youtube.com/1964eln,
@eln_voces

vocesdecolombia@eln-voces.com
tu_voz@eln-voces.com

Paz Con Ánimo de Lucro

Escrito por Editorial N.482 / Revista Insurrección

El 10 de junio, el presidente Santos emprendió una gira por Europa; Madrid, Bruselas, Berlín, Lisboa, París y Londres, fueron los destinos acordados, con el objetivo de presentar los avances del proceso de paz con las guerrillas y el posible escenario de pos conflicto para Colombia.

Bruselas, la primera parada y sede de la cumbre entre el Consejo de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y la Unión Europea (UE), era el mejor escenario para vender las bondades de invertir en la Colombia pacificada. Además, como hecho publicitario se presenta el acuerdo que eliminaría la visa como requisito para que los colombianos puedan visitar a Europa.

Además, Santos aprovecha la gira, para pedir que le alimenten su fondo para la paz. Las donaciones fueron ridículas, la Unión Europea apenas anuncia un auxilio de US$100 millones para esta causa. El Banco Mundial aprueba la creación de un fondo multidonante para el pos conflicto en Colombia, con fondos de este organismo y del gobierno Suizo, sin que haya precisado cifras.

Resulta humillante reconocer que quienes se conduelen con estas limosnas, son los mismos que han hecho mayores inversiones en la guerra colombiana. Bajo el sistema capitalista no hay nada gratis, por ello, es fácil concluir que no están haciendo regalos, sino que están adelantando sus inversiones para que se les garantice la protección a los mega proyectos transnacionales de Europa y Estados Unidos.

A diferencia de otros procesos de diálogo en Colombia, el actual proceso de paz cuenta con la participación, no sólo de políticos o diplomáticos de oficio o de tecnócratas alquilados al gobernante de turno, sino de actores estratégicos para el país. La primera decisión gubernamental fue la inclusión de militares de alto rango en la mesa de La Habana, luego la de delegados internacionales, hoy Santos se la juega a reforzar la participación del sector empresarial.

La participación de fichas claves de poderosos grupos económicos en los diálogos, deja constancia de la importancia de este sector en las decisiones del país, además de su necesaria aprobación para llegar a buen término con la firma del acuerdo. Adicionalmente se posiciona la presencia del capital privado transnacional, con los delegados estadounidense y europeo.

El nombramiento de Luis Carlos Villegas, ex presidente de la ANDI (Asociación Nacional de Industriales) como ministro de defensa, deja a la cabeza de las fuerzas armadas a un fuerte empresario; la llegada a la Mesa de María Ángela Holguín, quien no deja de ser la ministra de Relaciones Exteriores, representa una importante cuota de la oligarquía del Valle; la vinculación como negociador de Gonzalo Restrepo, quien como expresidente del grupo Éxito y presidente de la Junta directiva de Ecopetrol, representa un peso pesado del capital privado; la comisión asesora de paz, cuenta con la participación de Carlos Raúl Yepes, reconocido empresario bancario.

Bernard William Aronson, delegado del gobierno estadounidense, abandonó en 1993 su rol de funcionario público, para trabajar como asesor en el sector privado, haciéndose fundador de su propia compañía ACON Investments en 1997. Estos movimientos dejan como resultado, el fortalecimiento de la participación del capital imperial en escenarios decisorios para el rumbo del proceso de paz.

La composición de los negociadores gubernamentales, muestra con claridad los tres poderes que deciden el rumbo en Colombia: El bloque imperialista estadounidense y europeo, los grandes grupos económicos colombianos y las fuerzas armadas; los demás son actores secundario del reparto.

Con esa surtida nómina de negociadores que tiene el gobierno para las FARC, ha sido posible sortear las difíciles y sorpresivas situaciones que ha traído la absurda imposición de negociar en medio de la agudización de la guerra. Es necesario que Santos se pregunte qué es lo que falta para desatrancar los diálogos con el ELN.

Ante el anuncio de una pronta desmovilización de las guerrillas, es relativamente fácil salir a feriar las inmensas riquezas y bienes públicos de Colombia. Así, el discurso de la paz se reduce a ofrecer la confianza inversionista.

Pero la Paz, va mucho más allá del lucro del capital, son los sueños de una Colombia libre y soberana, que juega con los deseos colectivos de la justicia social, de un país sin hambre, con democracia, educación y vida digna para las mayorías.

La paz no son los oscuros negociados que hacen los gobernantes en el extranjero, la paz son las transformaciones estructurales que realiza directamente el pueblo y se deben abrir los espacios para permitir esta construcción colectiva.

Categoría: