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Lo que sí dijo Gaitán

Escrito por Comandante Pablo Beltrán

 

Por una cita imprecisa, nos reclamó doña Gloria, hija de Jorge Eliécer Gaitán, el líder histórico del pueblo colombiano; de quien estamos haciendo memoria, este 9 de abril, al cumplirse 7 décadas de su asesinato.

 

En el editorial de nuestro semanario Insurrección, publicado el 2 de abril pasado, citamos estas palabras atribuidas al líder: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal”.

 

Nos dice Gloria Gaitán, que la expresión correcta es la siguiente:

 

Mi papá le decía a mi mamá y solo a mi mamá, que estaba temerosa de que lo mataran:

Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que el país se vuelca y se demorarán, años sin cuenta, para que las aguas regresen a su nivel normal".

 

En este 70 aniversario del magnicidio, cabe preguntarnos, ¿Hasta cuándo se irán a prolongar estos años sin cuenta, para que Colombia sea un país normal, sin guerra?

 

Acudiendo a la historia, la respuesta cuenta con tres componentes.

 

Desde que murió Bolívar en 1830, la disputa por el poder la han hecho en Colombia, facciones enfrentadas, que han acudido al fraude electoral y a la guerra; por lo que la primera parte de la respuesta, es que la renuncia a estos medios de lucha, va a permitir que la confrontación política continúe, pero sin estas dos herramientas históricas.

 

Para cerrar el paso a los cambios democráticos, las dos facciones tradicionales de la elite, se unieron para impedir el ascenso de Gaitán a la presidencia; con base en este pacto tomaron la decisión de matarlo y después en 1958, se fusionaron en la alianza que llamaron Frente Nacional; que aún mantienen bajo la forma de partido único de la oligarquía, así de vez en cuando, funcionen con luchas temporales; como las sostenidas este siglo entre los clanes Pastrana, Santos y Uribe.

 

La segunda parte de la respuesta es obvia. Si las elites mantienen unidas en defensa de sus intereses y gobernado exclusivamente a su favor, las fuerzas populares debemos unirnos para hacerles contrapeso y presionar a las clases dominantes, para sacar adelante los cambios democráticos que necesita Colombia.

 

La tercera parte de la respuesta tiene que ver con la necesidad de terminar la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de Colombia. Las Sociedades de artesanos socialistas rechazaron el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846, con el que las elites gobernantes aceptaron la intervención de los EEUU en el país, licencia que aprovecharon para desmembrar a Panamá, en 1903.  Han sido siglo y medio, en que los EEUU agrandan o achican a una u otra facción de la elite dominante de acuerdo a sus conveniencias, con el único propósito de imponer sus intereses, por encima de los de Colombia.

 

Con meridiana claridad, Gaitán llamó a la unidad del pueblo, criticó la corrupción electoral y la exclusión violenta de los contradictores políticos, y se pronunció contra los que se venden al oro del imperio del norte. Por todo esto, resultaba un obstáculo para la oligarquía y el imperialismo norteamericano. Por hablar con claridad al pueblo, por esto lo mataron.

 

Gaitán nos recuerda que la Colombia normal, no es la de los depredadores y corruptos, ni la de los narco-paramilitares, ni la de los antipatria. Y que, lograr la Nueva Colombia, parte por no considerar “normal” la hegemonía de estas expresiones de las clases dominantes.

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