes denuncian, se oponen y luchan contra las distintas formas de corrupción y crímenes del Estado, son víctimas de su criminal estructura terrorista, constituida como soporte del poder derivado de aquella acumulación capitalista fraudulenta. Mucha sangre de líderes sociales y políticos comprometidos con la defensa del interés popular y la soberanía nacional, ha sido derramada; muchas vidas truncadas, con lo que se privó al país de numerosas inteligencias brillantes y virtuosas. Víctimas de esa oligarquía intolerante cayeron abatidos el General Rafael Uribe Uribe en 1.914 y Jorge Eliécer Gaitán en 1.948; además de ser asesinados por la oligarquía narcoparamilitar en la década del 80 del siglo pasado, los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro Leongómez y Luis Carlos Galán Sarmiento. Crímenes del Estado terrorista que reposan en la impunidad. El de Galán Sarmiento tiende a esclarecerse con la judicialización del General Maza Márquez, en ese entonces director del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad del Estado), actualmente preso, acusado de participar en dicho crimen. La mafia terrorista que tiene descuadernado el país, que amenaza a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, asesina a sindicalistas, líderes sociales, defensores de derechos humanos, opositores políticos y amenaza a disidentes del uribismo, se cubre bajo la sombra de la política de Seguridad Democrática, para calificar de ‘terroristas’ y perseguir con la bota guerrerista, a quienes luchan por liberar a Colombia del Estado terrorista y construir el nuevo país, donde impere la justicia social, el bienestar con desarrollo sostenible y la dignidad de Nación. Nacional EL ÚLTIMO LIBERAL REFORMISTA Por Claudia I. E. Los actuales padecimientos de Colombia, pueden entenderse mejor, sacando a la superficie las causas del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, hace 20 años, el 18 de agosto de 1.989. Hoy sus allegados afirman que él era de centro izquierda. Otra forma de caracterizarlo es decir que fue un burgués reformista, nacionalista y anti mafia. Burgués porque su padre fue muchos años gerente de la compañía estatal petrolera, Ecopetrol, y reformista porque hizo parte de la elite liberal, que impulsó el capitalismo de Estado, para promover la producción nacional, como medio de sustituir importaciones e industrializar a América Latina. Nacionalista porque este sector de la burguesía mantuvo una crítica al intercambio económico desventajoso, existente entre las potencias del Norte del planeta y estas naciones del Sur. Además de oponerse a contratos de explotación de recursos naturales, que le dieron amplísima ganancia a Corporaciones de Estados Unidos, dejando las migajas para Colombia, como fue la entrega de los yacimientos de carbón a cielo abierto más grandes del mundo, descubiertos en la Guajira, en la década de los 70, del siglo pasado. Anti mafia, porque su partido, el Liberal, estaba siendo copado por las mafias del narcotráfico, desde esos mismos años 70; dentro de un proceso de corrupción generalizado que abarcaba a todas las instituciones del Estado y la sociedad colombiana, al cual se oponía, el sector al que pertenecía Galán Sarmiento. Descrita su personalidad política, también quedan develados los intereses de quienes conspiraron para asesinarlo. Si se busca entre los sectores dominantes interesados en imponer el capitalismo globalizado y neoliberal, aparecen en primer puesto, el imperialismo norteamericano y su más aventajado agente en Colombia, el ex presidente Cesar Gaviria (1990-1994), quien precisamente llegó a ser presidente, en reemplazo del recién asesinado candidato liberal, Galán Sarmiento. Nunca puede olvidarse, que bajo el gobierno de Gaviria, Colombia dejó de ser autosuficiente en producción alimenticia, porque enterró su economía campesina y colocó al país a depender de alimentos importados. Para no mencionar sino uno sólo de los desastres producidos por sus políticas de Apertura Económica y Guerra Integral. El otro sector clave en la conspiración fue el de los nuevos ricos, procedentes de las mafias del narcotráfico, ya agrupadas en los Carteles de la cocaína de Cali y de Medellín, dirigido este, por Pablo Escobar. En este punto, se dirá que Escobar tuvo contradicciones con EEUU, porque estos impusieron la extradición de colombianos hacia la potencia norteamericana. Esto es cierto, pero no menos cierto es que desde la década de los 80, los EEUU y las mafias de narcotraficantes se aliaron para perpetrar el genocidio de militantes de izquierda, como en el conocido caso de la eliminación del partido Unión Patriótica. Hay que recordar que en esos años, Puerto Boyacá fue declarado “primer municipio libre de comunismo”, como producto de la siniestra alianza de la petrolera Texaco, el partido Liberal y el Cartel de Medellín. Y que allí llegaron los mercenarios contratados por la empresa israelí ISREX, -que también vendía armas al Ministerio de Defensa colombiano- con el propósito de entrenar a los narco paramilitares en técnicas terroristas. En la conspiración para asesinar a Galán Sarmiento, se aliaron los EEUU y los nuevos ricos, los cuales en los años siguientes conformaron la Narco República, en la que 20 años después del magnicidio, mantienen un régimen de terror de Estado, subordinado a Washington y que gobierna a favor de una minoría reaccionaria. Por fortuna, en oposición a este régimen se alzan las fuerzas populares, junto a sectores burgueses anti mafia; pero está por verse si estos, algún día volverán a levantar banderas reformistas y nacionalistas. Nacional ¿DE QUÉ PAZ NOS HABLAN? En reciente rueda de prensa el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Robert Word, a propósito de la instalación de las siete Bases gringas en Colombia, afirmó: "Hemos dicho claramente que no estamos, en primer lugar, creando o estableciendo ninguna base (militar) en Colombia. Estamos trabajando con nuestro socio colombiano para afrontar un problema en la región, el tráfico de drogas". Afirmó también, que el gobierno de EEUU quiere ver una región "más democrática, más próspera y con más paz". En primer lugar, la definición de las siete Bases militares, no se las inventaron los críticos al gobierno, fueron afirmaciones de altos funcionarios gubernamentales, entre ellos en Comandante de las Fuerzas Militares. Por ello sorprendió la afirmación de la delegada de Uribe, en la reciente cumbre de UNASUR, quien afirmó que no se trataba de Bases norteamericanas. Otra cosa es que ante la gravedad del hecho, se pretenda engañar a la opinión, con definiciones mentirosas y mal intencionadas. ¿Con qué autoridad moral el Departamento de Estado afirma, que quiere ver una región “más democrática, más próspera y con más paz"? Desafortunadamente la bandera de la paz se utiliza de manera cínica y malintencionada, para hacer la guerra. A nombre de la paz el imperialismo norteamericano ha invadido diversos pueblos del mundo donde se han desencadenado las más feroces guerras, con incalculables pérdidas para la humanidad, particularmente para los pueblos afectados. A nombre de la paz los EEUU descargaron sobre Hiroshima y Nagasaki las únicas bombas atómicas detonadas en toda la historia. Por eso escuchar esas iniquidades de boca de un funcionario imperialista, solo causa rechazo, si se tiene dignidad y se lucha por la justicia social y la democracia. ¿Qué ha significado para el pueblo colombiano el mal llamado Plan Colombia, diseñado en EEUU y aplicado aquí a nombre de la paz? Casi once años de la más brutal escalada guerrerista, en medio de la cual el pueblo ha llevado a cabo un gran número de protestas, donde se han producido los más altos niveles de desplazamiento y donde los más atroces crímenes contra gentes del pueblo, cometidos por las fuerzas militares y narco paramilitares, se mantienen en la más absoluta impunidad. Esos son los resultados de la paz imperialista, aplicada en asocio con la oligarquía colombiana. En esa escalada guerrerista, invocada también por el presidente Uribe como “esfuerzos por la paz”, se invadió y bombardeó el territorio de la hermana república del Ecuador y se han producido secuestros de personas en suelo venezolano por miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia, en complicidad con personal corrupto de este vecino país. Nadie puede ser más cínico, que el Departamento de Estado, cuando habla de paz aludiendo a un acuerdo intervencionista, que contempla ocupar siete Bases militares colombianas, para ponerlas al servicio de sus tropas, armamento estratégico y planes guerreristas, con el fin de impedir o torpedear los procesos democráticos y patrióticos que desarrollan los pueblos del continente americano. La paz que concebimos los revolucionarios y patriotas, es radicalmente diferente a la que plantea el imperio, entendemos por paz, la justicia social, el respeto a las inmensas mayorías, la democracia directa o participativa, la libertad, autodeterminación de los pueblos y la soberanía. Si los imperialistas y las oligarquías lacayas no permiten que se sigan desarrollando los procesos políticos y sociales, que han escogido los pueblos del continente, esos pueblos están obligados a defender sus conquistas y a luchar por ellas con el derecho que les confiere, ser los sujetos de su destino y sus dirigentes no pueden más que estar del lado de su pueblo. El ELN, con su vocación de paz, reafirma la urgencia de estar junto a todos los que en Colombia, el continente y el mundo, ven la urgencia de una salida política al conflicto de nuestro país, en estos momentos críticos donde se arrecia la intervención imperialista y se utiliza nuestro territorio como cabeza de playa contra los pueblos del continente. Internacional UNASUR NO HABLA INGLES 1. El discurso imperial no convence a nadie. La delimitación territorial manifiesta para el accionar de las tropas dislocadas en las siete bases, que Estados Unidos dispondrá en los próximos meses en Colombia, es un cuento para niños que estos pueblos madurados a punta de intervenciones y conquistas no lo creemos. 2. Tampoco que las razones sean la lucha contra esos dos enemigos fantasmagóricos como son el terrorismo y el narcotráfico. Esas razones en boca del Jefe del Estado más vinculado a los negocios del narcotráfico y a las acciones de terrorismo del continente sudamericano, suenan a burla, a descaro, a mentira. 3. La guerra contra el terrorismo significa en boca del imperio y de su cachorro Uribe, la guerra contra las luchas de nuestros pueblos por construir su propio destino. Terrorista para Uribe es cualquier luchador social, cualquier defensor de los derechos humanos, cualquier insurgente. Las cúpulas de la inteligencia de Estado, el DAS, centenares de oficiales y soldados profesionales de las Fuerzas Armadas, cientos de dirigentes políticos de alto nivel, empresarios y terratenientes, están siendo juzgados por su participación en la guerra terrorista que los paramilitares desataron contra el pueblo y que ha costado la vida a miles de luchadores y pobladores de toda Colombia. El régimen colombiano está desde hace decenios entre los países del mundo donde más se violan los derechos humanos. Donde el terrorismo de Estado es una practica cotidiana. Denuncias internacionales, condenas judiciales y declaraciones de organismos de la ONU y de otros entes, sobran. La comunidad internacional sí sabe de la catadura de este régimen terrorista. 4. La campaña presidencial de Obama se basó sobre Colombia en las denuncias que los sindicalistas demócratas hicieron del terrorismo de Estado implementado por el régimen colombiano, en su sistemático asesinato de dirigentes sindicales. Esta es la razón por la que no se firmó el TLC en el Congreso de los Estados Unidos. Al Gore, ex-vicepresidente de los Estados Unidos y alto dirigente del Partido Demócrata, a quien le fueron robadas las elecciones por George Bush, se retiró de un acto sobre cuestiones ecológicas en Miami, por que él no compartía su mesa con personajes de la calaña narcotraficante y terrorista del Presidente en ejercicio de Colombia. 5. Los organismos de inteligencia de los Estados Unidos conocen y utilizan la condición "subjudice" del Presidente Uribe. Desde que era candidato, en las propias páginas del Departamento de Estado desclasificadas y hechas públicas, aparecía su participación como orgánico de las estructuras del Cartel de Medellín del capo Pablo Escobar. El pragmatismo y la falta de escrúpulos reinan aquí en la política internacional del imperio, y hacen de Uribe una presa fácil de los intereses de los Estados Unidos. Un amigo del alma del Emperador Bush, un cachorro imperial para el Emperador Obama. 6. Es una gran mentira, dentro de la sarta de mentiras, que el régimen colombiano, unido a las tropas imperiales, necesite de siete bases militares para combatir el flagelo del narcotráfico. La gran nariz que es Estados Unidos, donde los consumidores de drogas alucinógenas se cuentan por decenas de millones, no dejara de aspirar, con las siete bases imperiales. Las raíces económicas y sociales de este problema mundial son evidentes y el Plan Colombia es una demostración que con la fuerza no se extirpara. La presencia militar yanqui y de la DEA en Colombia, en la última década, solo ha logrado multiplicar la producción de cocaína, según diversas fuentes estatales colombianas y estadounidenses. Ni siquiera ha logrado rebajar el número de hectáreas cultivadas. Su accionar multilateral, parece dedicado a justificar precisamente su presencia, multiplicando los carteles, los capos y la producción de cocaína. 7. El temor de los gobiernos del área por la presencia de las tropas imperiales en las fronteras de los países vecinos, por su dislocación exagerada, es producto de un convencimiento basado en el presente y en la historia. Las tropas imperiales en Irak y Afganistán no han traído mas que tragedia y sufrimientos a esos pueblos. Son guerras en pleno desarrollo. Las victimas civiles de esas dos guerras de agresión, se cuentan por cientos de miles. Un ejército como éste no va con buenas intenciones a ningún lugar de mundo. 8. UNASUR, el más serio proceso integrador en la historia de Sudamérica, se convierte en el escenario para la denuncia, el debate y la condena a la presencia invasora y a la obsecuencia vergonzosa del gobierno colombiano. En Bariloche, Argentina, este 28 de agosto, todos los gobiernos de Sudamérica se reunirán para escuchar las monsergas de Uribe y para que él sepa de la dignidad de los pueblos que están buscando y construyendo su propio destino. Hasta donde podrá llegar la decisión continental? 9. En Bariloche además escuchara Uribe la voz de los pueblos. Está citada una jornada de protesta de los partidos y movimientos sociales contra las Bases de los Estados Unidos y por la paz. Este será el escenario de fondo. El rechazo continental se hará sentir en esta jornada popular antiimperialista, en solidaridad con los procesos transformadores y por la paz en Colombia. 10. El terrorismo es un ingrediente trágico en la historia de nuestros pueblos. Miles de luchadores fueron asesinados en el Cono Sur. Allí se administraron por la oligarquía con el apoyo del imperialismo yanqui, grandes dosis de terrorismo de Estado. Ese discurso torvo no cala en los gobernantes del Sur. Las luchas de los pueblos, la búsqueda de las transformaciones y de la justicia social no tienen carácter terrorista. Las luchas por las reivindicaciones sociales, por el bienestar colectivo son un derecho y un deber de todo nuestramericano. La mayoría de los gobiernos de Sudamérica, de una u otra manera son producto de esto. Contra esta realidad histórica se estrellaran Obama y Uribe. UNASUR no habla ingles. www.eln-voces.com www.patrialibre.org