EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA Revista Insurrección No. 223– 5 de julio de 2010 Editorial OTRA VEZ EL ISRAEL DE AMÉRICA Nacional AUMENTEMOS LA LUCHA POR BIENESTAR, VIDA DIGNA Y EQUIDAD. Internacional LAS METAS DEL MILENIO EN TIEMPOS DE CRISIS Editorial OTRA VEZ EL ISRAEL DE AMÉRICA Que el DAS haya tenido o tenga interceptados los teléfonos del presidente Correa u otros funcionarios de la hermana República de Ecuador no causa mayores sorpresas, así como no las causa el que Uribe salga a desmentirlo porque es muy grave que este nuevo escándalo evidencie que dicho espionaje haya tenido lugar luego de las disculpas del presidente colombiano ante el mandatario ecuatoriano por el acto terrorista de bombardear su territorio en un ataque indiscriminado donde fueron asesinados varios civiles. Menos puede sorprender tal espionaje, cuando el recién elegido presidente de los colombianos ejercía como ministro de Defensa siendo que sus declaraciones en plena campaña eran de sentirse orgulloso por el aleve ataque al vecino país. No nos hemos equivocado afirmando que para desgracia de la paz de Colombia y el continente, Colombia se equipara hoy a Israel en Oriente Medio y en tales niveles el espionaje es una práctica inherente en los planes desestabilizadores que se le asignan desde el Pentágono. Estamos ante realidades muy graves que evidencian conductas intervencionistas y violatorias de la soberanía de los países vecinos, que en años anteriores se denominaba cooperación internacional como el hecho concreto de la captura en suelo ecuatoriano de revolucionarios como Simón Trinidad, solo para colocar un ejemplo. Actos similares se han llevado a cabo contra el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, entre ellos el secuestro del negociador de paz por las FARC Rodrigo Granda, y se han comprobado repetidos actos intervencionistas contra ese país que los funcionarios colombianos también se han empeñado en negar de manera cínica e irresponsable. Por supuesto que Uribe no podía quedarse callado ante tamaño escándalo pues dentro de sus planes guerreristas hacia el continente es lógico que lo niegue en forma categórica y si se siente contra las cuerdas, sacará su desgastado argumento referido a que son actos de personas fuera del servicio o conductas individuales que no comprometen los estamentos oficiales. Desafortunadamente el futuro se avizora gris para los vecinos de Colombia y la paz del continente, porque si bien hoy el gobierno de Uribe produce sus últimos estertores intervencionistas, esas acciones son el fruto de la “Seguridad Democrática” que es el plato fuerte con el que se ha comprometido a fondo J.M. Santos, quien la seguirá desarrollando a partir del próximo siete de agosto como parte del plan definido por EE.UU en su "lucha contra el terrorismo" Nacional AUMENTEMOS LA LUCHA POR BIENESTAR, VIDA DIGNA Y EQUIDAD. En su discurso el pasado 20 de junio el presidente electo Juan Manuel Santos prometió superar en cuatro años la pobreza de 7 millones de colombianos y otro tanto, según él, de la miseria que viven otros cuatro millones. Sí este fuera comparado con los discursos de los últimos veinte presidentes de Colombia, es el mismo propósito demagógico. Todos sabemos que mantener altos niveles de pobreza y miseria es consustancial al propio capitalismo porque ello es garantía de altos índices de ganancias, verdadero objetivo de todas las políticas de gobiernos como el de Juan Manuel Santos. Los propósitos expuestos sobre pobreza y miseria al mismo tiempo, buscan esconder el fracaso que significó el gobierno de Uribe en dicha materia, porque lo principal fue la “Seguridad Democrática", es decir las garantías para el saqueo de los recursos naturales y LA DESPOSESIÓN DEL TERRITORIO A INDÍGENAS, AFROSDESCENDIENTES, CAMPESINOS POBRES Y PEQUEÑOS MINEROS, asegurando que los pobres no protesten ni se organicen de manera alternativa ante la crisis de la vida que representa el actual régimen que conduce a Colombia. Santos promete ser el continuador de la obra de Uribe, con cuyas políticas se identificó y fue un gestor. Es conocido internacionalmente como el Ministro de los "falsos positivos", es decir de los crímenes de Estado contra indefensos jóvenes engañados por las fuerzas militares que tras ser asesinados son mostrados como guerrilleros dados de baja. De manera indiscutible los balances de ocho años de gobierno uribista registran un aumento de la pobreza y la miseria. Esta penuria tiende a crecer por la continua crisis humanitaria y el empobrecimiento que viene desde las capas medias de la sociedad que engordan la franja de pobres. A contravía de los pomposos discursos presidenciales que tratan de opacar la crisis social que recorre a Colombia, el país está informalizado o lo que es lo mismo, hay una ausencia notoria y progresiva de trabajo digno para una población muy significativa. Mientras el desempleo llega al 12,2%, o sea que hay 2.668.000 personas en las calles empolvadas de miseria, que buscan trabajo y no lo encuentran por mucho que llenen hojas de vida, al lado del desempleo hay una espantosa informalidad laboral y empresarial que se adueñó de más de medio país. La informalidad laboral es del 58 por ciento y la informalidad empresarial, que no se ve a simple vista porque es tapada por ser empresarios, se expresa en una capa de trabajadores fami-explotados de manera despiadada que ronda el 41.1 por ciento. Se equivoca de cabo a rabo la oligarquía cuando trata de reducir las cifras de la pobreza que condena a la subalimentación a millones de colombianos, pues nos hallamos frente a una realidad de país donde la mitad de la población come una vez al día o menos y todo esto resultado de que la pobreza en Colombia llegó a 45,5 por ciento de la población en 2009 y la miseria alcanzó al 16,6 por ciento. Muy grave que 20,5 millones de colombianos sean pobres y que sean 7,3 millones las personas que escasamente comen una vez al día, esto no se puede tapar con las manos porque hasta los mismos medios de información han mostrado las familias comiendo agua de panela con papel periódico. Tremenda contradicción se muestra que en Colombia, siendo uno de los países con mayores riquezas naturales y con crecimiento económico casi durante seis años consecutivos, aumentaron y se extendieron la pobreza y la miseria, lo cual se constituye en seis años perdidos para la mayoría de los colombianos y en acumulación desbordada para la pequeña franja de los mismos de siempre. Es ilegitima la política neoliberal practicada por los gobernantes colombianos pues mientras varios gobiernos de América Latina aprovechan los recursos naturales para sembrar vida y desarrollo, en nuestro país los recursos naturales son entregados a las corporaciones transnacionales para su beneficio, despojando al Estado de esos activos que son posibilidades de desarrollo nacional. Es indignante que mientras pase eso en nuestro pais, una nación grande en población como Brasil pudo en estos años sacar y rescatar de la pobreza a 40 millones de personas, y que uno de los gobiernos más criticados y cuestionados por la oligarquía colombiana como es Venezuela, redujo sus pobres y sus indigentes a la mitad. En Ecuador bajó la pobreza en 10 por ciento, mientras Bolivia fue declarada país libre de analfabetismo. Podemos concluir que son precisamente estos gobiernos a los que la oligarquía colombiana menosprecia y acusa de violadores de la democracia, a quienes ataca como terroristas, los que van demostrando que es posible cambiar y transformar en progreso y desarrollo situaciones de pobreza y desigualdad social. Los gobiernos de nuestro país se rajaron. En lugar de que las riquezas contribuyan a reducir la brecha entre pobres y ricos, en Colombia se abrió más, colocándose entre los países con más altos índices de desigualdad en el mundo y donde el 49,1 por ciento de los ingresos va a parar a las arcas del 10 por ciento más rico. Sobrada razón hay para aumentar y fortalecer la lucha por una nación en equidad y justicia social. Nosotros fuerzas insurgentes libertarias y de emancipación, somos del pensar que hoy hay muchos espacios, escenarios y procesos de lucha que debemos respaldar y favorecer como partes de un mismo torrente de acción de transformación, como parte de un mismo sentido de acumulación en una diversidad popular, revolucionaria y democrática. Es ineludible para los procesos populares y democráticos avanzar en la constitución de una Agenda Nacional que los coloque como protagonistas de una nueva situación de país y de pueblo contraria a la ruta señalada por el continuismo. Internacional LAS METAS DEL MILENIO EN TIEMPOS DE CRISIS Los países que pertenecen a las Naciones Unidas firmaron en el año 2000, el 13 de septiembre, un acuerdo denominado OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO. Esta acción colectiva de la mayor parte de los países del orbe, intenta paliar la crisis social que en ese momento sumía al mundo y con la perspectiva de frenarla y disminuirla en un tiempo que prudentemente fijaron en quince años. (2000 - 2015). A sólo cinco años para el 2015, fecha límite para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, está citada una cumbre mundial en la sede de las Naciones Unidas del 20 al 22 de septiembre, para revisar el cumplimiento de estos Objetivos. Los 8 objetivos de desarrollo del Milenio se condensan así, con sus 12 metas especificas: I. Erradicar la pobreza extrema y el hambre. 1. Disminuir a la mitad entre 1990 y 2015 la proporción de personas en pobreza extrema. 2. Disminuir a la mitad las personas que padecen hambre. II. Lograr la enseñanza primaria universal. 3. Asegurar que para el 2015 todos los niños y niñas hayan completado el ciclo de educación primaria. III. Promover la igualdad de género. Empoderamiento de la mujer. 4. Eliminar las disparidades de género en la edución primaria y secundaria, preferiblemente para el 2005 y para todos los niveles de educación para el 2015. IV. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años. 5. Reducir en dos tercios la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años entre 1990 y el año 2015. V. Mejorar la salud materna. 6. Reducir en tres cuartos la tasa de la mortalidad materna entre 1990 y 2015. VI. Combatir el VIH/SIDA, el Paludismo y otras enfermedades. 7. Haber detenido y comenzado a reducir para el año 2015 la propagación del VIH/SIDA. 8. Haber detenido y empezado a revertir la incidencia de la Malaria, la Tuberculosis y el Dengue en el año 2015. VII. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. 9. Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la perdida de los recursos del medio ambiente. 10. Reducir la perdida de la diversidad biológica logrando, para el 2010, una reducción significativa de la tasa de perdida. 11. Reducir ala mitad para el año 2015, el porcentaje de las personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable. VIII. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo. 12. Facilitar la disponibilidad de las nuevas tecnologías, especialmente la de información y de comunicación. El contexto general de este acuerdo es la Declaración de Milenio que se aprobó en esos dias por la misma Asamblea. En ella reza por ejemplo: "(..) 2. Reconocemos que, además de las responsabilidades que todos tenemos respecto de nuestras sociedades, nos incumbe la responsabilidad colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana, la igualdad y la equidad en el plano mundial. En nuestra calidad de dirigentes, tenemos, pues, un deber que cumplir respecto de todos los habitantes del planeta, en especial los más vulnerables y, en particular, los niños del mundo, a los que pertenece el futuro. (..) “y continúa: "(...) 4. Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta. Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el respeto de la igualdad de derechos de todos, sin distinciones por motivo de raza, sexo, idioma o religión, y la cooperación internacional para resolver los problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario. (...)" Esta década La humanidad no esperaba que en el Imperio yanqui la camarilla de Bush se hiciera al poder y desatara la llamada guerra contra el terrorismo, atacando a Irak y Afganistán, agresiones imperialistas que aún no terminan y que les ha costado a esos pueblos millones de muertos. No imaginaba tampoco la debacle de la burbuja inmobiliaria y la manipulada crisis financiera mundial. Menos imaginaba que los alimentos entrarían en la obscena economía de casino que globaliza instantáneamente los capitales y convierte el hambre de millones, en variable de la oferta y la demanda. No esperábamos tan pronto el recrudecimiento de la crisis energética que aún no ha llegado al clímax, y que la sufren especialmente los pobres. El derrumbe del campo socialista y de la Unión Soviética en particular desató el capitalismo y su versión más cruda, la neoliberal. Las conquistas laborales y sociales a nivel mundial, acumuladas en siglos de luchas de los trabajadores y trabajadoras se revirtieron y la tasa de ganancia y acumulación se disparó. El imperialismo yanqui se dislocó con su extraordinaria máquina de guerra por todo el globo y amenazó y amenaza a cualquier país que ellos consideren no está dentro de sus reglas de juego. Las Naciones Unidas y el Derecho Internacional sufrieron golpes estratégicos. La ruptura de la seguridad global por parte de los Estados Unidos y la institucionalización del terrorismo como política de Estado en las guerras, por encima del Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos de los pueblos, es otro siniestro aporte del imperialismo en esta época donde las necesidades de la población mundial se han multiplicado. Hoy La fortaleza de la razón humana que se organiza en la Naciones Unidas, ha perdido posibilidades por el uso bárbaro de la fuerza por parte de las potencias imperialistas, en especial los Estados Unidos. El mundo se encuentra en estos momentos al borde de una crisis de carácter insondable. Nadie sabe que podrá pasar si se desata el conflicto en el Golfo Pérsico, si Israel y los Estados Unidos agreden al soberano pueblo iraní. La misma supervivencia humana está en juego. Israel, a la que tanto admira el flamante JM Santos, posee, por irresponsabilidad histórica de Francia, Alemania y los Estados Unidos, al menos 200 cabezas nucleares. Los fundamentalistas sionistas están en posibilidad real de desatar el holocausto. Ante este panorama nada alentador, parece lejana la fecha del 2015 cuando se deben de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El esfuerzo que muchos países han realizado en la búsqueda de cumplir estás nada ambiciosas metas, se ha multiplicado por la complicada situación que vivimos en el ámbito internacional. El reordenamiento capitalista global, el nacimiento y muerte de la unipolaridad, el surgimiento de poderosos agrupamientos internacionales, la cada vez más clara lucha entre el capital y el trabajo, entre el capitalismo y el socialismo, entre la barbarie y la vida, marca este fin de ciclo del cumplimiento de los Objetivos del Milenio. www.eln-voces.com www.patrialibre.org