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Las Cuentas de la Lechera

A finales de diciembre, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas se ufanaba de manejar la economía más exitosa del continente, diciendo que “Colombia es el único país para el cual se han corregido sus pronósticos al alza”, anunciando que el crecimiento del Producto Interno Bruto estará cercano al 5 por ciento en el 2014 y que la crisis mundial poco afectará a Colombia.

Funcionarios gubernamentales se autoelogiaban por las bajas tasas de inflación y desempleo, por la elevada inversión extranjera y por ser un paìs modelo en cumplir con las obligaciones que ha impuesto la banca imperialista. Para el 2015 se auguraba la misma bonanza económica.

 

Se impone el salario mínimo

Como ya se está volviendo costumbre, el aumento del salario mínimo para el 2015 se fija por decreto, en 4,6 por ciento. Así que llamar a las centrales sindicales a “negociar”, es sólo una pantomima, pues siempre el gobierno proteje los intereses de los empresarios.

Se publicita como una obra de caridad, del gobierno para los obreros, que el salario mínimo se haya aumentado por encima de la tasa de inflación, pero se esconde que hace muchos años que el salario real viene cayendo, es decir, que los asalariados cada día pierden capacidad adquisitiva. Además en Colombia el trabajo informal se aproxima al 60 por ciento y esta gran masa de pauperizados ni siquiera puede alcanzar el salario mínimo y carece de prestaciones sociales.

El principal argumento para evitar el aumento de salarios, es que genera desempleo. Pero esta ecuación se ha demostrado como falsa, pues nunca se ha podido comprobar que los bajos salarios aumentan el empleo, sino que simplemente aumentan la ganancia capitalista.

 

La tronera presupuestal

El desbordado optimismo gubernamental, llevó a elaborar el presupuesto para el 2015, considerando los ingresos petroleros a 96 dólares por barril y a pesar de esa sobrevaloración, presentan un déficit de $12,5 billones.  Pero, el petróleo ha perdido más de 50 dólares por barril y según Fedesarrollo, por cada dólar que baje el precio del petróleo, Colombia deja de recibir 432 mil millones de pesos al año, lo que significa que el hueco presupuestal se agranda en más de $20 billones.

Con un faltante presupuestal de más de $30 billones, en el 2015 es ineludible otra reforma fiscal. Pero, durante los dos gobiernos de Uribe, los empresarios nacionales y extranjeros se acostumbraron a la rebaja y eliminación de los impuestos que pagaban, por eso, ahora han generado un gran escándalo, porque Santos les ha hecho un pequeño incremento y van a chantajear al gobierno, para evitar que la nueva reforma fiscal les centralice una porción de sus altas ganancias.

Con la amenaza del capital, Santos optará por impuestar más a los asalariados, con impuestos directos e indirectos y tendrá que recurrir a nueva deuda extranjera, aumentando la hipoteca del país, en momentos de devaluación del peso y con tasas de interés al alza.

 

Apretando el cinturón

Comenzando el 2015 y pasando toda la borrachera de las fiestas, parece que la resaca gubernamental los ha llevado a poner los pies en la dura realidad colombiana. En la primera alocución del año, el presidente Santos llama a los colombianos a “apretarse el cinturón”, porque se viene un año difícil.  Se ha roto el cántaro económico y se esfuman las cuentas alegres de la lechera.

Además de la devastación por la sequía, las exportaciones seguirán decayendo, en volúmenes y en precios, por la baja demanda de las materias primas, de los países industrializados y de los países emergentes como China. Es decir, que la locomotora minero-energética, que es la base del Plan de Desarrollo, seguirá enterrada en el pantano de la recesión,

Lo que realmente movió la economía del 2014 fue la construcción, pero para el 2015, los créditos internacionales serán escasos y a intereses altos. Así que los $30 billones que necesitan las autopistas 4G no serán de fácil consecusión. Además, los 100.000 millones de dólares de deuda externa que tiene Colombia, se incrementan en un 33 por ciento, sólo por la devaluación del peso.

 

2015, año de luchas populares

Colombia ha caido al remolino de la crisis económica mundial, el gobierno tiene un enorme cráter presupuestal que lo llevará a aumentar los impuestos y a recortar el gasto social. Los capitalistas se niegan a pagar impuestos y a aumentar los salarios. La extrema derecha arrecia su campaña contra los diálogos de paz con las guerrillas. Los organismos represivos del Estado, regulares y paramilitares, desatan una nueva ofensiva de amedrentamiento, encarcelamiento y asesinatos de dirigentes sociales y políticos de oposición.

Ante este oscuro panorama, al pueblo colombiano le depara un año de grandes luchas, por mantener sus organizaciones sociales, por exigir sus reivindicaciones, por conquistar las transformaciones del Estado que hagan posible la paz. Ante la arremetida del régimen, el pueblo necesita hacer un gran esfuerzo unitario.

2015  Voces de Colombia   Diseñado por: Equipo Digital ELN