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ONU: Objetivos Sostenibles, ¿No Cumplibles?

Escrito por Mariana Salvatierra

En su primera rueda de prensa de 2016, la ONU lanzó a la luz pública la nueva Agenda mundial para el desarrollo sostenible, que cubre del presente año hasta el 2030; la que fue aprobada en la pasada Asamblea General de septiembre, con la participación de193 mandatarios de los países miembros.

Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que reemplazan a los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio -propuestos para cumplir entre el 2000 y el 2015-; los presentan como un nuevo Contrato Social entre países ricos y pobres.

 

¿Qué es el desarrollo sostenible de la ONU?

Las 17 metas de la Agenda de ODS están basadas en las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la social, la económica y la medioambiental; buscando lograr un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible. Para reducir la desigualdad entre los países, fomentar un comercio más justo, modalidades de consumo y producción sostenibles y un acceso a la justicia para todos.

* Lo principal es poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo. Terminar con la pobreza extrema, medida como un ingreso diario menor a 1,25 dólares por persona, y reducir a la mitad la población mundial, que vive bajo la línea de pobreza.

* Acabar con el hambre, garantizar una vida sana, una educación inclusiva y equitativa. Impulsar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

* Reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100 mil nacidos vivos y que la mortalidad neonatal quede por debajo de 12 por cada 10 mil partos.

* Poner fin al sida, la tuberculosis y la malaria. Reducir a la mitad el número de muertes y lesiones por accidentes de tráfico para el 2020.

* Gestión sostenible del agua y el saneamiento; acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna.

 

Cortina de humo, más que Agenda

Las declaraciones de los foros internacionales de la ONU van en contravía con los dictados de entidades mundiales, como el FMI y la OMC; pues mientras los primeros se desbordan en retórica sobre el combate a la pobreza y a la exclusión, las segundas imponen los mal llamados planes de ajuste fiscal, con lo que obligan a los Estados a hacer recortes a los presupuestos sociales y a imponer impuestos generalizados a la sociedad.

Entonces, ¿ahora sí en un plazo de 15 años se podrán derrotar la pobreza y a la exclusión? Estos ODS pueden correr la misma suerte de iniciativas anteriores de la ONU, como aquella acordada hace varias décadas, por la cual cada país industrializado iba a donar el 0,7 por ciento de la riqueza producida, para proyectos de cooperación internacional, con países de la periferia capitalista. Pasará de nuevo como con los anteriores Objetivos del milenio, que tuvieron un bajo y desigual cumplimiento.  

Un Contrato social mundial exige organización y voluntad de lucha de los pueblos, además de la determinación de las potencias para cumplirlo, sin embargo estas no la demuestran. Es evidente que su falta de compromiso reside, en que ellas mismas son las promotoras de las desigualdades sociales y las guerras; a consecuencia de su nefasto modelo neoliberal, donde los pobres se hacen cada vez más pobres y los ricos cada vez se enriquecen más.

 

La crisis del sistema, presiona a buscar otro

A propósito de retórica, el pasado Acuerdo en París sobre el Cambio Climático concluyó en un documento vago y de carácter no vinculante frente a la reducción de la emisión de gases, que tiene en crisis al planeta; como dicen Honty y Gudynas (*):

“Puede haber crecimiento económico y sostenibilidad ambiental, pero no será con equidad pues el planeta no alcanza para que seamos todos ricos. Puede haber sostenibilidad ambiental y equidad, pero para eso debe detenerse el crecimiento y repartir mejor la riqueza actual. Y finalmente puede haber crecimiento económico y equidad pero eso solo se logrará devastando el planeta.”

La crisis alimentaria actual deja millones de personas padeciendo hambre y pobreza extrema, mientras una minoría privilegiada derrocha innumerables bienes. Para resolver esta crisis alimentaria se necesitaría menos del 0,1 por ciento del dinero del paquete de rescate de la crisis financiera mundial. A lo que hay que agregar, que en el mundo se producen alimentos suficientes para alimentar diariamente a 12 mil millones de personas, casi el doble de la población mundial actual.

La crisis del sistema capitalista mundial se observa en la explotación irracional e inclemente al pueblo trabajador y a la Madre Tierra, y en la guerra perpetua que promueve el imperialismo, a fin de poderse reproducir; todo esto lleva a la humanidad a ingeniar otra forma de civilización y de organización social, más allá del capitalismo, en que el cuidado de la vida esté al centro de las preocupaciones.

 

 

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(*) Acuerdo de Paris en cambio climático: aplausos errados. Gerardo Honty, Eduardo Gudynas. ALAI AMLATINA, 14/12/2015.

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