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La injusticia colombiana

Escrito por Emiliano Díaz

Es lamentable la crisis que atraviesa hoy en día la justicia en Colombia, una justicia parcializada que incrimina a los más vulnerables, sin detenerse a mirar las causas. Es una justicia inoperante, pues de cada 100 homicidios se condenan 8, es una impunidad del 92 %, sin considerar la calidad de las condenas, y se estiman 1.6 millones de casos represados en los despachos judiciales.

A lo anterior, hay que añadir que las cárceles de Colombia se encuentran en crisis, con un hacinamiento aproximado del 65 %, precariedad en la alimentación y total deficiencia en atención médica, produciendo violación de los DDHH y afectando la dignidad de las prisioneras y prisioneros.

 

La justicia "ordinaria"

En Colombia la impunidad es lo normal y cotidiano para los ladrones de cuello blanco, por lo general politiqueros que se roban los recursos públicos de los contribuyentes. Para la burguesía los procesos judiciales marchan a otras velocidades, sus abogados son expertos en dilatar y posponer las audiencias, para que sus protegidos queden en libertad por vencimiento de términos o paguen penas irrisorias. Condenas que son un insulto dada la gravedad de sus delitos.

La otra cara de la justicia es la que se aplica a la población mas vulnerable. Para la gente del común, que no tiene como pagar un abogado costoso, y/o con influencias burócratas o un abogado corrupto que sepa a quien sobornar, les toca sufrir todas las penurias de una justicia corrupta que condena, no los delitos, sino la clase social a la que se pertenece.

No es extraño que las cárceles estén repletas con personas pobres y  excluidas socialmente y que han cometido delitos menores. No se trata de justificar estos delitos, al contrario la justicia debe servir y tratar a las prisioneras y los prisioneros de tal forma que permita una verdadera resocialización. Sueño muy difícil que suceda en las cárceles colombianas, donde se reproduce de manera ampliada el sistema social imperante.

 

Justicia social

En un país sin oportunidades de empleo, donde no se invierte en  educación, sin un servicio de salud digno y con los mas altos índices de corrupción, también el sistema judicial obedece a la estructura de dominación imperante y por tanto también necesario de ser transformado.

En la actualidad y hacia el futuro de Colombia se requiere otro tipo de justicia, más en función de bien social, que genere igualdad política, económica y cultural para todas y todos, y que a demás castigue con severidad la corrupción, por que ella es en gran medida, la reproductura de todas las injusticias y antidemocracia.

De otro lado, en Colombia no debe continuarse con la implementación de nuevos códigos represivos, como el de la policía que, además de arbitrario, anula y restringe los derechos de la gente. Es un código diseñado por la oligarquía para ejercer control social, que ataca de manera frontal los procesos sociales, sus formas de organización y protesta legítimos, estigmatizándolos y criminalizándolos y por ahí derecho persiguiendo a los líderes sociales.

Hace poco una juez quería imputar cargos a una lidereza social, por promover y tener la capacidad de movilizar a la población. Un claro ejemplo de cómo la justicia está en manos y a favor de la burguesía que amplía las formas para penalizar la justa lucha popular.

Para este gobierno neoliberal, los líderes y la lucha social son un problema, que colocan en jaque su gobernabilidad. Por eso, además de asesinar lideres, crean leyes para atemorizarlos y obligarlos a que desistan de la lucha.

No se puede confiar en un gobierno que habla de paz, pero que a la vez crea leyes que penalizan la protesta social. El pueblo colombiano necesita una paz con justicia social, que conduzca a cambios estructurales, que vaya más allá del acallamiento de los fusiles.

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