EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revista Insurrección No. 200– 18 de enero de 2010 Editorial 45 AÑOS DESPUÉS Nacional * ¡¡QUE AÑO NUEVO!! * DIOS LO QUIERE Internacional * HAITI, SIGLOS DE DESTRUCCION Y CRISIS. CRONOLOGIA EXTENSA* Editorial 45 AÑOS DESPUÉS Han trascurrido 45 años desde aquel 7 de enero de 1965 en que irrumpió el ELN, en la toma de la población de SIMACOTA (Santander) e hizo público el Manifiesto en el que registró las causas que llevaron el grupo de revolucionarios fundacionales a iniciar la lucha armada contra el régimen, con el propósito de defender los intereses de los pobres del campo y la ciudad, y luchar junto al pueblo por el poder para liberar el país de la injusticia social, rescatar la soberanía y proyectar el desarrollo que genere bienestar a las futuras generaciones. Desde ese entonces el país ha sido gobernado por diez Presidentes en once mandatos, con el repetido por Álvaro Uribe Vélez; y no han hecho nada por cambiar aquella situación en beneficio del pueblo, por el contrario las políticas han sido dirigidas a volver más ricos a los ricos, a que las empresas trasnacionales se lleven la riqueza nacional y a entregar la soberanía. El problema agrario se ha profundizado. Los escasos avances que se logró con la tibia Reforma Agraria de 1960, fueron revertidos por las legislaciones posteriores y la contrarreforma impuesta a sangre y fuego por la barbarie narcoparamilitar aliada de los terratenientes y del Estado en la estrategia contrainsurgente. El campesino pobre y medio fue desplazado por la violencia oficial y perdio sus tierras, las cuales pasaron a engrosar el patrimonio de unos cuántos ricos beneficiados con los subsidios sin retorno, mediante el programa AGRO INGRESO SEGURO durante este gobierno. El conflicto histórico por la tierra continúa y agravado. La educación y la salud desaparecieron como servicios públicos y obligación del Estado, fueron convertidos en mercancía y asumidos por despiadados inversionistas privados que, obtienen el máximo de ganancia privando a las mayorías nacionales incapaces de pagar el alto costos, de éstos dos derechos constitucionales. El panorama actual es un número alto de hospitales cerrados, de universidades públicas en peligro de cerrarse y millones de niños y jóvenes en edad de estudios de la primaria, secundaria y universitaria, privados del derecho a la educación por falta de recursos económicos. La corrupción llegó a los más altos niveles de degradación en la administración pública y en la empresa privada, resultado de la pérdida de los valores humanos, promovida por el narcotráfico y el afán del enriquecimiento fácil y rápido valiéndose de la ley mafiosa, en un Estado mafioso como el actual. La guerra sucia se generalizó como producto de la política de Estado que la encubrió y financió como instrumento para destruir los movimientos sociales y la oposición política al régimen, los grandes capos del narcotráfico pusieron sus ejércitos mercenarios al servicio de la estrategia contrainsurgente, a cambio de la prerrogativa de exportar libremente cocaína y heroína a los mercados de los Estados Unidos y Europa. Esta guerra infame hizo correr la sangre decenas de luchadores y defensores de derecho humanos y destruyó el tejido social, con lo cual la oligarquía garantizó la implantación del neoliberalismo en el país, sin oposición real. La soberanía y dignidad de la Nación han sido violadas hasta llegar al extremo de sembrar el país de bases militares gringas, desconociendo la Constitución, con la complicidad de todas las instituciones del Estado y la pasividad de la sociedad que, embrujada por el régimen de ultraderecha uribista guarda silencio como si no significara nada el hecho de que Colombia esté convertida hoy en una cuasi colonia de los Estados Unidos, faltando para agregar una estrella más a la bandera gringa. Este hecho ha convertido el país en una real amenaza para los pueblos vecinos que están dando pasos por romper las ataduras imperialistas para ser libres y dueños de su propio destino; y además ha servido para que lo llamen con el ignominioso título del “Israel de Suramérica” La clase que gobierna y maneja el poder además de su insensibilidad social, es corrupta criminal y traidora a la Patria. Estos 45 años transcurridos desde que el ELN lanzó su grito en defensa de los intereses de los trabajadores y los pobres del campo y la ciudad, en el Manifiesto de Simacota, dan la razón de la validez y vigencia de la lucha emprendida por la LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL. La oligarquía lacaya no merece seguir gobernando el país, en su cabeza no cabe el interés de la Nación, sino el de los ricos y el imperialismo. Por tal motivo tenemos que cerrar fuerzas hoy con todo el vigor en contra de la maquinaria reeleccionista y la perpetuidad del gobierno uribista. Se hace urgente generar los cambios que el país necesita para que se constituya un Estado, que ponga al centro del interés máximo de la Nación, el bienestar de las mayorías, el desarrollo sostenido que garantice el futuro de las nuevas generaciones y la libertad para que los colombianos seamos dueños del propio destino. Es urgente trabajar por un gobierno de Nación, Paz y Equidad que jalone y haga viable los cambios que el país necesita. Nacional ¡¡ QUE AÑO NUEVO !! La última proeza social de Uribe al terminar el año fue definir el salario mínimo por decreto. Ese acto antisocial presagiaba las desgracias del año nuevo. Pero como siempre, los culpables están fuera del gobierno, del estado y del sistema capitalista, eso es lo que venden los medios de información. La avalancha alcista no se hizo esperar comenzando el 2010, como suele suceder todo comienzo de año y las justificaciones sobran sin ser la esencia del problema. Ante la grave carencia de agua, el gobierno estableció el reglamento sancionatorio para el despilfarro; pero la voraz inversión extranjera a la que Uribe eleva a ángel de la guarda, se apropio en Colombia de las fuentes del precioso líquido y aunque sea un derecho de los colombianos y un servicio público, solo acceden a ella los estratos altos, los pobres que vivan como puedan. Y como el futuro en materia de agua es crítico, la responsabilidad de la escasez no es del gobierno ni el Estado, sino culpa “del fenómeno del niño”. En el tiempo de las copiosas lluvias, tampoco la responsabilidad de las desgracias ocurridas fue del gobierno por sus imprevisiones, y abandono sino del invierno. El grueso del presupuesto se destina a la guerra y no a mejorar los servicios públicos, pero según los medios de información, el gobierno no tiene responsabilidad en ello porque su obligación es “combatir el terrorismo” para “Salvar a Colombia”. Tampoco es el gobierno el responsable de la grave crisis de salud, solo para citar algunos ejemplos de la grave crisis social colombiana. Ante todo esto salta la pregunta: cuál es la responsabilidad del Estado y el gobierno con la población? Para que son elegidos los gobernantes? Y no es que tengan que regalarle nada a nadie, el Estado colombiano es rentista, la gente paga impuestos y aunque muchas riquezas se han entregado al capital extranjero, el Estado y el gobierno reciben abultados recursos cuya obligación es lo social; desafortunadamente este y los anteriores gobiernos son corruptos y la maquina del Estado está al servicio de quienes explotan a los trabajadores y se enriquecen con las inmensas riquezas del país. El gobierno está al servicio de los capitalistas y sin duda Uribe les está haciendo muy bien el mandado no solo a los criollos sino a sus amos extranjeros, por ello en el horizonte del año que comienza se asoman peligros y amenazas para el empleo, los servicios y las garantías de futuro para el pueblo y los sectores medios de la población; solo los poderosos tienen asegurado su futuro con cualquier gobierno capitalista que siga en el poder. Solo la lucha popular por alcanzar los derechos de las mayorías, alcanzará las reivindicaciones, la justicia social y el buen futuro. Este es el desafío del año que comienza, nunca serán los capitalistas quienes busquen cambiar sustancialmente la realidad social porque como están las cosas, es lo mejor para ellos. Las luchas del pueblo colombiano deben articularse a las luchas de los demás pueblos del continente; no compagina con un verdadero luchador y patriota, el falso nacionalismo o patrioterismo que pregonan los medios de información para encontrar en los pueblos o gobernantes vecinos, la responsabilidad de las duras realidades de los colombianos humildes, como ahora lo pregona el gobierno uribista. Quien mire más allá de sí mismo, comprenderá que es falsa esta visión perversa y maniquea. Los pueblos y naciones, son los destinados a cambiar el futuro y a ello le apostamos los hombre y mujeres del ELN. En ese objetivo pueden contar siempre con nosotros. Nadie debe ilusionarse, los triunfos definitivos no están a la vuelta de la esquina, estamos ante una lucha dura, difícil, porque los poderosos no renuncian mansamente a sus privilegios, así lo hemos sostenido y lo reafirmamos; seguimos decididos a ir hasta el final como nos lo enseñó el legendario líder popular y guerrillero Camilo Torres Restrepo. Nacional DIOS LO QUIERE Por Claudia I. E. Aprovechando la somnolencia de la primera semana de enero, el Presidente Uribe sorprendió de nuevo a la opinión diciendo que su tercer mandato iba a ser posible gracias a la voluntad divina y al voto de 7,5 millones de colombianos. Hace la módica suma de 10 siglos, otros caballeros –dicen que tan Destemplados, como este presidente- al emprender sus empresas militares, también gritaban ‘Dios lo quiere’. Ellos, los Cruzados, hacían la guerra a los infieles con la esperanza de garantizar su salvación; creían que masacrar paganos purificaba la tierra en que vivían; además, para la administración del despojo de los ateos inventaron los banqueros modernos y para financiar tales guerras, crearon por primera vez los sistemas de impuestos directos cobrados a toda la población de un país. El parecido, no es coincidencia Corrían los años finales del siglo XX, cuando los Papas Bush I y Bush II, declararon la guerra universal contra los infieles, que tuvo especial acogida en los dominios de Macondo, en donde se distinguió por su entrega a esta empresa, un mandatario oriundo de Antioquia, la de acá, no la de Asia menor. En su Primera Cruzada logró saquear las regiones paganas, a costa de perder a su lugarteniente preferido, don Pedro Juan Moreno Villa, acosado por el villano Coronel Peláez. En la Segunda Cruzada no obtuvo mayores éxitos, pero también quedaron regados en el campo de batalla, muchos de sus escuderos favoritos, entre ellos el General Rito Alejo del Río y su consejero de predilecto Narváez el Inteligente. Para la Tercera Cruzada que se aprestaba a iniciar, no contaba con tanto entusiasmo de sus seguidores ni con el pleno favor del Papado, que ya lo miraba como su brazo armado gangrenado. Las finanzas sobran Los Papas ordenaron que cada grupo de Cruzados se autofinanciara y avanzara por separado hasta aproximarse al primer objetivo estratégico. Ahí fue cuando Moreno Villa logró monopolizar el comercio de insumos químicos para procesar cocaína, mientras Mario el primo hermano del mandatario se dedicó a la compra de tierras despojadas a los infieles, contando con el apoyo para su legalización, de otra familiar que ejercía como Notaria en la capital de Antioquia, a la vez que el capo del clan, el Tuso Sierra exportaba la cocaína. Así, el flujo de finanzas se garantizó, durante el inicio de la Primera Cruzada, cuando obtuvieron el 22 por ciento de los cargos en el Senado de la República; cifra que aumentaron hasta el 27 por ciento al comienzo de la Segunda y que aspiran a volver a lograr ahora en el despegue de la Tercera. El día de la quema Los caballeros Destemplados encabezados por los capos de los mayores carteles de la cocaína, acumularon tanta riqueza y poder, que despertaron la envidia del Papado y de otras potencias aliadas, quienes los acusaron de ritos satánicos, procediendo a encarcelarlos y a extraditarlos a la sede del Papa de turno, el 13 de mayo del segundo año de la Segunda Cruzada, en donde se les confiscaron sus inmensas fortunas y fue disuelta la Orden de los Destemplados. El mandatario debilitado, pero terco, prosiguió los preparativos para la Tercera Cruzada, que incluía cambiar de nombre a los destacamentos Destemplados con que aún contaba; por lo que ordenó adoptar otras siglas a las microempresas electorales que antes se llamaban Convergencia Ciudadana, Colombia Viva, Alas y Colombia Democrática, auto denominadas ahora Partido de Integración nacional (PIN) y ADN, para hacer creer que si estaba disolviendo la Orden de los Destemplados. Lo que aún falta por verse, es el día en que al primer y gran capo de la disuelta Orden, el Papado lo lleve a morir en la hoguera; momento en que se conocerá el color del humo que salga de este sacrificio. Caer para arriba El DAS, el destacamento de elite dedicado a los crímenes de Estado, dirigido por los más incondicionales seguidores del primer mandatario, cayó en desgracia, dado que les fue imposible tapar tanta podredumbre de cadáveres, lo que obligo al gobernante a… cambiarle de nombre. Internacional HAITI: SIGLOS DE INVASIONES, DESTRUCCION Y CRISIS. CRONOLOGIA EXTENSA* Para que cada quien saque sus propias conclusiones. 1786: Llegan a la colonia francesa veintisiete mil esclavos, al otro año cuarenta mil. 1791: En el otoño estalló la revolución. En un solo mes, septiembre, doscientas plantaciones de caña fueron presa de las llamas; los incendios y los combates se sucedieron sin tregua a medida que los esclavos insurrectos iban empujando a los ejércitos franceses hacia el océano. Los barcos zarpaban cargando cada vez más franceses y cada vez menos azúcar. La guerra derramó ríos de sangre y devastó las plantaciones. Fue larga. El país, en cenizas, quedó paralizado; a fines de siglo la producción había caído verticalmente. «En noviembre de 1803 casi toda la colonia, antiguamente floreciente, era un gran cementerio de cenizas y escombros» (Galeano) 1791. En lo que podríamos considerar la primera “agresión directa” contra América Latina y el Caribe, el entonces Presidente estadounidense George Washington (1789-1797) apoyó financieramente a la administración colonial francesa sobre la isla originalmente denominada por sus aborígenes Haití o Quisqueya (rebautizada por Cristóbal Colón con el nombre de La Española), sin lo cual la estructura burocrática-militar de la monarquía constitucional francesa surgida de la Revolución de 1789 no habría podido sostenerse durante los primeros meses de la revolución antiesclavista e independentista haitiana capitaneada, primero, por Vicent Ogé y, a partir de 1794, por el célebre general negro Toussaint Louverture. (Luis Salazar) 1794. 4 de febrero: Haiti es el primer pais de Nuestramerica en abolir la esclavitud. 1802. El general frances Leclerc había escrito a su cuñado Napoleón, desde la isla: «He aquí mi opinión sobre este país: hay que suprimir a todos los negros de las montañas, hombres y mujeres, conservando sólo a los niños menores de doce años, exterminar la mitad de los negros de las llanuras y no dejar en la colonia ni un solo mulato que lleve charreteras» 1802. Jefferson, presidente de los EEUU, mantuvo su silencio cómplice frente al régimen de terror instaurado en Haiti, primero, por el general francés Charles Leclerc y, luego de su muerte, por el también general galo Donatien Rochambeau. Como resultado de esas y otras acciones precedentes se calcula que, en una década, perdieron la vida más de 100 mil esclavos y libertos haitianos. 1803. 17 de abril: Muere en la prisión francesa de Joux, desatendido por los médicos Toussaint L'Ouverture, comandante del pueblo combatiente haitiano. 1804. 1 de enero: Independencia de Haiti. 1804.El presidente estadounidense Thomas Jefferson negó su reconocimiento a la independencia de Haití (1ro de enero de 1804) y a la fundación de la primera república gobernada por esclavos y libertos negros y mestizos del mundo, así como, por ende, al gobierno de Jean Jacques Dessalines (1804-1806), quien había sustituido a Toussaint Louverture luego de su muerte, el 7 de abril de 1803, en una cárcel francesa. A pesar del intenso comercio existente con esa isla, de que Francia reconoció la independencia de Haití en 1825 y que el Imperio británico lo hizo en 1839, esa retardataria conducta oficial estadounidense se mantuvo hasta 1862.(Luis Salazar) 1805. El Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Charles Talleyrand, expresa sobre Haiti: “La existencia de un pueblo negro en armas, (…) es un espectáculo horrible para todas las naciones blancas”. 1806. Cediendo a la presión francesa, el Congreso de los Estados Unidos prohibió el comercio con Haití 1807. Manteniendo su estrategia contra la Revolución Haitiana, el presidente Thomas Jefferson renovó su “embargo” económico contra el gobierno haitiano entonces presidido por el general independentista Henri Christophe (1763-1820). Esa política –junto a las posturas similares de las potencias imperiales europeas y a las profundas contradicciones socio-políticas y socio-raciales existentes en Haití— propició que se produjera la división de esa recién liberada isla caribeña en una república (ubicada en el Sur) y en una monarquía (ubicada en el Norte). La primera fue presidida por Alexandre Petion y la segunda por Henri Christophe. (Luis Salazar) 1816. Por la solidaridad de Alexandre Pétion, (quien colocó como única condición la emancipación de los esclavos en los territorios latinoamericanos que fueran liberados del dominio español), Simón Bolívar pudo organizar en territorio haitiano las dos expediciones militares con las que iniciaría la última etapa de la lucha por la independencia de América del Sur. 1869. Haití es invadida por Francia. 1871. Haití es invadida por España. 1872. En el contexto de sus constantes conflictos bélicos con Francia, barcos de guerra alemanes obligaron al gobierno haitiano a pagar fuertes reclamaciones financieras a los hombres de negocios alemanes. Ante esa situación, y aduciendo la Doctrina Monroe, el gobierno haitiano solicitó apoyo al gobierno de Ulyses Grant; pero este rehusó. 1877. Haití es invadida por fuerzas de Gran Bretaña. 1888: Unidades de la Marina de guerra estadounidenses bloquearon las costas de Haití con vistas “a persuadir” al gobierno de ese país de que liberara una nave estadounidense que había violado las leyes haitianas. Según algunos historiadores, entre 1857 y 1900, Estados Unidos emprendió diecinueve acciones intervencionistas contra sucesivos gobiernos de Haití con el propósito de favorecer los intereses de ciudadanos estadounidenses (muchos de ellos de origen libanés o sirio-palestino) radicados en esa isla del Caribe. 1891. Unidades de la Marina de guerra estadounidenses bloquearon las costas de Haití con el pretexto de “proteger la vida y las propiedades de ciudadanos americanos en la Isla Navassa”. 1910: Bajo la presión de sus cañoneras, la Casa Blanca le impuso al presidente Antoine Simon (1908-1911) un crédito de la Casa Speyer and Co. y del National City Bank (ambos de Nueva York), así como el llamado Contrato Mac Donald, mediante los cuales el gobierno de Haití perdió su soberanía financiera y autorizó la penetración en su economía de diversos monopolios estadounidenses.(Luis Salazar) 1914. 29 de enero: Los "marines" de los cruceros South Carolina, Wheeling y Tacoma desembarcan en Port-au-Prince, Haití, con motivo de disturbios revolucionarios. Permanecerán allí hasta el 9 de febrero. 1914. 20-21 de febrero: Nuevos desembarcos de "marines" en puertos haitianos, inmiscuyéndose en los conflictos internos. A pesar de su retórica “democrática”, el Presidente estadounidense Woodrow Wilson autorizó la ocupación militar de la capital de Haití con vistas a presionar al breve gobierno de Davilmar Théodore para que resolviera todas las cuestiones litigiosas con los monopolios estadounidenses, así como para que le entregara el control de la bahía Molé Saint-Nicholas. 1915: En razón de las presiones económicas y político-militares estadounidenses, fue derrocado el presidente de Haití, Davilmar Théodore. 1915. 28 de julio. Asume el general Vilbrum Sam, quien dada la resistencia popular y luego de autorizar el asesinato a sangre fría de decenas de presos políticos, se refugió en la Embajada francesa; pero un grupo de enardecidos lo sacó por la fuerza y lo ajustició en la vía pública. Tales acontecimientos fueron utilizados por Woodrow Wilson como uno de los pretextos –junto a las nunca demostradas pretensiones del Káiser de invadir Haití— para iniciar una prolongada y terrorífica ocupación militar de esa nación caribeña. Esta se prolongó hasta 1934. 1915. 12 de agosto: Bajo la activa coacción de los interventores armados, dueños del país, el Parlamento haitiano elige presidente a Sudre Dartiguenave. Siempre con la presencia de los "marines", Dartiguenave firma un tratado que coloca a su patria en condición de protectorado de Estados Unidos. Los tropas extranjeras continuarán en Haití hasta 1934. 1915. La resistencia popular y campesina –durante la llamada “guerra de los cacos” (1912-1929)— fue aplastada a sangre y fuego, y empleando métodos terroristas por parte de la Infantería de Marina estadounidense y de sus cipayos haitianos. Estos incluyeron el bombardeo aéreo contra diversas zonas rurales y contra la población civil asentada en estas. 1930: Bajo el chantaje de mantener indefinidamente la ocupación militar, el presidente republicano Herbert Hoover (1929-1933) obligó al nuevo mandatario haitiano, Sténio Vincent, a negociar de manera secreta un Tratado que permitiera la “salida paulatina y ordenada” de las tropas estadounidenses de Haití. 1937: Con el silencio cómplice de la Casa Blanca el sátrapa “dominicano” Rafael Leonidas Trujillo ordenó la sádica matanza de cerca de 25 000 haitianos. Para evitar que el incidente afectara la “seguridad del Caribe”, el Departamento de Estado presionó la realización de una reunión entre el presidente haitiano Sténio Vincent y Trujillo. Esta concluyó con la aceptación por parte del mandatario haitiano de una indemnización de “veintinueve dólares” por cada uno de los 18 000 haitianos que –según el sátrapa dominicano— habían sido asesinados. (Luis Salazar) 1950. La Casa Blanca respaldó en Haití el golpe militar que llevó a la presidencia de ese país al general Paul Magloire (1950-1956), quien inmediatamente se sumó a los gobiernos latinoamericanos y caribeños que –dentro de los marcos de la OEA—, respaldaron la agresión estadounidense contra la entonces recién fundada República Democrática y Popular de Corea (RDPC). 1957. La Embajada estadounidense “santificó” el fraude electoral que llevó a la presidencia de Haití a François Duvalier (“Papa Doc”), quien –siempre con el apoyo oficial norteamericano— inauguró un régimen terrorista dinástico que se prolongó hasta 1986. 1969. La CÍA apoya una invasión de Haití contra "Papá Doc" Duvalier, procedente de Honduras. Ya no era conveniente a los planes del imperio. Fracaso total. 1971. Luego de la muerte por causas naturales de François Duvalier, y con el apoyo de la Casa Blanca, asumió el gobierno de Haití su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc); quien en ese momento sólo tenia 19 años de edad. 1986: Gracias a un acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y Francia, pudo abandonar impunemente Puerto Príncipe el dictador haitiano Jean-Claude Duvalier (Baby Doc), quien había sido derrocado por una revuelta popular. “Santificado” por la Casa Blanca, lo sustituyó un Consejo General de gobierno, en el que tenía un peso decisivo el sanguinario general Henry Namphy. 1987: Para tratar de contener la intensa movilización popular que se desarrollaba en Haití, así como para “controlar” los resultados de las elecciones programadas para fines de ese año, las Fuerzas Armadas de Haití (FAH) –en particular, el batallón Leopardo, entrenado y equipado por Estados Unidos— y “escuadrones de la muerte” formados por los servicios de seguridad emprendieron diversos actos terroristas contra sectores de la población; entre ellos, la Masacre de Jean Rabel (en la que fueron ultimados más de mil campesinos) y el asesinato del líder del Movimiento Democrático para la Liberación de Haití, Louis-Eugène Athis. 1987. 29 de marzo: fue declarada la Constitución que actualmente rige desde que fue reinstaurada en 1994. 1989: El recién electo Presidente estadounidense George H. Bush (1989-1993) aceptó las promesas del millonario general duvalierista Prósper Avril (quien había manipulado “el golpe de Estado de los sargentos” del año precedente) de emprender un proceso de “democratización irreversible” en Haití. Pese a esas promesas –con el silencio cómplice de la Casa Blanca— Avril, luego de derrotar un intento de golpe de Estado del batallón Leopardo, continuó reprimiendo el movimiento popular. 1991. 1 de octubre: Los militares expulsa al presidente constitucional de Haiti, Aristide, y comienza una masacre de centenares de haitianos al sumir el gobierno el Teniente General duvalierista Raúl Cedrás (1991-1994). 1993. Acuerdo de la Isla de Gobernador, ubicada en Nueva York, mediante el cual –a instancias de los “mediadores oficiales estadounidenses”— Aristide, a cambio de su retorno al país, se comprometió, entre otras cosas, a disminuir su poder personal, a aplicar las “recetas neoliberales” del Consenso de Washington y a dejar impunes a los autores intelectuales y materiales de los miles de crímenes de lesa humanidad perpetrados por los golpistas. Mientras tanto, se mantuvo el embargo económico decretado por la ONU y el bloqueo por parte de fuerzas navales estadounidenses y canadienses de las costas haitianas, así como la contención del flujo de emigrantes hacia Canadá y Estados Unidos, muchos de los cuales fueron brutalmente recluidos en la mal llamada Base Naval de Guantánamo. 1994. Agosto: cumpliendo un acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU y luego de fortalecer su bloqueo naval contra Haití, las fuerzas armadas yanquis ocuparon ese país. Fiel a los acuerdos de la Isla de Gobernador, Aristide retornó a su patria y, en consulta con la Casa Blanca, nombró un Primer Ministro y facilitó la salida del país de los altos militares implicados en la brutal represión de los años precedentes. 1996. Se posesiona el actual presidente René Preval. Por primera vez se entrega el gobierno de un presidente elegido a otro. 1998 Cuba inicia su colaboración con Haití en materia de salud, tras el paso del huracán George. Se han salvado 230 mil vidas y más de 100 mil bebes han nacido en tierras haitianas, con el apoyo del personal médico cubano en estos 11 años. 2000. En una nueva “intervención democrática” en Haití, el presidente William Clinton- le impuso al recién reelecto presidente Jean-Bertrand Aristide (2001-2003) el tutelaje de la OEA en los asuntos internos haitianos y fuertes compromisos en la “guerra contra el narcotráfico”, así como en el control de la emigración hacia Estados Unidos como condición para su reconocimiento por la “comunidad internacional” y para la entrega de la ayuda económica internacional que tanto necesita ese empobrecido país caribeño 2004: Continuando su centenaria política intervencionista en los asuntos internos de Haití, fuerzas militares estadounidenses y francesas ocuparon ese país y deportaron al presidente Jean-Bertrand Aristide. Inmediatamente después, impusieron un gobierno encabezado por el “presidente” Boniface Alexandre y por el Primer Ministro, Gerard Latortue. Ante la ilegitimidad de origen de su mandato y su incapacidad para controlar la convulsa situación de ese empobrecido país, estos le solicitaron a la ONU el envió de una fuerza multinacional que contribuyera a la pacificación del país. Creando un complicado precedente y gracias a las gestiones de la administración Bush, esa fuerza militar –identificada con el acrónimo MINUSTAH— fue comandada por un General brasileño e integrada por más de 7 000 afectivos de diversos países del mundo; la mayor parte de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay. La indefinición de objetivos por parte del “gobierno haitiano” y las presiones de la Casa Blanca para que la MINUSTAH se implique directamente en la represión de los diferentes “grupos armados” existentes, rápidamente colocó a esa fuerza multinacional en medio de fuertes contradicciones entre los intereses geopolíticos y geoeconómicos estadounidenses y las principales demandas de la población haitiana. La misión aun continúa 2006. En Febrero René Preval es declarado vencedor de las elecciones para la Presidencia. 2010. 12 de enero. Catástrofe. El terremoto causa la muerte de más de 150.000 personas. Un millón de damnificados y la destrucción de la capital. El mundo se desborda en solidaridad. Los países del ALBA, refuerzan la ya existente. Los yanquis mandan soldados armados. 2010. La invasión por enésima vez de las tropas yanquis, que ya llegan a más de quince mil unidades, es la respuesta imperialista a las necesidades abrumadoras de ayuda humanitaria del pueblo haitiano. Silenciosamente, las tropas gringas se apoderan del aeropuerto, los puertos, la sede de gobierno, el tránsito y las comunicaciones, imponiendo una autoridad que nadie les ha concedido. * Con el sustento de la cronología de Selser, de textos de Galeano, especialmente del libro de Luis Suarez, Agresiones de los Estados Unidos contra América latina y el Caribe, La Habana, 2006 y otros. www.eln-voces.com www.patrialibre.org