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ELN, 53 AÑOS: "¡Papá, son los muchachos!"

Escrito por Leonardo Sandro

 

El 4 de julio de 1964, un puñado de gentes sencillas del pueblo iniciaron su primera marcha guerrillera; así nació el Ejército de Liberación Nacional. Entre ellos se encontraba un jovencito oriundo de San Vicente de Chucurí: Nicolás Rodríguez Bautista. La historia de aquel origen, de aquellos primeros pasos, fue publicada recientemente por Ocean Sur en una edición internacional. Se trata de un relato sencillo y profundo; ´Gabino´, con la colaboración del comandante Antonio García, desmitifica con su testimonio una lucha que ya es leyenda y, a la vez, fácil de ser comprendida, asimilada. En un pasaje del capítulo VII cuenta:

 

El 4 de julio se anuncia de acontecimiento. En los alrededores de la casa de los Gordillo hay más gente de lo normal. A eso de las once de la mañana cae un torrencial aguacero, la tierra seca queda completamente empapada de agua y el camino de mi casa a la de los Gordillo queda convertido en un completo lodazal. El tiempo parece congelado, las horas transcurren lentas. Permanezco impaciente hasta cuando llegan las seis de la tarde, momento en que las flores blancas con figura de trompeta dan su aroma. La nostalgia puede respirarse en el ambiente. Los muchachos se van; todos lo saben, pero nadie lo dice.

 

La comida tiene sabor a ceremonia de despedida.

 

Luego de cruzarnos miradas infinitas abrazo a mis padres y hermanos; con una muda de ropa entre la mochila de fique como único equipaje salgo de prisa, pero sin que nadie me vea regreso por detrás de la casa, entro al cuarto donde duermen mis viejos y sustraigo de la mesa de noche un revólver calibre 32 destartalado que mi papá disparaba cuando mucho una vez por año. Pedro Gordillo me lo había sugerido el día anterior argumentando que las armas estaban muy escasas y cualquier arma, por mala que fuese, sería de gran utilidad. Luego de este robo me alejo corriendo en dirección a ´El Encerrado´.

 

Mientras corro pienso que, en ese rancho abandonado, a un kilómetro de distancia de la casa de los Gordillo, me encontraré con los compañeros que no saben que voy.

 

A medida que corro la ansiedad de llegar me conecta otra vez con mis recuerdos.

 (…) En ese instante una voz me grita:

¿Quién anda por ahí?

Soy yo, Nicolás —respondo.

De guardia está Jesús Gordillo, hermano de Pedro. Como él no sabe de mi venida, dice:

¡Este marica qué hace aquí!

Carlos me dijo que viniera —digo.

¡Siga!

Miro con curiosidad a todos lados y allí están los vecinos que nunca imaginé encontrarme en esta aventura que apenas empieza. Todos me saludan efusivamente, como si con mi llegada se terminara la espera. Carlos pide silencio para que un hombre pequeño, para mí desconocido, siga entregando la indumentaria a cada uno.

 

Como no hay equipo para mí, Carlos hace desocupar el que tiene las medicinas; Rovira se disgusta porque ahora debe volver a empacarlas en su equipo. También me dan una hamaca y un plástico verde de dos metros de largo y cincuenta centímetros de ancho. Carlos averigua por botas; solo queda un par número 37 y ambas del mismo pie.

No importa —me dice—, te las amarras bien.

Yo calzo 34 —le reclamo con rapidez, pero en medio de la premura nadie presta atención a lo que digo. No tengo otra opción que quitarme las cotizas y amarrarme las botas lo mejor que puedo.

Aquí toca lo que salga, como al pescador —me susurra al oído Pedro.

Silencio, silencio —solicita Carlos para dar instrucciones—. Vamos a iniciar la marcha, nos distribuiremos en tres grupos: la vanguardia, el grueso y la retaguardia.

De inmediato nombra a los integrantes de cada grupo e iniciamos la marcha, sin utilizar caminos, hacia un destino solo conocido por unos pocos".

 

El libro "¡Papá, son los muchachos! Así nació el Ejército de Liberación Nacional" (Ocean Sur, La Fogata Editorial) puede conseguirse en librerías de Colombia y América Latina.

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