EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revista Insurrección No. 183– 21 de septiembre de 2009 Editorial BUSCAR SOLUCIONES REALES A LA CRISIS NACIONAL Nacional * EL REEMPLAZO DE URIBE Internacional * LAS VERDADERAS INTENCIONES DEL PENTAGONO * CON EL EMPERADOR OBAMA NADA CAMBIA. Editorial BUSCAR SOLUCIONES REALES A LA CRISIS NACIONAL La propaganda que el gobierno hace sobre la violencia y el narcotráfico, tiene el propósito de desfigurar la realidad e impedir que se conozca la verdad sobre estos males, y que se destape a los impulsores y beneficiarios de ellos. El Presidente y sus seguidores incondicionales en las intervenciones públicas, relacionan guerrilla y narcotráfico como si fuera la misma cosa, niegan la existencia del conflicto social y armado, y califican de terroristas a la oposición amplia y a la insurgencia. Con esta propaganda fundamentan la cuestionada política de Seguridad Democrática o Doctrina de Seguridad Nacional, pues son la misma cosa; justifican la carrera armamentista del Plan Colombia, las nueve bases militares de Estados Unidos instaladas en el país -que apuntan hacia Suramérica-, el desaforado presupuesto para la guerra y el descuadernamiento que el Presidente viene haciendo del Estado y la sociedad colombiana. A pesar de los recursos descomunales y los medios utilizados por el gobierno, los resultados no tienen correspondencia con los esfuerzos invertidos y es muy poco lo que Uribe tiene para mostrar, que no sea algunos ataques contra las guerrillas y golpes de efecto, como la captura de varios capos narco paramilitares, que se habían vuelto incómodos para el gobierno y ya no servían a la estrategia contrainsurgente. En este año, en las principales ciudades del país aumentaron los delitos contra la vida, cometidos por numerosas bandas, casi todas asociadas al narco paramilitarismo. En Medellín pasan de mil homicidios en los primeros siete meses de este año, le siguen muy de cerca Cali, Bogotá, Pereira y las ciudades de la Costa Atlántica; el desplazamiento forzoso producido por la Fuerzas Armadas y narco paramilitares continúa aumentando, igual que los crímenes de Estado, como las ejecuciones extra judiciales, ahora mal llamadas Falsos Positivos. La persecución política ejecutada con amenazas contra la vida, se siguen intensificando por parte de fuerzas de la ultraderecha. Antes las víctimas eran militantes de izquierda, sindicalistas, periodistas, campesinos, defensores de derechos humanos, indígenas, afro descendientes y desempleados de los barrios populares; ahora se suman a esa larga y tenebrosa lista, altos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ex Comisionados de paz del gobierno anterior y muchas otras personalidades contrarias a la política de Uribe, que nada tienen que ver con la izquierda. La producción y exportación de narcóticos continúa creciendo, como en los mejores tiempos de los grandes Carteles mafiosos; los cargamentos que decomisan pertenecen a pequeñas mafias, aisladas de las grandes cadenas del crimen organizado, que pagan franquicias a los corruptos del régimen, asignados para recolectarlas. El fracaso de la “guerra contra las drogas” se debe a que los esfuerzos han estado dirigidos a eliminar al movimiento insurgente, atemorizar a los críticos y opositores, y a preparar condiciones para prolongar el mandato del Presidente Uribe, que haga posible implantar el régimen fascista que encabeza. Los fracasos de las políticas oligárquicas se originan en el uso de la violencia como instrumento para mantenerse en el poder; y en la corrupción y el narcotráfico como medios de enriquecimiento fácil e ilícito. Además la indiferencia del régimen, que no busca soluciones a las causas del conflicto interno, a la degradación nacional ni a la descomposición ética y moral, mantiene a Colombia en el club de los Estados fracasados. Esta forma de ser poder y acumular riqueza, es la gran causa de la profunda crisis que sufre Colombia; pero en vez de buscar solucionarla, se distrae la atención hacia sus consecuencias, como la resistencia armada al régimen y el narcotráfico. Razón tiene el New York Times y muchos otros analistas de la realidad colombiana, cuando manifiestan que fracasaron la política de Seguridad Democrática y la “guerra contra las drogas”. Buscar que todos los colombianos disfrutemos de libertad y justicia, es el gran cambio que debemos hallar entre todos, con la convicción que por este camino iremos resolviendo la aguda crisis nacional que padecemos. Nacional EL REEMPLAZO DE URIBE “Había una vez un país adicto a la cleptomanía, cuyo rey tuvo que nombrar a un sucesor, dado que sus hijos, si bien habían hecho méritos, no acumulaban los suficientes como para reemplazar con excelencia a su padre, en el complejísimo arte de gobernar tal país”. Para vergüenza nacional, el anterior debería ser el encabezamiento de un cuento, con el que tendríamos que contarle a las futuras generaciones, lo ocurrido en Colombia desde el año 2.002. La corrupción es ley La caracterización de Colombia, como una Cleptocracia, la hizo el Procurador General de la República, el 15 de septiembre, cuando denunció la corrupción desbordada, que ha logrado apoderarse de las instituciones del Estado. Las cifras son escalofriantes, pues según él, “la Procuraduría adelanta investigaciones por corrupción contra 48 mil funcionarios estatales, más de 860 alcaldes y más de 30 gobernadores”. Lo que representa el 5 por ciento del total de funcionarios, tres cuartas partes de los alcaldes y 94 por ciento de los gobernadores de los Departamentos. Una deducción elemental demuestra que ‘entre más arriba llegue un funcionario, dentro de la pirámide del Estado, cada vez ingresa a un nivel mayor de corrupción’. Esta ‘Ley de la corrupción criolla’ se realiza por medio del soborno y del enriquecimiento fácil e ilícito. La que además explica, el por qué resulta complejísimo gobernar a este país y por qué es aún más complejo seleccionar a un sucesor adecuado para la cotizada silla presidencial, que con nostalgia, Uribe aún no termina por resignarse a abandonar. Las disputas por la silla Para ocupar tan codiciada silla pululan aspirantes, sobran estratagemas y se traman conspiraciones para apoderarse de ella; lo que hace difícil arbitrar estas disputas por el reemplazo presidencial. Uribe, que se vanagloria de acometer empresas intrépidas, convoca constantemente al Palacio presidencial, a los tres aspirantes que tiene más cerca de su corazón, conocidos como el trío ‘Sarno’: Santos, Arias, Nohemí. El primer aspirante proviene del Partido Social Nacional –cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia-, mientras los otros dos pertenecen al Partido Conservador. No tan santo Santos se hizo famoso por encabezar el bombardeo a territorio ecuatoriano, del 1 de marzo de 2.008, en el que usó armamento entregado por Estados Unidos. No menos fama acumuló, debido a las innumerables ejecuciones extrajudiciales, perpetradas por las Fuerzas Armadas comandadas por él, como Ministro de Defensa. Tales crímenes de Estado en Colombia reciben el justificatorio nombre de “Falsos Positivos”, debido a que entre los militares hizo carrera asesinar inocentes y vestir sus cadáveres como guerrilleros, para cobrar en la oficina de Santos una recompensa de al menos 500 dólares, por cada víctima. Con base en estos macabros resultados, es que Santos logró fama, como el mejor ejecutor de la política de Seguridad Democrática. Un guardián de la elite Arias como Ministro de Agricultura demostró ser el más tenaz defensor de los agro-exportadores, vinculados al negocio de palma aceitera, destinada al procesamiento de agro combustibles. Del instituto estatal destinado al financiamiento agropecuario salieron chorros de dinero, para comprar tierras despojadas a comunidades afro americanas e indígenas; vendidas enseguida para el cultivo de palma. El desplazamiento y despojo de estas comunidades del Bajo Atrato, estuvo a cargo de la Brigada 17 del Ejército y sus narco paramilitares; quienes conformaron empresas para comerciar estos terrenos. Sólo la denuncia pública volvió insostenible a la favorita de Arias, que era gerente del instituto de financiamiento y a la vez familiar de los comerciantes de tierras despojadas a los Desplazados. Lo que le dio más renombre a Arias fue la trampa en que lo sorprendieron, cuando trató de vender el latifundio Carimagua a los empresarios palmeros, en vez de entregarlo a los Desplazados, como lo ordenaba la Ley. La tenacidad de este ex ministro es la que lo certifica, como un excelente realizador de otra de las políticas de Uribe, conocida como la Cohesión Social. La máscara de las Corporaciones Desde la década anterior las Corporaciones españolas fueron el primer inversor extranjero en Colombia, hasta el 2.005, cuando la británica SAB Miller compró a la cervecera colombiana Bavaria, colocando al Reino Unido en el primer lugar. Por otra rara coincidencia, la señora Nohemí duró muchos años como embajadora en Madrid y hasta hace poco, estuvo en ese mismo cargo en Londres. Ahora que el Grupo Santodomingo, propietario de Bavaria, no sabe qué hacer con la cervecera que posee en Ecuador, en vez de despachar a Nohemí para Quito como embajadora, prefiere colocarla en la fila de competidores por la silla presidencial de Bogotá. La señora Nohemí pretende ser la cara amable de las Corporaciones, pero esconde debajo la tercera política estratégica de este régimen, conocida como la Confianza Inversionista. Un mínimo de decencia Cuando terminó el régimen del Canciller Helmut Kohl en Alemania (1982-1998), se revelaron varios hechos de corrupción dentro de su Partido, el CSU, que llevaron a que se suicidara su Secretario de finanzas. Acá en Colombia, ante hechos semejantes el desenlace es diferente, pues en contraste, al más corrupto lo nombramos presidente de la República. Internacional LAS VERDADERAS INTENCIONES DEL PENTAGONO ¿Qué significa el Plan Colombia? Primero es contra Colombia, segundo es contra los pueblos y gobiernos progresistas y revolucionarios, tercero está dirigido a asegurar el dominio de recursos naturales, como el agua, maderas, biodiversidad, petróleo, gas, carbón, etc. y a reconquistar la hegemonía imperialista en el continente, perdida en algunos países. El Plan Colombia fue hecho por el Departamento de Defensa (Pentágono) de Estados Unidos y no en Colombia, es un plan expansionista, que busca justificaciones en el narcotráfico y la insurgencia para imponerse en el continente; en aplicación de la “guerra contra las drogas”. Caras oculta y abierta del Plan Desde mediados de los años 90, el imperio intenta formar una fuerza multilateral con varios ejércitos latinoamericanos para meterlos en Colombia, junto a nuevas instalaciones militares en países vecinos, para desde ellas controlar tecnológicamente el área Andina. Simultáneamente consolidaron el arma narco paramilitar. El ex ministro de Defensa J. C. Esguerra Portocarrero en campaña nacional con ganaderos, industriales, corporaciones multinacionales y carteles mafiosos acordaron financiar este plan, consistente en sacar una parte de las tropas gubernamentales a actuar en la ilegalidad; priorizando a aquellos entrenados por asesores israelíes, en asesinar con motosierra, comer órganos de sus víctimas con azúcar, cómo masacrar, etc. El destino de los narco dólares La oligarquía para financiar a este ejército mercenario concedió a los cabecillas de él, franquicias para el tráfico de narcóticos, una por cada zona del país. Así se libraron de los tributos que se habían comprometido a entregar, además de neutralizar los crecientes secuestros y extorsiones de los que eran víctimas. Este Plan contrainsurgente se paga con la entrega continuada de los recursos naturales y riqueza nacional, que aún nadie detiene. Su financiamiento se hace mayoritariamente con bienes públicos e impuestos cobrados a los colombianos; una porción menor llega como ayuda militar de EEUU y otra más mínima, proviene de la Unión Europea para ser invertida en ayudas de caridad para los desplazados – 300 mil nuevos, cada año- y otras víctimas de la guerra interna. Fumigan los cultivos ilícitos en zonas donde no tienen el control de ellos, pero en sus poblaciones periféricas permiten el tránsito de narcóticos a cambio de un impuesto de peaje, mientras otros policías cobran por el transporte de las drogas hasta los puertos de exportación, también controlados por las Fuerzas Armadas. De esta forma es que tanto el área cultivada de coca, como las exportaciones de cocaína se han multiplicado, desde hace 10 años que inició el Plan Colombia. Las Fuerzas Armadas y la Agencia para la lucha anti droga (DEA) vendieron por 10 millones de dólares a Salvatore Mancuso, la franquicia para explotar cultivos ilícitos en Norte de Santander, Santander del Sur y Sur del Cesar; los de la Costa Caribe los entregaron a Jorge Cuarenta por 15 millones de dólares. Ambos capos siguen supuestamente presos en EEUU, negociando con el Departamento de Justicia; si los dos les entregan gran parte de sus fortunas y delatan a otros, les concederán una pena pequeña. Excusa para agredir ¿Por qué los últimos 10 años, convirtieron a Venezuela en una ruta de narcotráfico, en vez de seguirla exportando por el mar Caribe y el océano Pacifico, como desde siempre lo habían hecho los carteles colombianos? Porque necesitan corromper a Venezuela con este tráfico y buscar justificaciones para acusar a su gobierno e instituciones, de ser tolerantes con los narcotraficantes. En el corazón de la Iniciativa para el Área Andina (IRA), está la pretensión de EEUU por controlar a Venezuela, Ecuador y Bolivia; además de contener a otros países vecinos como Brasil. Desde el Comando Sur con sede en Miami y la Cuarta Flota de su Marina de guerra comandan el Plan Colombia, además de todas las bases estratégicamente ubicadas en todo el continente, en un cerco de tropas gringas destinado a reconquistar países, que antes eran dóciles a los mandatos de Washington y para batallar por mantener el férreo control que tienen sobre Colombia, Perú y México. Hasta ahora se comienza a debatir la presencia de tropas extranjeras en Colombia, después que llevan más de 10 años operando abiertamente en nuestro territorio. Esta semana el Presidente Lugo de Paraguay, rechazó la presencia de más un centenar de Infantes de la Marina de guerra de EEUU en su territorio, quienes supuestamente se iban a dedicar a construir escuelas. Así comenzaron la década pasada en Juanchaco, en la costa Pacífica y hoy cuentan con más de diez Bases militares en Colombia. Este continente anhela la paz, pero debe resistir la guerra imperial en su afán hegemónico, más ahora que vive una crisis económica, las que siempre buscan resolver con el incremento del saqueo a los pueblos. Internacional CON EL EMPERADOR OBAMA NADA CAMBIA. Estas son acciones imperiales de los últimos días. El "Change" se diluye y el Imperio es el mismo y peor. 1. El sonriente emperador Obama autorizó la extensión del Bloqueo contra Cuba por un año. Acción criminal que le ha costado a la Isla en estos casi cincuenta años, aparte del sufrimiento de los cubanos y cubanas y la escasez, más de 96.000 millones de dólares afectando esencialmente a los sectores de salud, educación, alimentación y transporte. Durante varios años consecutivos la comunidad mundial de naciones, en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado el bloqueo en forma casi unánime, con la excepción de los Estados Unidos e Israel y algún otro protectorado yanqui. El Comandante Fidel describió en una de sus últimas Reflexiones, como la compañía holandesa Philips no ha cumplido sus compromisos de venta de aparatos médicos de diagnóstico de altísima tecnología, por presión directa del gobierno yanqui. No hay razón política para mantener el Bloqueo, y menos de actuar para, a través de amenazas y sanciones, imponer sus leyes de forma extraterritorial. 2. El Emperador simpático, impone a Colombia, con la anuencia del gobierno de Uribe, nueve bases militares. El dislocamiento mundial de la fuerza imperial sigue su curso. Contra la voluntad manifiesta del conjunto de los países de Sudamérica sin excepción, el Emperador y su enviada Hillary, ratifican la decisión de situar parte de sus Fuerzas Armadas en nuestras tierras, contra nuestro pueblo y su derecho a construir una sociedad en justicia social y equidad y apuntando a la integridad de los países del área y a los pueblos que están alcanzando nuevas metas de libertad y soberanía. 3. Un bando imperial de Obama, el amable, descertifica a Venezuela y Bolivia en su lucha contra el narcotráfico, en el informe anual del Departamento de Estado. Los Estados Unidos se abrogan el derecho de dictaminar a nivel global sobre la lucha de los países contra el narcotráfico. Le cobran a los gobiernos revolucionarios de Bolivia y Venezuela la ruptura de los acuerdos con la DEA. Colombia fue certificada a pesar de que la producción de cocaína aumentó en un 27%, ratificando el nada honroso primer puesto como productor de narcóticos en el mundo y el de primer exportador de polvo para las narices yanquis. La gran nariz que es los Estados Unidos, debió autodescertificarse. 4. El Director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, Dennis Blair, dijo que se gastaron 75.000 millones de dólares en el último año en operaciones de inteligencia en todo el mundo, empleando aproximadamente a 200.000 personas. El gasto en los servicios de inteligencia duplica con creces el presupuesto de 32.800 millones de dólares para el Departamento de Estado y la ayuda exterior. Esto lo cita el portal estadounidense Democracy Now ((Democracia Ahora). Es decir, el imperio yanqui para mantener informado al Emperador y sus cercanos se gasta más de 200 millones de dólares diarios. Sin embargo aún "no saben" quien mató al presidente Kennedy, a Luther king, a Jhon Lennon, ni en cual cueva se refugia el misterioso Osama Bin Laden. O cómo fue el fraude electoral que permitió la primera elección del nefasto Bush II, o por donde se cuelan toneladas de narcóticos para los decenas de millones de adictos estadounidenses. 5. Con Obama, el humano, el Complejo militar industrial hace fiesta. Ni una palabra en contra de la industria de la muerte. Ni una referencia al papel de Estados Unidos como el mayor proveedor de armas del mundo. Según un estudio realizado por el propio Congreso estadounidense en el año pasado, Estados Unidos vendió material bélico por 38.000 millones de dólares. Es el responsable del 68% de todos los negocios de la industria armamentista mundial. Es el mayor propietario de patentes en el mundo en la producción de armas de exterminio masivo. Según un informe previo del Centro para la Información de Defensa (CID) de Washington, dado a conocer el pasado mes de agosto, la mayor parte de los 80 millones de armas ilegales que se estima existen en Latinoamérica, provienen de Estados Unidos. Estados Unidos es el principal exportador de armas a Latinoamérica, con un 33,2 por ciento del total, seguido por Israel con el10,4 por ciento y Suráfrica con el 8,6 por ciento. 6. Afganistán continúa siendo víctima de una guerra de agresión y de una ocupación militar. El gracioso Emperador Obama planea aumentar en 14.000 efectivos las tropas de combate en Afganistán. La ocupación de Afganistán no se modifica y se prioriza la agresión por decisión del propio Emperador. De Estados Unidos son 62.000 soldados, mientras que la OTAN y otros aliados aportan cerca de 35.000, completando casi 100.000. Una guerra contra un pueblo que entre sus necesidades prioritarias para la logística de las elecciones, necesitó 3.000 burros para el transporte de las urnas y los resultados. El intento de legitimar el pasado 20 de agosto el régimen títere de presidente Hamid Karzai, con unas elecciones explotó, pues el nivel de fraude es de más del 30 %. Los resultados dan la mayoría absoluta (54,6%) en la primera vuelta a Karzai, más la Comisión de la ONU destacada como parte del control de la comunidad internacional, invalida los sufragios afganos. Es tan evidente la estafa, que hasta Obama tuvo que deslindarse de la farsa electoral. El aporte yanqui fue un ataque aéreo que mató entre 60 y 70 civiles afganos en la provincia de Kunduz. La respuesta del pueblo afgano es muy fuerte. Solo en agosto murieron en combate 51 soldados invasores yanquis. En este año han muerto 183. La guerra de Liberación Nacional continúa. 7. Se habla mucho de Afganistán, pero el suelo pakistaní es en forma continua víctima de agresiones yanquis. La semana pasada aviones no tripulados estadounidenses mataron a diez personas en Waziristán del Norte, en la frontera con Afganistán. Los ataques con aviones teledirigidos han provocado la muerte de más de 400 personas en alrededor de 50 ataques desde agosto del 2008. Los ataques son de aviones teleguiados de la Agencia Central de Inteligencia o del Ejército imperial, instalados en Afganistán. Estados Unidos, para justificar la extraterritorialidad del conflicto, alega que Al Qaeda ha reconstituido parte de sus fuerzas en esas regiones y que los talibanes afganos tienen retaguardias allí. Cualquier parecido con nuestra realidad no es coincidencia. 8. Fuerzas del ejército imperial yanqui asesinaron en Somalia a un líder de la organización Shabab a quien acusaban de atentados contra sus embajadas y contra otros intereses yanquis e israelíes. Cuatro helicópteros artillados estadounidenses bombardearon un par de camiones a pleno día en territorio de este país africano. Este tipo de acciones solo se realizan con el visto bueno del Comandante General. El Emperador Obama comparte la doctrina que mueve al Imperio en su asalto al mundo. La doctrina de la guerra preventiva de Bush II, tan cara a Uribe, sigue incólume. 9. La base yanqui de Soto Cano, situada en el corazón de Honduras, sigue funcionando sin el menor inconveniente. Cuando llevaban secuestrado al Presidente Zelaya, sirvió de puente técnico al avión, en su viaje hacia Costa Rica. Ahora fue la base central en las maniobras militares Panamax 2009, donde los militares golpistas hondureños fueron invitados especiales. Las fuerzas militares imperiales, con su South Command, están en plena coordinación con el gobierno de Goriletti. Obama mantiene los dos carriles bien aceitados. 10. Y adentro del imperio las condiciones del pueblo empeoran. La pobreza alcanzó el máximo en 11 años, otros 2 y medio millones de estadounidenses se convirtieron en pobres llevando el porcentaje al 13,2% de la población, es decir unos 50 millones. Y por igual son casi 47 millones de estadounidenses los que no tienen ningún tipo de seguro médico. La Patriot Act, que es la ley para la guerra interna, sigue en pie y se profundiza. La crisis hipotecaria continúa y solo el 12% de los propietarios que pueden salvar su casa han reestructurado su hipoteca. El propio Departamento del Tesoro prevé millones de ejecuciones hipotecarias, es decir millones de familias que se quedarán sin techo en el gobierno de la esperanza, del "Change". El Emperador Obama encarnó la esperanza del pueblo estadounidense y lleno de expectativa al mundo. Por ahora nada cambia en el Imperio. www.eln-voces.com www.patrialibre.org