EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revista Insurrección No. 221– 21 de junio de 2010 Editorial GANÓ LA ABSTENCIÓN Nacional LOS CIENTO OCHENTA GRADOS DE ANGELINO Internacional * EL ORO PARA LAS TRANSNACIONALES * CONTRASTES Editorial GANÓ LA ABSTENCIÓN Así hoy los tradicionales dueños de El Tiempo hayan vendido parte de sus acciones a un socio estratégico internacional, no quiere decir que se hayan apartado de disponer el instrumento mediático que colocaba y sostenía los presidentes. En la actualidad la familia Santos deja de ser ese poder entre las bambalinas de la prensa, para ejercerlo desde la Casa de Nariño. Santos es el representante de una burguesía que a lo mejor quiere limpiarle un poco el rostro a este gobierno aliado descarado del paramilitarismo y la mafia. No se cansa de agradecer a Uribe el favor de haberle permitido a la oligarquía colombiana mejorar la seguridad a sus riquezas. Pero sin duda que este régimen lleva sobre sus hombros una carga de crímenes que pueden colocar en riesgo su estabilidad futura. Esa limpieza, así hoy se disfrace de adulación a Uribe, es uno de los retos que enfrentará el gobierno entrante. Que en la segunda vuelta haya ganado Santos, no es una sorpresa para nadie, para todos es evidente que desde cuando el referendo reeleccionista trató de imponerse, la maquinaria clientelista y mafiosa armó el tinglado para ganar. Por eso no fue raro que mientras todo mundo le hacía el feo al partido paramilitar del PIN, el mismísimo presidente Uribe se reunía con ellos en Palacio. El uribismo se encargó de cooptar toda la clientela de los viejos y nuevos partidos tradicionales, Conservador, Liberal, Cambio Radical y PIN; configuró en la práctica y alrededor del Partido de U, una especie de Partido Institucional, al estilo mexicano, para perpetuarse, usando el poder del Estado como ente privado que les permitirá un futuro sin rivales. Tal vez se designarán los próximos presidentes a dedo. Los dineros públicos estarán destinados a seguir manteniendo el caudal de votantes. La abstención fue la ganadora, creció en la segunda vuelta, para colocarse en el respetable 55,55%. La gente votó menos que en la primera vuelta porque está desencantada con las opciones que tenía a la vista, no interpretaban los intereses de las grandes mayorías que superan los 16 millones de personas que no votaron. Que se deje de pensar que estos abstencionistas son gentes apáticas o pasivas, pues cuando alguien no toma una opción no es porque no le interesa la política. Hoy debe analizarse de otra manera. La política es la forma de construir caminos de futuro, pero cuando esa forma y esos contenidos no llenan las expectativas de la gente, es porque puede estar buscando otra forma de construir futuro. Podemos estar ante otra forma de hacer política y que la gente la está esperando. Debemos preguntarnos sobre las motivaciones que pueden tener esas mayorías de colombianos cuando han mirado que los mismos congresistas que están implicados en crímenes llegan al parlamento a través de familiares o testaferros. Por fortuna, Colombia tiene reservas morales que siguen levantando las banderas de la paz, la justicia social, el respeto por los Derechos Humanos y claman por que los crímenes de lesa humanidad cometidos por este gobierno no queden impunes. La movilización, la lucha, el no quedarse callados, la protesta social, la confluencia de los de abajo y excluidos será la verdadera forma de construir otra política que nos convoque por una Nueva Colombia. Nacional LOS CIENTO OCHENTA GRADOS DE ANGELINO Corrían los años 70, se encontraba en plena efervescencia la lucha antiimperialista que significó para el mundo revolucionario la heroica gesta vietnamita; estaban frescos los recuerdos memorables de la juventud parisina de aquel mes de Mayo de 1968, que luego haría emblemática la figura del líder guerrillero Ernesto CHE Guevara. Para aquellos momentos trascendentales que cambiarían por siempre el rumbo de mi vida de dirigente sindical y la de muchos colombianos, tuve la oportunidad de conocer y compartir con importantes dirigentes obreros de Fedepetrol, organismo sindical de segundo grado que agrupaba en su seno a los trabajadores del petróleo, incluyendo a la histórica Unión Sindical Obrera USO. Por ese tiempo conocí a Angelino Garzón, presidente de la Federación de Trabajadores Estatales, FENALTRASE y secretario ejecutivo de la CSTC, central obrera que aglutinaba a sectores de sindicatos de tendencia comunista, del PCC. Fueron páginas de lucha donde observábamos y participábamos de las consignas por construir una organización independiente, revolucionaria y democrática del sindicalismo colombiano, evento que luego de muchas actividades se realiza en la ciudad de Medellín del 9 al 12 de Diciembre de 1976. Allí se logró la importante cita de congregar algo más de 7.000 líderes de talla regional y nacional que ponían a girar a su alrededor las mayorías sindicales y agrarias del país, principalmente aquellos del sindicalismo industrial, magisterial y estatal que se congregaban alrededor de la ANUC, Línea Sincelejo. En estas jornadas clasistas del movimiento obrero campesino y popular, brillaban con luz propia importantes dirigentes obreros y sindicales, entre quienes se destacaba Angelino Garzón, por su radicalidad, consecuencia y militancia política dentro del Partido Comunista de Colombia, con su accionar, fue ejemplo de combatividad y de consecuencia por la defensa de los intereses del proletariado. Luego, con el paso del tiempo lo pude ver desde lejos, ya no compartíamos los mismos espacios y las circunstancias me obligaban a mantener la distancia geográfica, más no la sentimental y sensorial por los intereses populares. Varios años después lo vería en la Gobernación del Valle del Cauca, tercer Departamento en importancia económica y política del país. El paso por la institucionalidad colombiana, saboreando las mieles del poder, produjo en él, importantes transformaciones ideológicas y políticas, en un país como Colombia, donde atreverse a luchar en la legalidad, por cambios siquiera medianamente democráticos, es colocarse un sello lapidario que ha llevado a cientos de luchadores populares a la tumba como escarnio a su osadía. A otros los llena de cobardía e inconsecuencia. Su comportamiento de oscilación de la izquierda a la extrema derecha en medio del ritmo de la agitación social, no justifica sus comportamientos erráticos en la confrontación de clases.De ninguna manera justifico sus cambios desde la radicalidad que practicó en la década de los 70. Lo más triste y vergonzoso de toda esta historia es su parte concluyente, al ver a este aguerrido dirigente del sindicalismo y de la lucha popular colombiana, postrado al pedestal de vocero del neoliberalismo imperial, (perdón por el pleonasmo). Acto procaz que me produce asco y sentimiento. No me cabe en la cabeza y pienso que muchos con quienes compartimos antaño los mismos espacios, estarán pensando lo mismo; ponerse al lado de Juan Manuel Santos como formula vicepresidencial, con el autor intelectual de los llamados “falsos positivos” o crímenes de lesa humanidad, del asesinato en serie de dirigentes sindicales, de la violencia generalizada que vive el país hace más de medio siglo promovida por la familia Santos de El Tiempo, de todas las políticas de desplazamiento forzado y expropiación de tierras a más de 5 millones de colombianos para entregárselas al narcotráfico, a los terratenientes, a los paramilitares y a las transnacionales, no tiene perdón de Dios, como decía mi abuela. Juan Manuel Santos es además, parte activa de las políticas económicas que han llevado al país a la ruina; uno de los responsables de la entrega de la soberanía nacional con la instalación de las bases militares gringas que buscan frenar la lucha popular, el proceso insurgente nacional y atacar los procesos democráticos y revolucionarios que vive actualmente América Latina; igualmente es corresponsable de las políticas de narcotráfico y paramilitarismo con que el Estado criminaliza, judicializa y trata de corromper la lucha popular. Angelino es ahora cómplice del régimen mafioso, continuista, guerrerista y terrorista, que un día combatió con decisión y fuerza. Hoy ha cambiado de bando en un vergonzoso giro de ciento ochenta grados. Por eso me sumo a quienes lo catalogan con razón de traidor a la justa y digna causa del pueblo y los trabajadores colombianos. Cesar Flórez González Junio de 2010 Nacional EL ORO PARA LAS TRANSNACIONALES El Instituto Humboldt, considera a Colombia el cuarto país más rico en biodiversidad en el mundo. El 40 por ciento del país está cubierto por bosques que albergan el 10 por ciento de las especies vivas del planeta. Es el primero en diversidad de anfibios y aves, segundo en especies de plantas, tercero en reptiles y quinto en mamíferos. Pero esa realidad, como patrimonio de nuestra comunidad nacional, la narco oligarquía ha querido mostrarla al mundo como un "paraíso", para los megaproyectos dentro de su política de "confianza inversionista", negando el conflicto social y armado, las condiciones de grave crisis humanitaria y la alta polarización política por los escándalos de corrupción e impunidad del régimen que acaba desgastado y pretende remozarse con las recién pasadas elecciones. Se está vendiendo la propuesta "Colombia País Minero 2019", que aunque traerá divisas - sobre todo con el precio del oro disparado a 1.220 US la onza troy- con seguridad tendrá un costo ambiental demasiado alto. Supone la exploración y explotación minera, cuya fiebre está incrementada en diversas regiones del país; proyectos como el de La Colosa en Tolima y Angostura en Santander, son apenas algunos de los tantos que podrían hacer duplicar la producción de oro en los próximos dos años. Según Ingeominas, desde 2004 el gobierno ha entregado 1.536 títulos para explorar y explotar yacimientos de oro y hay otros 7.770 en trámite. Según el Dane, entre enero y marzo de este año, las ventas de oro superaron en 31,6 millones de dólares las exportaciones de café. Mediante esta política el país se ha entregado a grandes empresas mineras transnacionales que saquean los recursos. Entre las más comprometidas en conflictos socio ambientales y violación de DD.HH. están: Drummond, acusada del asesinato de sindicalistas, Grey Star que destruye los páramos nororientales, Holcim que erosiona el centro del país, Mandé que expulsa a indígenas y comunidades afrodescendientes del Chocó, BP, Repsol y Oxy, petroleras involucradas en violación de derechos humanos de comunidades campesinas e indígenas. El tema minero es muy amplio y rico en nuestro país, porque existen minas de oro, bauxita, barita, uranio, platino, plata, carbón y yacimientos de petróleo entre otros; de la misma manera, el problema ecológico es más complejo; por lo tanto exige mucha responsabilidad con el territorio y la soberanía, porque el gobierno no se puede abrogar el derecho de darle el uso que se le antoje, sin respetar la Constitución. Los ambientalistas democráticos saben que su actitud es vista como un "capricho terrorista" y un freno al desarrollo. Pero su angustia es fundamentada. Extraer oro a cielo abierto requiere excavaciones gigantescas de hasta 600 metros de profundidad, debido a que el mineral se encuentra diseminado en pequeñas partículas en el subsuelo. "Esto implica acabar con una montaña. Y si desaparece el hábitat, se afecta el agua y todas las demás especies que viven en ese ecosistema", dice el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Dicha explotación utiliza sustancias tóxicas para separar el oro de la roca, como cianuro y mercurio, letales para los organismos vivos. Recientemente la Unión Europea prohibió la explotación minera con estas sustancias, porque tienen un impacto altísimo en la salud de los seres humanos y no hay garantía que se puedan evitar accidentes en los que agua contaminada con dichos elementos llegue al consumo humano. Las luchas de resistencia por la soberanía y el territorio que se desarrollan por las comunidades en varias partes del país. En particular las de el Nordeste de Antioquia y Sur de Bolívar -donde se explota hoy en día casi el 90% de la producción nacional- han implicado un alto costo en desplazamiento forzoso, masacres, militarización y paramilitarización por parte del gobierno de Uribe, quien ha hecho concesiones por 1.5 millones de hectáreas con las transnacionales, en especial con la Anglo Gold Ashanti. Uno de los casos más sonados ha sido el de la mina La Colosa en Cajamarca, catalogado el yacimiento más grande en el mundo en los últimos 10 años, cuya exploración por la firma sudafricana Anglo Gold Ashanti fue suspendida por Cortolima. Según la entidad, el proyecto va a afectar la cuenca hidrográfica de ríos que surten de agua al 60 por ciento de los habitantes. Corrientes que son cruciales además para la agricultura, y cuyo caudal ya se ha afectado por el Fenómeno del Niño. "El peligro es que se reduzca la disponibilidad de agua, pues la minería necesita grandes volúmenes, y también se teme que se deteriore su calidad", señala. En efecto, los expertos calculan que en un día de trabajo de una megamina a cielo abierto se necesita la cantidad de agua que consume en ese lapso una ciudad de 500.000 personas. Otro claro ejemplo es el interés por la explotación de oro en la región de Suárez, departamento del Cauca, donde el gobierno, a través del Ministerio de Minas y Energía, entregó en el 2002 en concesión la explotación de oro a un particular, dejando a más de 500 familias sin sustento y con una orden de desalojo que se estipuló para el 12 de mayo. La guerra está allí, por los intereses económicos de la explotación minera por las multinacionales como la surafricana Anglo Ashanti y la canadiense C. Resources en la explotación de oro en nuestro país. En este sentido, los gobiernos de Colombia y Canadá avanzan hacia un tratado de libre comercio TLC. Es un propósito internacional y de otros países con intereses eminentemente coloniales. Para algunos, el conflicto de la minería y la biodiversidad tiene que ver con el lesivo "Código de Minas" que prácticamente permite extraer minerales en cualquier parte del país sin tener en cuenta los riesgos para el medio ambiente. El artículo 13 de la Ley 685 de 2001 declara "de utilidad pública e interés social la industria minera en todas sus ramas y fases" y por lo tanto se pueden expropiar bienes inmuebles y los derechos sobre estos para su desarrollo. Si esto es así y se mira el mapa de nuevas solicitudes en la región andina, los daños ecológicos son apocalípticos. Aunque el Ministerio de Medio Ambiente logró excluir de esa norma los parques nacionales y los páramos, todavía están en riesgo muchas zonas de reservas forestales que podrían representar hasta la mitad del territorio colombiano. En la explotación "ilegal" en Zaragoza, Valle del Cauca, por ejemplo, se está acabando con la ribera del río Dagua y de paso está afectando la bahía de Buenaventura. El gobierno inició el proceso para legalizar la explotación pero en este caso no es aconsejable ni siquiera hacerlo de manera legal. Un peligro de la explotación minera como está planteada hoy, es la falta de instituciones para controlar y hacer seguimiento a estas actividades, como veedurías ciudadanas y lograr que por ejemplo las regalías se usen en beneficio de la comunidad. Los expertos citan como ejemplo el caso del departamento del Cesar, donde pese a los importantes recursos disponibles por la explotación de carbón, los estudios del PNUD señalan que no se han generado los avances esperados en los sectores de educación, salud, acueducto y alcantarillado. Se viene legislando a favor de las multinacionales mediante la entrega de títulos mineros y concesiones lesivas a la soberanía y contra los pequeños mineros, bajo la "Ley Código de Mina", donde da un tiempo de dos años para declarar "ilegal" el trabajo de la pequeña minería por el daño ecológico y en tal sentido se argumenta el despojo o "Extinción de dominio". Deben ser las comunidades quienes determinen el uso racional de los recursos para la pequeña minería ecológica que es parte de su cultura de resistencia, para su sobrevivencia y la defensa del medio ambiente como comunidad sostenible. Esa lucha social ha generado grandes debates y ayuda a crear conciencia; deben producirse nuevos encuentros y convergencias de los sectores afectados en defensa del territorio, de su patrimonio y la soberanía. Lo mejor es apostarle a otro modelo de desarrollo con el cual ganemos más productividad desde la biodiversidad, no solo con el ecoturismo sino también con la ciencia. Para ello falta invertir en investigación y desarrollo de la biodiversidad. No obstante, actualmente no hay la estructura administrativa para facilitar que los científicos colombianos tengan acceso a ese material de estudio y el trámite de un permiso puede demorar cinco meses o hasta más de un año, lo que obstaculiza su trabajo de investigación. Estamos contra la Gran minería irracional de las multinacionales, saqueadora y depredadora del medio ambiente. Contra el TLC por ser acuerdos benéficos para el imperialismo y anti populares, que se firman a espaldas del pueblo. Los colombianos no estamos listos para convertirnos en un país minero, sino para continuar el saqueo irracional. Por regalías momentáneas se está hipotecando el futuro suministro de agua y el buen funcionamiento de muchos ecosistemas que dan servicio a la gente y la pérdida en biodiversidad es para siempre. Internacional CONTRASTES Nuestramérica es una tierra de contrastes. Con una historia similar, donde la la lucha por la justicia social y la soberanía ha dinamizado el desarrollo de nuestras naciones y encaminado el futuro. Estamos en pleno ciclo Bicentenario y en estos días se eligen presidentes. Nuestros países configuran un mosaico que vale la pena apreciar, esta vez en una de sus facetas más visibles: sus mandatarios. En los últimos tiempos a los oligarcas les tocó dar la cara. El palo no está para cucharas en nuestra región. Se transluce una reconfiguración geopolítica y el imperio no está dispuesto a una segunda oleada revolucionaria, esta vez de otro corte, pero al fin una construcción que se denomina revolucionaria y antimperialista, que propende en general por la Unión de los pueblos y naciones y que destruye las estructuras de injusticia que ya son casi milenarias. Asumieron estrellas rutilantes de la oligarquía de cada uno de sus países. En Panamá, Ricardo Martinelli, uno de los más ricos del Itsmo, próspero comerciante e industrial, dueños de Azucareras, TV, Direct TV, empresas de oro, supermercados, etc. En Chile Sebastián Piñera, ave de rapiña del capital, enriquecido en épocas de dictadura, dueño de la TV que le robaron a la Universidad de Chile, dueño de aerolíneas LAN, con inversiones inmobiliarias y mineras, latifundistas. En Colombia, Juan Manuel Santos, heredero del más grande emporio mediático del país, de familias poderosa y encumbrada, socio de grupos españoles y gringos. Tres tigres que no se compran con menos de tres o cuatro mil millones de dólares. Tres grandes capitalistas, neoliberales, vinculados al capital transnacional, miembros de esas pocas familias que han explotado a sus pueblos y se denominan dueños del país. Enfrentan a la tendencia popular. En Uruguay y Bolivia, fueron elegidos dos pobres de solemnidad. Evo Morales, de los pueblos originarios, por cierto reelegido recientemente Presidente del sindicato de Cocaleros del Chapare, y José Mujica, exguerrillero tupamaro, viejo luchador, que para su toma de posesión hizo declaración de bienes. Su única propiedad es un Volkswagen de la década del 80 del siglo pasado. Entre los dos no alcanza el patrimonio a veinte mil dólares. Presidentes que provienen de la más profunda raigambre popular, ejemplos de entrega y honestidad, de compromiso y decencia, de pulcritud y sencillez. Seres humanos que jamás han explotado a nadie, vinculados al servicio al pueblo, a la lucha dentro del pueblo y con el pueblo. En Venezuela, el coronel Comandante Chávez que vive de su pensión y ahora de su sueldo, en Ecuador un intelectual el compañero Presidente Rafael Correa que asumiendo conciencia patriótica y revolucionaria ayudó a abrir las compuertas de la participación popular y promoviendo la vorágine se inscribe en la corriente transformadora. En Paraguay un obispo católico, el Padre Lugo de raigambre sencilla y modesta; en Brasil, el compañero Lula, un sindicalista de la metalurgia, que ha vivido de su trabajo, primero de obrero, luego de Presidente. Los explotadores contra los explotados o los que nunca han explotado a nadie. Los ricos, acumuladores del trabajo del pueblo contra los trabajadores que no saben más que servir al pueblo. Los oligarcas que han usado al Estado para enriquecerse contra los luchadores por la justicia social. Así está Nuestramérica. La oligarquía ve paso de animal grande y les ha tocado dar la cara, ponerse al frente de sus propiedades, de sus haciendas, de sus industrias, de sus Estados. A Piñera, Martinelli y Santos los administradores no les sirven. La situación se ha complicado y no hay mejor ojo que el del amo. Estamos en tiempos de confrontación, de lucha entre un capitalismo que ha destruido a Nuestramérica y pauperizado a su pueblo, pero que aun manipula y convence y una propuesta de justicia social, democracia económica, humanista que en algunos países llamamos socialista. Es decir estamos en tiempos, como nunca antes, de lucha por el futuro de los pueblos. Las opciones cada día son más nítidas. O construimos naciones para los trabajadores o nos dejamos imponer los intereses de los oligarcas. Se va desnudando la contradicción. www.eln-voces.com www.patrialibre.org