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Una nueva trampa a la democracia

Escrito por Lucia Serrano

El Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió impulsar un mecanismo ilegal para frenar el proceso democrático de revocatoria a cien alcaldes, a quienes sus ciudadanos no quieren más en el ejercicio de la política, demostrando así los vicios de fondo que tiene el Estado colombiano, con el fin de evitar la participación directa de la sociedad. 

 

La tergiversación de la ley

En las semanas anteriores, el Consejo Nacional Electoral (CNE) llamó a más de cien alcaldes -que tienen solicitudes de revocatorias de su mandato-, a participar junto a los Comités responsables de dichas solicitudes en una Audiencia Pública, mecanismo que no se encuentra en ninguna parte de la ley colombiana para este proceso, y que sirvió únicamente para que los alcaldes se defendieran y los ciudadanos vieran minimizados sus argumentos por parte de los magistrados del CNE. 

La ley colombiana de nuevo es utilizada a conveniencia en contra de las mayorías, que quieren los cambios en Colombia. Como en el caso de los Falsos Positivos judiciales, quienes “interpretan” las  leyes las usan para defender los intereses del régimen, estigmatizando las propuestas del pueblo. En este caso el proceso de revocatoria que se resume en: 1) Recolección de Firmas, 2) notificación al implicado, 3) Verificación por el CNE, 4) Plebiscito revocatorio; fue trasgredido por el CNE con esta metodología.  

Los magistrados se inventaron un híbrido entre la notificación del proceso de revocatoria y la verificación de la iniciativa ciudadana y le llamaron Audiencia Pública, sentando el precedente de que por primera vez en Colombia, la ciudadanía que quiere una revocatoria debe justificar ante el CNE sus razones y esperar, a que el implicado se defienda, como si se tratara de un conflicto entre intereses privados y no de un derecho ciudadano avalado por la Constitución. 

 

Las verdaderas intenciones 

Según el CNE el propósito de la Audiencia sería conocer la justificación de la revocatoria y el respeto al debido proceso para los alcaldes implicados. Sin embargo los motivos de los ciudadanos son la base para la entrega de firmas por lo que el CNE ya los conocía , así mismo no existe ningún debido proceso para los alcaldes, pues estos son sujetos pasivos en la revocatoria, que asumen el papel de ser informados mientras la ciudadanía ejerce sus derechos.  

Es claro que el Estado colombiano utilizó esta Audiencia para defender a los alcaldes y satanizar las revocatorias que existen en el país. El presidente del CNE, señaló que “los alcaldes están siendo víctimas de intereses particulares”, la Federación de Departamentos expresó que se “estaba utilizando la solicitud de revocatoria como revanchismo político”, y el Registrador Nacional dijo que  “las 107 revocatorias en trámite costarían 100 mil millones de pesos”, más del que tiene la Registraduría. 

Así el pueblo colombiano tiene que escuchar no sólo a los alcaldes, sino también a los organismos de control del Estado, las revocatorias serán prácticamente inviables, aunque se sigue prometiendo su estudio particular. El CNE procederá a analizar de fondo si en las motivaciones se encuentran:  la insatisfacción general de la ciudadanía o el incumplimiento del programa de gobierno, a lo que los alcaldes han respondido que una cosa son las promesas de campaña y otra los programas de gobierno,  reconociendo cínicamente que la política tradicional en la actualidad tiene como objetivo generar en el electorado expectativas falsas, para atrapar su intención de voto, así se mienta sobre sus planes reales de gobierno. 

 

En vilo la participación ciudadana

Esta jugada del CNE no es mas que un golpe a la democracia por parte de un órgano, que se supone es creado para evitar que exista corrupción, fraude y abuso de poder en los mecanismos de elección y participación ciudadana. 

El cierre histórico del sistema político a la participación del pueblo colombiano, y la concentración de los mecanismos de decisión -y por lo tanto las decisiones-,  en manos de la clase dominante, obligan al ELN y al gobierno a discutir el modelo de democracia que requiere un Nuevo País. Poner en duda el mecanismo de Revocatoria con argumentos económicos, supuestos de revanchismo político y darle voz a los alcaldes sobre los ciudadanos, demuestra la continuidad del cierre del sistema político y hace urgente la creación de otro tipo de democracia, donde realmente se respeten las decisiones de las mayorías.

La participación decisoria de la sociedad entonces no es un capricho populista, es la única alternativa para la transformación del sistema político, ya que en la actualidad permanece inmutable el esquema de “yo participo, ustedes deciden”. Llamamos a la sociedad colombiana a defender los procesos de revocatoria y no dejar que estos sean cooptados por la disputa entre las élites, pues estos deben demostrar el inconformismo de la clase popular, por la manera en como el régimen de abuelos y nietos ha dirigido de forma errada el rumbo de nuestro país.

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