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A Propósito del Nuevo Libro Sobre el ELN

Escrito por Comandante Nicolás Rodríguez Bautista

 

La gigantesca obra de buscar que Colombia supere más de medio siglo de un conflicto social y armado, que ha perturbado de manera grave la vida de los colombianos, hace indispensable la participación en ella de toda la sociedad.

Esta tesis, defendida de manera categórica por el Ejército de Liberación Nacional, reconoce todos los esfuerzos que hoy hacen organizaciones populares y sociales, así como personalidades, como es el caso del libro del profesor universitario Víctor Currea de Lugo.

Todos participamos, mientras ¿los de siempre siguen decidiendo?

Afirmar que la sociedad es quien con su protagonismo alcanza los importantes niveles de solidez de una paz auténtica, debe tener aplicación práctica, como por ejemplo, en la necesaria unión y coordinación de todas las iniciativas populares, sociales y de personalidades democráticas, que existen hoy en el país en la búsqueda de este objetivo.

Dicha unión y coordinación debe tener unas expresiones organizativas precisas, para que sean el vehículo que canalice las propuestas e iniciativas, sobre los más amplios y variados temas en el proceso de paz, que las Partes deben asumir como motor del proceso.

Hemos enfatizado sin ánimo excluyente, que la urgencia de la organización y participación en la construcción de la paz, la deben asumir los sectores sociales excluidos históricamente del poder, porque quienes lo detentan son los que producen las líneas de exclusión, que hoy son la política oficial en Colombia.

El propósito es crear nuevos enfoques y desarrollos, para superen la realidad de desigualdad, inequidad, antidemocracia y violencia; de donde surge la rebeldía y el alzamiento armado, para resistir y luchar contra ese estado de cosas, que Camilo Torres sintetizó cuando afirmó, que “las vías legales están cerradas para que el pueblo acceda al poder”.

Por ello, no es sólo que la sociedad refrende unos acuerdos, sino que haga parte de su construcción, con fórmulas efectivas que las Partes asuman.

En esta materia no partimos de cero, porque ya existen importantes propuestas e iniciativas desarrolladas en diversas luchas, que los sucesivos gobiernos desconocieron y sepultaron; ahora es el momento de revivirlas en este proceso de paz.

 

“Matar con el puñal ajeno”

Tiene razón el académico Currea, cuando menciona las desconfianzas del ELN respecto de las ofertas de paz del gobierno, dudas que no ocultamos, porque desgraciadamente lo que demuestra la historia de Colombia, desde cuando el dirigente comunero José Antonio Galán negoció en 1.781, es que los intereses de las clase dominantes siempre se colocan por encima de las urgencias de las mayorías de la sociedad; para lograr esto, aplican innumerables métodos pérfidos, violentos e ilegales, en los que mienten, engañan y abusan de la confianza y buena fe del pueblo; todo con tal de seguir atornillados en el poder.

No debemos olvidar los asesinatos de dirigentes guerrilleros gaitanistas, como Guadalupe Salcedo y tres décadas más tarde, los magnicidios de Carlos Pizarro, Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y miles de líderes de la izquierda legal, organizados en la Unión Patriótica, el Frente Popular y A Luchar. Asesinatos de opositores legales y guerrilleros desmovilizados, que perpetraron con la modalidad de “matar con el puñal ajeno”, de los paramilitares de extrema derecha, las mafias y bandas, etc.

El triste epílogo de la matanza de la izquierda es que la clase dominante se lava las manos y jamás aparecen los responsables; por esto aun hoy el régimen se sigue lavando las manos, ante el gravísimo genocidio que causan con el paramilitarismo.

Aún con estas trágicas lecciones de la historia, el ELN ha buscado durante los últimos 24 años, concretar un proceso de paz, reservándose eso sí, el derecho a que la confianza no descanse en la firma de un papel, sino en hechos de cambio que demuestren que por fin, lo que se acuerda, se va cumpliendo; para que por lo menos se echen las bases de inicio de un camino irreversible para la paz de Colombia.

No se trata sólo de cubrir la espalda del ELN, es ante todo garantizar que este proceso de paz no termine en un fracaso y deje nuevas frustraciones para la sociedad colombiana.

 

Los responsables de la degradación

Nadie ignora que el conflicto colombiano se salió de madre y en ese alocado desbordamiento se perdieron los más elementales marcos del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y de los Derechos Humanos básicos.

Hay que recordar cómo los movimientos insurreccionales de la década del 30 del siglo anterior, fueron brutalmente reprimidos por el Estado; tragedia nacional que el Nobel García Márquez volvió mito fundador en sus relatos sobre la represión a la huelga de los trabajadores bananeros de Ciénaga, Magdalena, donde el coronel Cortes Vargas cumplió instrucciones de masacrar de la multinacional United Fruit; que ahora se hace llamar Chiquita Brand, quien sigue financiando la masacre de trabajadores, por medio del paramilitarismo de extrema derecha en Urabá.

Los analistas e investigadores de la violencia no tienen dudas de la responsabilidad del régimen y sus gobiernos, en esta tragedia que ha significado el desborde del conflicto interno, al actuar con métodos violentos e ilegales, para contener las luchas populares.

En dicho contexto nació el ELN hace 51 años y a lo largo de su desarrollo fuimos creando y aplicando normas de comportamiento humanistas en las relaciones con la población, normas éticas para el funcionamiento interno y una disciplina consciente.

Antes que el gobierno colombiano aceptara el DIH, el ELN lo aplicó en sus filas, haciendo la excepción de que al no ser nosotros un Estado, no estamos en capacidad de cumplir toda su normatividad.

Jamás hemos negado, que a pesar de los esfuerzos hechos desde los diversos niveles de conducción por cumplir a cabalidad con la normatividad establecida, ha habido errores individuales, que hemos reconocido cuando se han presentado y tomado las medidas sancionatorias internas, según lo establecido.

Al saludar el esfuerzo del profesor Currea como aporte a la paz de Colombia, mediante sus escritos y reflexiones, reiteramos el compromiso del ELN por la paz de Colombia y compartimos por entero las palabras del Papa Francisco, cuando llamó a no permitirnos el fracaso en este esfuerzo.

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